Carlos Ortega advirtió el pasado jueves en Ourense de que no había tantos conflictos bélicos desde la Segunda Guerra Mundial. El experto en emergencias humanitarias internacionales defendió la neutralidad y la independencia de Cruz Roja como herramientas para llegar donde otros no llegan.
El mundo ha cambiado: más guerras que en ningún momento desde 1945
El Foro La Región, celebrado en el centro cultural Marcos Valcárcel en colaboración con Cruz Roja, reunió a Carlos Ortega con responsables de la entidad en la provincia. Martín Outeiriño, del departamento de Marketing de La Región, abrió el encuentro recordando los orígenes de la organización en la batalla de Solferino, en el siglo XIX, y su expansión mundial.
«El mundo ha cambiado. Desde la Segunda Guerra Mundial no había habido tantos conflictos bélicos», advirtió Ortega. Explicó después cómo trabaja una organización con 16 millones de voluntarios en 191 países. La humanidad exige aliviar el sufrimiento sin renunciar a la dignidad; la imparcialidad obliga a atender sin distinciones de raza, religión o ideología.
La neutralidad, dijo, no es una pose moral: es la herramienta que permite acceder a escenarios especialmente difíciles. Y la independencia se sostiene sobre los socios, esas aportaciones que garantizan una financiación flexible y permiten decidir dónde actuar. Sin ellas, Cruz Roja opera con las manos atadas.
De Haití a Sierra Leona: cómo trabaja Cruz Roja sobre el terreno
Felipe Ferreiro, presidente de Cruz Roja en Ourense, trasladó la solidaridad de la entidad con las víctimas del accidente ferroviario de Urda y recordó las intervenciones desarrolladas durante los incendios de la provincia. «Cruz Roja está para ayudar cuando hay necesidad», resumió. En una comunidad de 2,7 millones de habitantes donde el fuego pone a prueba cada verano los planes de emergencia de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela), esa frase pesa más.
El mapa de guerras que Ortega describió en Ourense es el peor desde 1945, y la respuesta humanitaria depende hoy de socios y no de presupuestos estatales.
La parte técnica llegó con las catástrofes. Ortega recordó el terremoto de Haití de 2010, que dejó alrededor de 200.000 muertos y movilizó a más de 500 delegados de Cruz Roja. De la crisis de los Grandes Lagos de 1994 nacieron las Unidades de Respuesta ante Emergencias, las ERU: equipos de distintas nacionalidades y especialidades, preparados con cursos intensivos y desplegados en rotaciones de aproximadamente un mes.
El testimonio más duro fue el de la epidemia de ébola en Sierra Leona en 2014: 247 admisiones y 101 fallecimientos. El virus se transmitía por fluidos, de modo que hasta el afecto se protocolizó. «Los abrazos eran en diferido», recordó. La cifra resume la distancia entre la solidaridad y el terreno.
El Laboratorio Gallego
Ourense es una buena escala para medir la frontera entre lo local y lo global. La provincia que aparece cada verano en los partes de incendios es la misma que aporta voluntarios a las unidades que se despliegan en África o el Caribe. Galicia, con un territorio disperso, y una población envejecida, sostiene buena parte de su capacidad de respuesta sobre el tercer sector, y ese trabajo en los incendios del que habló Ferreiro lo ejecutan las asambleas locales.
El mapa se complica. La lectura nacional también está en el método. Mientras el debate sobre emergencias gira en torno a medios y competencias, Ortega puso el foco en lo que no se ve: una financiación flexible que permita decidir sobre el terreno. Ese modelo, sostenido por socios y no por contratos, es el que Cruz Roja reivindica en toda España. La incógnita es si aguantará un escenario con más conflictos simultáneos y más desplazamientos. La próxima campaña de incendios, en el verano de 2027, volverá a poner a prueba esa arquitectura en Galicia.
Ficha del Caso
- El caso: El Foro La Región abordó en Ourense el aumento de conflictos bélicos y el papel de la ayuda humanitaria.
- Datos importantes: 16 millones de voluntarios en 191 países; 247 admisiones y 101 fallecimientos en el ébola de Sierra Leona (2014); 200.000 muertos en Haití (2010).
- Resumen: Ortega advirtió de que no había tantos conflictos desde la Segunda Guerra Mundial y reclamó financiación flexible para Cruz Roja.

