ChatGPT España buscador: buscar información ya supera a escribir textos, según OpenAI

La búsqueda de información ya representa más del 25% de las conversaciones en las cuentas individuales españolas, frente al 19% de julio de 2024. Las guías prácticas suben al 30% y la redacción toca su mínimo histórico del 15%.

El uso de ChatGPT como buscador en España ya es la categoría que más crece. Ha pasado del 19% al 25% de las conversaciones en dos años, según el informe que OpenAI ha publicado sobre los hábitos de sus usuarios. La redacción, que dominaba en julio de 2024 con un 35%, se ha hundido hasta rondar el 18%.

Claves de la operación

  • La búsqueda gana más de seis puntos en dos años. Pasa del 19% al entorno del 25% y se convierte en el segundo uso más frecuente de las cuentas individuales españolas.
  • La redacción se hunde a la mitad. Del 35% de julio de 2024 al mínimo histórico del 15% registrado en agosto de 2026.
  • El umbral de los 1.000 mensajes por trimestre. OpenAI solo publica datos de un país cuando supera ese volumen, de modo que los mercados pequeños quedan fuera del informe.

La redacción pierde el trono y la guía práctica se come el hueco

OpenAI agrupa cada conversación en siete categorías —guía práctica, redacción, búsqueda de información, expresión personal, ayuda técnica, multimedia y otras— mediante un software automático que lee cada mensaje anonimizado y le asigna una temática. El recuento solo incluye cuentas individuales (Free, Go, Plus y Pro), no las corporativas, y cada país aparece en el informe únicamente cuando supera los 1.000 mensajes efectivos del trimestre.

La redacción cae a la mitad en dos años y lo hace con dos excepciones puntuales: el cierre de 2025 y agosto de 2026, cuando marcó su mínimo histórico del 15%. Las guías prácticas, las que equivalen a pedir un tutorial personalizado o ideas para una tarea concreta, hacen el camino inverso y ya suponen el 30% de la actividad en España frente al 25% de hace dos años.

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Dentro y fuera del horario laboral, la misma cuenta se comporta de forma distinta. Fuera del trabajo, cerca de la mitad de las peticiones son preguntas; durante la jornada, casi la mitad se destina a que ChatGPT ejecute tareas.

La hipótesis que maneja el informe para explicar el empuje de la consulta rápida es demográfica: la adopción ha crecido sobre todo entre los mayores de 35 años en Europa, un perfil que llega al chat con menos interés en generar texto y más en resolver dudas puntuales. El pico de multimedia de marzo de 2025, con la fiebre de las imágenes estilo Ghibli, sirve de recordatorio de lo mucho que estas categorías dependen de modas pasajeras.

El dato no dice que España escriba menos, dice que ya confía al chat la primera consulta del día antes de abrir el navegador.

El rival de Google no es otro buscador: es una caja de texto

Aquí está la lectura que importa al negocio. ChatGPT no compite solo con otros chatbots; compite con la puerta de entrada a internet. Cada consulta que empieza en el chat y termina sin clic es una consulta que no pasa por Google, que no ve un anuncio de Search y que no aterriza en un medio español.

El volumen no es marginal. OpenAI sitúa su base por encima de los 1.000 millones de personas usuarias de ChatGPT, una escala que hasta ahora solo había alcanzado un puñado de aplicaciones de consumo. Si una cuarta parte de esas conversaciones es búsqueda de información, la cuota de consultas que esquiva el buscador tradicional deja de ser anecdótica.

La categoría dominante a escala global ya no es la redacción: desde marzo de este año, las guías prácticas lideran el uso mundial de ChatGPT, según el mismo informe. España llega a esa fotografía con un perfil propio, en el que la consulta de información pesa ya más de una cuarta parte del total.

OpenAI España

De la cita en Google News al cero clics: el precedente que España ya vivió

No es la primera vez que España mira cómo cambia la puerta de entrada a la información. En diciembre de 2014, Google cerró Google News en España después de que la Ley de Propiedad Intelectual, con el llamado canon AEDE, obligara a compensar a los editores por los fragmentos de noticias. La lección de entonces fue incómoda: el tráfico no se recuperó porque los medios se enrocaran, sino porque el mercado encontró otra forma de distribuir lo mismo.

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Hay un matiz que conviene no perder de vista: los datos los publica la propia OpenAI, que es juez y parte del relato sobre cómo se usa su producto. Aunque el método —lectura automática de mensajes anonimizados— sea más fiable que una encuesta declarativa, el informe mide la actividad dentro de ChatGPT, no el consumo total de información en España. Nadie sabe cuántas de esas consultas sustituyen a una búsqueda en Google y cuántas se suman a una que se habría hecho igualmente.

La comparación con el resto del IBEX 35 no resuelve gran cosa, porque no hay ninguna cotizada española en el negocio de los buscadores. Donde sí se mide el impacto es en la publicidad digital, el mercado que sostiene a buena parte de de los medios y en el que Google mantiene una posición dominante en Europa. El primer sitio donde se notará no es el chat, sino la facturación publicitaria de quien hoy compra tráfico en Search.

Queda la duda de si esa búsqueda conversacional generará negocio publicitario propio o seguirá siendo una función que se paga con suscripciones. El siguiente corte trimestral del informe de OpenAI dará la pista: si la búsqueda supera el 30% en España, el desplazamiento dejará de ser una hipótesis de analistas y pasará a ser una cifra que los editores puedan meter en una hoja de cálculo.

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