EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Unos 350 militares de EEUU y más de 400 soldados colombianos entrenan desde el lunes 2 de noviembre en el Southern Vanguard 2027, con instrucción en selva, desactivación de explosivos, interdicción marítima, ciber y seguridad terrestre entre Tolemaida y Bogotá.
- ¿Quién está detrás? El Ejército Nacional de Colombia como anfitrión y el Mando del Hemisferio Occidental del Ejército de EEUU, estructura creada a finales de 2025.
- ¿Qué impacto tiene? Confirma el giro doctrinal del Pentágono: la defensa del hemisferio pasa por delante de la competencia con China. Para España implica menos atención estructural de Washington a Europa y un pulso renovado por la influencia en Iberoamérica.
El Southern Vanguard 2027 ha arrancado en Colombia con unos 350 militares de EEUU y más de 400 soldados colombianos. El despliegue se prolongará hasta mediados de noviembre y combina instrucción en selva, desactivación de explosivos y evacuaciones médicas simuladas entre la base de Tolemaida y la Escuela de Caballería de Bogotá.
La anfitriona es la fuerza terrestre colombiana. La dirección, en cambio, corresponde al Mando del Hemisferio Occidental del Ejército de EEUU, una estructura creada a finales de 2025 que aún no ha cumplido su primer año de rodaje. No es un detalle administrativo. Es la pista que explica por qué un ejercicio que alcanza su 41ª edición ha dejado de ser rutina para convertirse en señal.
Qué se entrena en la selva colombiana y por qué importa tanto
El programa, detallado por el Ejército de EEUU, es exigente y muy concreto: guerra de selva, lucha contra artefactos explosivos improvisados (IED), puestos de mando, interdicción marítima, capacidades cibernéticas y seguridad terrestre. Cada bloque responde a una amenaza identificada en el hemisferio, no a un temario genérico de manual.
El general de brigada Edilberto Cortés, jefe del Estado Mayor de Generación de Fuerza del Ejército Nacional de Colombia, lo resumió en la nota oficial: ‘esta presencia demuestra el compromiso compartido de nuestras naciones para fortalecer la preparación colectiva y consolidar los lazos de cooperación que sostienen nuestra relación estratégica e histórica’. Pura doctrina.
El precedente inmediato está en Sauce, Perú. Allí se celebró el Southern Vanguard 2026 con cerca de 400 efectivos y un escenario de selva casi idéntico. Antes, Colombia ya había exportado doctrina a través de su curso Lancero, el equivalente nacional al Ranger estadounidense, y, había participado en PANAMAZ, el ejercicio multinacional que simula la defensa del canal de Panamá.
A eso se suma la reapertura de la escuela de selva estadounidense en Panamá, el curso conocido como ‘Infierno Verde’, por el que estaba previsto el paso de militares colombianos. Washington ha entendido que la jungla, ese terreno que abandonó con el cierre de sus bases panameñas en 1999, vuelve a ser terreno disputado.
La jungla que Washington abandonó en 1999 es hoy el escenario donde pretende dirimir de nuevo quién manda en el hemisferio.
El giro del Pentágono que deja a Europa con menos paraguas
La creación del Mando del Hemisferio Occidental no fue una decisión aislada. Acompaña a la Estrategia de Defensa Nacional de 2026, que sitúa la defensa de la ‘patria’ estadounidense y del hemisferio occidental por delante de la competencia con China. Es la primera vez en dos décadas que un documento de ese rango reordena así las prioridades del Pentágono.

El general Joseph Ryan, al frente de la nueva estructura, lo dijo sin rodeos en la conferencia anual del Ejército el pasado octubre: ‘el estado final es la supremacía económica de Estados Unidos’. Y añadió que Washington había ‘cedido el control de ese terreno económico en este hemisferio a la República Popular China durante al menos las dos últimas décadas’. Traducido: la competición con Pekín ya no se libra solo en el Indo-Pacífico.
Colombia y EEUU comparten además membresía en la Coalición Contra los Carteles, un marco presidido por Washington que mezcla seguridad, migración y presión política regional. El Southern Vanguard 2027 no es ajeno a esa arquitectura: entrena capacidades —interdicción marítima, ciber, protección de instalaciones— que encajan mejor en un conflicto difuso que en una guerra convencional.
El contexto importa. La región vive un ciclo de tensión sostenida: rutas de narcotráfico que se reconfiguran, migración venezolana que presiona fronteras y una presencia china que crece en puertos, minería y telecomunicaciones. Ninguno de esos frentes se resuelve con un portaaviones.
Equilibrio de Poder
La lectura desde Bruselas es incómoda. Mientras la OTAN discute cómo repartir el peso de la defensa europea y Rusia sostiene la presión en el flanco este, el Pentágono reorganiza su Ejército alrededor de una prioridad doméstica. No es un repliegue: es una redistribución asimétrica. Menos atención estructural a Europa, más músculo en el Caribe, Centroamérica y la cuenca amazónica. Moscú gana margen sin mover un solo batallón.
Para España el impacto es doble. Militar, primero: Rota y Morón siguen siendo el anclaje logístico de EEUU en el sur de Europa, pero cada ejercicio hemisférico compite por las mismas unidades y los mismos presupuestos. Si el Ejército estadounidense gira hacia el sur, la factura de la defensa europea recae más en Berlín, París y Madrid. Político, después: en Iberoamérica, España compite por influencia con un Washington que ha dejado de tratar la región como trastienda.
Hay un tercer vector, menos visible. La lucha contra el terrorismo yihadista en el Sahel y el control de las rutas migratorias hacia el Magreb fueron durante años un ámbito de cooperación discreta con Francia y España. Con Washington mirando hacia Colombia y Panamá, ese flanco queda más solo. Marruecos lo sabe y negocia en consecuencia.
Lo que observamos es un movimiento de doctrina, no una maniobra táctica. El ejercicio cierra a mediados de noviembre; después llegará la ronda de entrenamientos de 2027 y la revisión del modelo de fuerzas de la OTAN. Ahí se verá si el paraguas se pliega o solo se recoloca. De momento, el sur vuelve al mapa.

