Imbroda anuncia acciones judiciales por las amenazas al Rey en Ceuta y Melilla

La denuncia busca desactivar la amenaza vertida en un vídeo contra el Jefe del Estado ante una hipotética visita a las dos plazas. La Casa del Rey mantiene el viaje sin fecha oficial.

Juan José Imbroda llevará a los tribunales al exsenador marroquí Yahya Yahya por sus amenazas al Rey Felipe VI. El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla ha confirmado que el Gobierno local denunciará al que fuera alcalde de Beni-Enzar por unas declaraciones que vinculan una hipotética visita real a Ceuta y Melilla con un derramamiento de sangre.

La decisión se abordó en el Consejo de Gobierno del pasado lunes y se traducirá en una denuncia ante la justicia ordinaria. ‘Nosotros vamos a ir al juzgado, vamos a hacer todo lo posible para que los tribunales lo condenen a algo’, ha señalado Imbroda. La primera autoridad melillense calificó las manifestaciones de ‘intolerables’ y enmarcó la respuesta institucional en un principio inequívoco: la ley por delante.

Del vídeo en redes a la denuncia: el origen del conflicto

El detonante fue un vídeo que Yahya Yahya difundió en redes sociales, grabado frente al Consulado de España, y en el que se dirige directamente al monarca. En la grabación advierte de que, si el Rey visita las dos ciudades autónomas, está dispuesto a llegar ‘hasta la última gota de sangre’ para defender sus tesis territoriales sobre el norte de Marruecos.

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Yahya Yahya no es un desconocido en la escena hispano-marroquí. Fue senador de Marruecos, alcalde de Beni-Enzar/Farhana y llegó a presidir el Comité de Amistad Hispano-Marroquí de los Senados de ambos países, un foro concebido para tender puentes entre Rabat y Madrid. Ese recorrido institucional es, a ojos de Imbroda, un agravante: quien conoce los cauces diplomáticos elige el altavoz de las redes.

El presidente melillense relató además un episodio que ilustra la tensión de fondo. Durante la pascua grande de los musulmanes, el Eid al Kebir, coincidió con Yahya, en la explanada de San Lorenzo, después del rezo colectivo. Acudió a saludar a representantes de la Comisión Islámica y no lo reconoció: ‘Me dio la mano y luego me dijeron: este es Yahya’.

Para Imbroda, el exsenador es ‘un cantamañanas’ que amenaza con ‘ríos de sangre’ si el Rey pisa Ceuta y Melilla. Su receta, insistió, no pasa por la réplica verbal sino por los tribunales: la respuesta de las instituciones será ‘con la ley de la mano’.

Cuando la amenaza se dirige contra el Jefe del Estado, la respuesta institucional no se mide en decibelios, sino en autos judiciales.

La respuesta institucional: la ley como escudo de la Corona

Más allá del episodio concreto, la reacción melillense dibuja una doctrina: tratar la amenaza como un asunto de seguridad institucional y no como un exabrupto propagandístico. Imbroda no ha reclamado una nota de condena ni un gesto diplomático; ha anunciado una vía penal. Es una elección de estrategia y, sobre todo, de mensaje.

La eventual visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla sigue sin fecha. El monarca ha expresado en más de una ocasión su voluntad de desplazarse a las dos ciudades autónomas, pero la Casa del Rey no ha concretado cuándo se producirá. Ese vacío temporal es, en sí mismo, un factor de la ecuación diplomática con Marruecos.

El reto pendiente: proteger la Corona sin amplificar al provocador

Todo esto revela un dilema recurrente en la política exterior de la Corona. Por un lado, las instituciones españolas no pueden dejar sin respuesta una amenaza explícita contra el Jefe del Estado: la vía judicial es la más proporcionada y la más difícil de contestar desde Rabat. Por otro, cualquier sobrerreacción convierte a un exsenador sin cargo público en un actor central del relato, que es precisamente lo que busca.

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Conviene recordar el contexto. La reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla es el telón de fondo de cualquier gesto institucional en las dos plazas, que Rabat lee siempre como una afirmación de soberanía. La visita real lleva años pendiente y nunca se ha concretado en fecha, y ese calendario en el aire explica por qué cualquier movimiento adquiere rango de acontecimiento.

Para la Casa del Rey, el cálculo es delicado. Acudir a Ceuta y Melilla cuando la seguridad lo permita reafirmaría la normalidad institucional; hacerlo demasiado pronto, con una amenaza recién vertida, podría dar munición a quien busca ruido. La prudencia con la que viene administrando sus tiempos Zarzuela no es indecisión, sino una forma de no conceder al adversario la fotografía que persigue.

Mi lectura es que la reacción de Imbroda acierta en la forma. Llevar el asunto a los tribunales desactiva el espectáculo y lo devuelve al terreno donde las instituciones españolas juegan con ventaja. Queda por ver en qué queda la denuncia y, sobre todo, si el Rey fija por fin la fecha. La visita sigue pendiente, sin anuncio oficial, y ese calendario en el aire es hoy la mejor medida de la temperatura entre Madrid y Rabat.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: El Gobierno de Melilla judicializa las amenazas contra el Rey ante una eventual visita a Ceuta y Melilla, un desplazamiento que sigue sin fecha oficial.
  • El detalle de protocolo: La Casa del Rey mantiene la prudencia y no confirma agenda para las dos ciudades autónomas, un silencio calculado que evita alimentar el pulso diplomático con Rabat.
  • Próximos pasos: Queda pendiente la fecha del viaje real y el curso de la denuncia anunciada por Imbroda ante los tribunales.