Ayuso admite en el PP de Madrid que la compra del ático partió de su equipo y no le pareció mal

La presidenta madrileña asume la operación en primera persona mientras el PP de Madrid encara su reordenación interna. El expediente de 224 folios sigue sin aclarar quién dio la orden escrita.

Isabel Díaz Ayuso ha admitido que fue su equipo quien propuso comprar el ático de Chamberí y ha zanjado el asunto con un ‘a mí no me pareció mal’.

La declaración, formulada este jueves en una entrevista en Cuatro, llega en un momento delicado para el PP de Madrid, que afronta su reordenación interna con la vista puesta en el próximo ciclo congresual de la federación. La presidenta autonómica no ha esquivado la pregunta. La ha asumido como decisión del aparato que dirige.

Preguntada por el origen de la operación, Isabel Díaz Ayuso respondió con una frase que resume su estrategia: ‘Fue de mi equipo. De mi equipo, pero a mí no me pareció mal’. Añadió después que la Comunidad gestiona ‘todo tipo de inmuebles’, que unos se venden y otros se compran, dentro de un patrimonio ‘pequeño, en proporción a lo que significa la Comunidad de Madrid’.

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La presidenta ha insistido además en el motivo que el Gobierno regional esgrimió en julio: ‘Propusieron que, teniendo en cuenta que tenemos que hacer unas obras de reforma (…), temporalmente podríamos destinar ahí el despacho.

La letra pequeña del expediente: sin orden escrita y con dos versiones

El origen de la compra sigue siendo el punto más opaco de la operación. Los 224 folios publicados la semana pasada por el Gobierno regional no aclaran quién la ordenó. La cronología arranca en un momento en el que Planifica Madrid, la empresa pública que ejecutó la adquisición, ya negociaba el inmueble.

En la Asamblea, el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local y presidente del Consejo de Administración de Planifica Madrid, Miguel Ángel García Martín, sostuvo el jueves de la semana pasada que la sociedad actuó en el ejercicio de sus competencias y ‘a petición’ de su Consejería, un extremo del que no hay constancia escrita. El pasado lunes corrigió el matiz: la compra no fue un ‘encargo’, sino parte del trabajo habitual de la empresa pública.

Entre las obras, el encargo sin papel y el trabajo ordinario, la única certeza del expediente es la que Ayuso asume: el ático salió de su equipo.

La operación, ejecutada en abril, la destapó el diario El País el 29 de julio. La primera explicación oficial fue que el ático cubriría las necesidades derivadas de las obras previstas para el otoño en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia autonómica. El expediente hecho público no menciona ese pretexto en ningún folio.

Nadie lo firma. Y esa ausencia, más que el precio o el inmueble, sostiene hoy la incomodidad política del expediente.

La subasta desierta y los 6,7 millones de salida

El 30 de julio, la Comunidad anunció que vendería el ático y destinaría los fondos obtenidos a la reconstrucción de la Sierra Oeste. Se publicó una licitación. Quedó desierta. Esta semana, el inmueble ha vuelto a salir al mercado con un precio de salida de 6,7 millones de euros.

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Ese dato es, en términos de gestión, el más relevante del episodio. La Comunidad no pretende quedarse el ático: quiere convertirlo en dinero para una zona castigada por los incendios. Las preguntas abiertas son otras. Por qué se compró primero y se revendió después, y por qué nadie dejó por escrito quién lo pidió.

El Eje del Poder Popular

La lectura que se impone en el partido es de perfil bajo. Génova no tiene interés en amplificar un asunto que pertenece al ámbito patrimonial de una administración autonómica y que la propia presidenta ha decidido asumir en primera persona. Es la doctrina habitual cuando el foco apunta a una federación propia: el territorio responde y la voz nacional se reserva para los debates de Estado.

En el PP de Madrid, la cuestión tiene otra capa. La federación vive su proceso de consolidación interna y cualquier expediente incómodo se convierte en ruido de fondo en pleno calendario congresual. Ayuso ha elegido la transparencia parcial —reconocer el origen, exhibir los folios, anunciar la venta— antes que el silencio. Es una estrategia que ya le ha funcionado en otros episodios. No siempre ha salido mal.

Hay un precedente que en la dirección nacional nadie olvida. El caso del máster de Cristina Cifuentes, en 2018, acabó con su dimisión y con meses de erosión para el conjunto del partido. La diferencia ahora es el control del relato: la presidenta madrileña comparece, admite, matiza y sigue. El riesgo no está en el ático. Está en que la polémica patrimonial desplace el mensaje económico que Madrid vende como escaparate de gestión.

A medio plazo, el episodio medirá dos cosas: la capacidad de la federación madrileña de cerrar su reordenación sin ruido y la resistencia de un liderazgo que sigue siendo la pieza más valorada del centroderecha español. Los barones territoriales observan. La próxima cita de la Asamblea y el calendario congresual serán el termómetro.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Gestionar el ruido patrimonial sin que tape el mensaje económico de Madrid como escaparate de gestión popular.
  • Protagonista: Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid).
  • Próximo hito: Segunda salida al mercado del ático, con un precio de salida de 6,7 millones de euros.