EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Mesa del Congreso incluye en su orden del día del martes 29 de septiembre el inicio de un expediente sancionador contra la diputada del PP Ana Vázquez por introducir un bote de gas pimienta en el hemiciclo el pasado miércoles 23.
- ¿Quién está detrás? La mayoría de PSOE y Sumar en la Mesa, con el PP en la oposición, y el informe que ultima la Secretaría General de la Cámara con las versiones de la Policía, el equipo médico, mantenimiento y cocina.
- ¿Qué impacto tiene? La sanción puede ir del apercibimiento a la suspensión temporal en su condición de diputada, al amparo del artículo 101 del Reglamento del Congreso.
La Mesa del Congreso abordará el martes 29 el expediente sancionador contra la diputada del PP Ana Vázquez por el gas pimienta. La Cámara baja convierte así un incidente de hemiciclo en un procedimiento disciplinario que puede costarle el escaño de forma temporal.
Apercibimiento o suspensión: lo que decidirá la Mesa el próximo martes
Según las fuentes parlamentarias consultadas por esta redacción, la sanción puede ir desde el apercibimiento hasta la suspensión temporal en su condición de diputada, al amparo de lo previsto en el artículo 101 del Reglamento del Congreso, el precepto que ordena el régimen disciplinario de los miembros de la Cámara y que se activa en contadas ocasiones a lo largo de una legislatura.
Los hechos se remontan al pasado miércoles 23, cuando la presidenta del Congreso, Francina Armengol, expulsó momentáneamente del Pleno a Vázquez tras exhibir el bote, acusándola de ‘portar un arma’. Horas después, la limpieza del espray en los baños de la Cámara provocó que varias personas fueran atendidas por los servicios médicos y obligó a clausurar varias zonas del edificio. Poca broma con lo que empezó como un gesto de protesta.
La composición de la Mesa es determinante. PSOE y Sumar suman mayoría frente al PP y una mayoría de los miembros de la Mesa vota en bloque. Los grupos ya han recibido el orden del día de la próxima reunión y el inicio del proceso sancionador figura entre los puntos previstos, según las mismas fuentes parlamentarias.
El expediente se abrirá sobre el informe que ultima la Secretaría General del Congreso acerca de lo ocurrido en el hemiciclo y en los aseos. Ese documento recopila la información facilitada por la Policía, el equipo médico, los servicios de mantenimiento y la cocina de la Cámara. Es previsible, dada la aritmética de la Mesa, que el procedimiento se acuerde sin sobresaltos.
Un bote de gas pimienta ha bastado para que el Congreso active su maquinaria disciplinaria más excepcional: la que puede apartar temporalmente a una diputada de su escaño.
La letra del informe y la versión del Grupo Popular
En el Grupo Parlamentario Popular la lectura es otra. Fuentes del GPP sostienen que el incidente debía haberse resuelto por la vía ordinaria del orden interno y no mediante un expediente con capacidad de suspender el escaño, y advierten de que la decisión sienta un precedente incómodo para cualquier diputado de cualquier grupo. La dirección nacional del Partido Popular respalda a su parlamentaria y enmarca el caso en la interpretación partidista que, a su juicio, la mayoría progresista hace de los órganos de la Cámara.
El trámite, en todo caso, no es inmediato. La Mesa acordará el inicio del procedimiento, la diputada dispondrá de un turno de alegaciones y la resolución final llegará después, con el expediente ya instruido. El calendario parlamentario de las próximas semanas marcará los tiempos. El martes se sabrá, como mínimo, si el asunto avanza o se queda en un apercibimiento.
El Eje del Poder Popular
Lo que observamos es un pulso que trasciende el episodio concreto. Génova ha decidido no dejar sola a su diputada y ha trasladado a los grupos territoriales un argumentario sencillo: la mayoría usa la Mesa para disciplinar al adversario. En las federaciones autonómicas y en los grandes ayuntamientos donde gobierna el PP el relato funciona, porque conecta con una queja antigua, la de que las instituciones se inclinan cuando el adversario controla sus órganos de gobierno. No es la primera vez que el partido denuncia algo así. Durante la tramitación de la ley de amnistía, el PP sostuvo que la mayoría de la Mesa interpretaba el Reglamento a su conveniencia, y convirtió el Senado, donde tiene mayoría absoluta, en la palanca para frenar la norma. La secuencia se repite ahora en formato menor y con otro escenario.
El aterrizaje territorial es inmediato. Las comunidades autónomas gobernadas por el PP y los ayuntamientos populares tienen en esta causa una pieza más para el discurso de la igualdad de los españoles ante las reglas. Cabe recordar que el apartado sancionador del Reglamento se pensó para supuestos de indisciplina grave, no para gestos de protesta en el escaño, y ahí está el riesgo real: que el precedente habilite futuras suspensiones por episodios de orden. Génova pedirá proporcionalidad.
El desenlace llega en una semana con Pleno ordinario y con la reunión de la Mesa del martes como primera estación. La política tiene estas cosas: el asunto que parecía menor acaba fijando la agenda. En esta redacción seguiremos de cerca el dictamen de la Secretaría General, porque de su redacción depende la horquilla de sanción y, con ella, el margen real de la diputada.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Frente al uso partidista de los órganos de la Cámara, el PP defiende la proporcionalidad y la igualdad de todos los diputados ante el Reglamento.
- Protagonista: Ana Vázquez (diputada del PP en el Congreso), con el respaldo del Grupo Parlamentario Popular y de la dirección nacional.
- Próximo hito: Reunión de la Mesa del Congreso el martes 29 de septiembre, con el inicio del procedimiento sancionador en el orden del día.

