Alberto Núñez Feijóo ha puesto nombre a su oferta electoral: la reconstrucción nacional del contrato social que sostiene la democracia española. Lo hizo este viernes en el acto de clausura del Campus FAES, arropado por José María Aznar, y con un discurso que en varios tramos sonó a arranque formal de precampaña. El diagnóstico fue tajante. ‘Lo que se ha roto en España es el contrato social que alimenta la confianza en el Estado’, afirmó. La respuesta, igual de tajante: ‘España no necesita una mera sustitución de su gobierno, necesita una reconstrucción nacional.
Del contrato social roto a la reconstrucción nacional
El líder del PP coloca una pregunta en el centro del debate que viene: ‘a qué se convoca a los españoles’. Su respuesta es explícita. ‘Quiero convocar a los españoles a renovar el contrato social, el contrato social que sustenta cualquier democracia’, proclamó, y se comprometió a poner en marcha esa reconstrucción nacional si llega a La Moncloa.
Feijóo dibujó las próximas elecciones generales como una ‘gran convocatoria nacional’ a la que se presenta ‘con seguridad, pero sin triunfalismos’. ‘Nada está hecho todavía’, enfatizó, antes de fijar el alcance de su proyecto: ‘Mi objetivo no termina con echar a Sánchez, sino acabar con todo lo que representa’.
El discurso dejó un rosario de compromisos concretos. Restaurar las instituciones y revertir la que considera ‘captura partidista de los contrapoderes del Estado’, con jueces, fiscales y órganos reguladores independientes. Bajar impuestos para no ‘seguir exprimiendo’ a la clase media. Conseguir que ‘trabajar sea indiscutiblemente más rentable que no trabajar’, con ayudas diseñadas ‘para levantarse, no para condenar a nadie a depender eternamente de ellas’.
A eso añadió menos burocracia, control de la inmigración y ‘un país con orden y con seguridad’. En política exterior, un ‘socio fiable, pero nunca una nación subordinada’. Y un compromiso de gestión que resume su idea de Estado: ‘Que las cosas funcionen, que no haya apagones, que el tren llegue a su hora’.
Para el Gobierno reservó el tramo más duro. ‘Vivimos bajo un Gobierno con menos principios que algunos clanes de crimen organizado’, llegó a decir. Y remachó: ‘Sánchez ha sido un presidente sumiso, dentro y fuera de España. Yo solo debo obediencia a mi país’. Hubo también mención a la situación de Ceuta entre los asuntos que su proyecto quiere reordenar.
La reconstrucción nacional no es un eslogan de cierre de verano: es el marco con el que Génova pretende que se lea todo el próximo ciclo político.
Aznar como aval y un mensaje para el flanco derecho
El ex presidente del Gobierno ejerció de padrino político. ‘La victoria de Alberto será la victoria de todos los españoles’, sostuvo José María Aznar, que puso en valor su ‘sentido de Estado y vocación netamente gubernamental’ y llamó a ‘elegir políticos y no demagogos’. La frase más comentada fue otra: a Feijóo ‘no le hace ninguna falta disfrazarse de capitán de los tercios para presumir de español’. Lectura inmediata en los pasillos del acto: ese dardo apunta al flanco derecho del espacio, no al Gobierno. Feijóo recibió la intervención con ‘tranquilidad’ ante la ‘escasa presión’ del expresidente, dijo con ironía.
La escenografía no es menor. FAES, el think tank que preside Aznar, funciona desde hace años como caja de doctrina del centro-derecha y como termómetro de la relación entre generaciones del partido. Que Aznar avale el marco de la reconstrucción nacional permite a Génova presentarlo como continuidad de una tradición de Gobierno y no como reacción improvisada a la coyuntura. A eso se suma la ofensiva fiscal del PP, con el IVA del 0% para todos los alimentos básicos, carne y pescado incluidos, como bandera.
El Eje del Poder Popular
Lo que observamos es un movimiento de doble fondo. Hacia fuera, Feijóo fija el marco de la próxima campaña antes de que nadie haya puesto fecha a las urnas. Hacia dentro, convierte el contrato social en el paraguas bajo el que caben los barones y sus agendas: la política fiscal de Madrid, la gestión sanitaria de Andalucía, la rebaja de impuestos en la Comunidad Valenciana o la apuesta por el agua en Aragón. La próxima cumbre de presidentes autonómicos populares tendrá ahí su prueba: alinear a las once comunidades autónomas del PP, que suman cerca del 60% del PIB del país. La mayoría de los barones populares comparte la estrategia, aunque cada uno defiende su propio calendario.
En el Congreso y en el Senado el partido maneja dos palancas distintas. El Grupo Parlamentario Popular sostiene la oposición frontal en la Cámara Baja, mientras que la mayoría absoluta del PP en el Senado le permite vetar leyes y forzar su devolución al Congreso. Es la arquitectura institucional que Feijóo quiere rentabilizar durante los próximos meses.
El precedente invita a la prudencia. En 1996, Aznar llegó a La Moncloa con mayoría simple y un discurso de regeneración que tardó en traducirse en resultados visibles. La reconstrucción nacional aspira a ser un proyecto, no una consigna. El riesgo es conocido: que el marco llegue antes que las medidas. Y el flanco que más vigila Génova no está en Moncloa, sino en la tentación de competir por el espacio de la derecha con quien lleva años intentándolo con más ruido que resultados.
En cuanto al calendario, Feijóo evitó fechas y triunfalismos. La dirección nacional trabaja con la hipótesis de un ciclo electoral largo, en el que cada convocatoria autonómica o municipal funcionará como ensayo general. Lo que este viernes se leyó como discurso de clausura se leerá dentro de unos meses como primer capítulo de programa.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Frente al desgaste institucional que el PP atribuye al Gobierno, Feijóo se presenta como la alternativa que reconstruye el contrato social.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular), avalado en el acto por José María Aznar (expresidente del Gobierno).
- Próximo hito: Reunión del Comité de Dirección en Génova y próxima cumbre de presidentes autonómicos populares, con las comunidades del PP alineando su agenda fiscal y territorial.
