Telefónica estudia vender su filial en Venezuela tras 35 años de presencia en el país. La operación aún no tiene fecha cerrada, pero la compañía espera el momento oportuno para arrancarla a lo largo de 2027.
La noticia la adelanta el diario colombiano La República a partir de fuentes que piden permanecer en el anonimato, porque el asunto no es público. Telefónica declinó hacer comentarios, algo habitual en una desinversión que todavía no tiene comprador ni calendario.
Y aquí está la clave. La operadora no ha salido al mercado a buscar postor. Han sido posibles compradores quienes han llamado a su puerta con propuestas no solicitadas. Entre las conversaciones preliminares figura Latin America Real Assets Opportunities, un fondo de capital privado con sede en Miami cofundado por Mauricio Claver-Carone, ex enviado especial para América Latina de la administración de Donald Trump. Las negociaciones no prosperaron.
Claver-Carone lo dejó claro: ‘No estamos buscando activamente ningún acuerdo en Venezuela. Estamos muy ocupados cerrando acuerdos en otros países’. La compañía española, mientras tanto, prefiere un proceso competitivo con varios postores antes que sentarse con un único interesado.
La información sitúa la acción de la operadora en 3,397 euros, con una caída del 0,9%, en la jornada en la que trascendió el movimiento. No hay decisión tomada y la venta podría no producirse, según las mismas fuentes.
La filial venezolana ya obligó a Telefónica a anotar un saneamiento de 2.800 millones de dólares en 2015.
Qué se sabe del proceso y qué queda por decidir
En Venezuela, la presencia de la operadora española arrancó en 1991, y el mapa se ha encogido a toda velocidad. La compañía ha pasado de 14 unidades en Latinoamérica en 2019 a solo tres, dentro de un plan de desprendimientos anunciado a finales de 2019 y acelerado desde enero de 2025, ya con Marc Murtra en la presidencia ejecutiva.
Venezuela ha resultado el hueso más duro. La inestabilidad política y económica ha complicado la operación mucho más que en los mercados vecinos. Y hay un condicionante que lo cambia todo: cualquier acuerdo solo saldrá adelante con el respaldo de los gobiernos de Estados Unidos y de Venezuela, según las fuentes consultadas.
Por qué esta salida importa tanto a España
Telefónica fue durante años una de las mayores compañías de telecomunicaciones de América Latina, y su retirada de Venezuela no es un ajuste contable más. Recorta la huella empresarial española en una región estratégica y deja el terreno libre a otros inversores. La empresa reenfoca su negocio hacia sus mercados principales: Europa y Brasil.
El contexto invita a moverse con cuidado. Tras la caída de Nicolás Maduro en enero de este año, Venezuela se ha abierto a las inversiones en petróleo y gas, y compañías como TotalEnergies y ExxonMobil ya han firmado acuerdos o han mostrado su intención de operar allí. En el resto de sectores, el capital extranjero despega mucho más despacio.
Años de inestabilidad, la escasez de datos oficiales y un entramado legal y de sanciones complejo dificultan la debida diligencia, el examen previo que hace todo comprador antes de firmar. El Gobierno venezolano ha empezado a flexibilizar restricciones para atraer capital, pero el proceso avanza despacio.
Traducido: quien compre la filial española asume un riesgo que no se mide solo en euros, sino en tiempo, permisos y avales políticos.
El precedente que España no debería olvidar
Conviene recordar lo que ya ocurrió en la región. Argentina expropió en 2012 el 51% de YPF a Repsol, y la petrolera española tardó dos años en cerrar un acuerdo de compensación. Aquel episodio dejó una lección que la inversión española aprendió por las malas.
En países con marcos jurídicos frágiles, el valor de una filial depende menos de su cuenta de resultados que de quién manda y qué reglas aplica. Venezuela es el caso: el negocio se ha ido devaluando por decisiones monetarias y regulatorias ajenas a la propia empresa.
Queda la mirada práctica. El foco estará en si la operación arranca de verdad en 2027, quién se sienta al otro lado de la mesa y con qué avales lo hace. Lo que está en juego no es solo una filial: es cómo hace negocios España en Latinoamérica.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Telefónica analiza la venta de su filial venezolana después de 35 años en el país, a la espera del momento oportuno y del respaldo político necesario para arrancar el proceso.
- Datos importantes: La operadora entró en Venezuela en 1991 y ha pasado de 14 unidades en Latinoamérica en 2019 a solo tres. En 2015 saneó 2.800 millones de dólares de esa filial por el cambio en el cálculo del bolívar.
- Resumen: La salida reduciría aún más la huella empresarial española en Latinoamérica y dejaría la operación atada al aval de Estados Unidos y de Venezuela.

