Ucrania ha llevado a cabo su primer ataque reivindicado en territorio ruso utilizando armamento occidental, marcando una nueva fase en el conflicto. El ataque tuvo lugar en la ciudad rusa de Belgorod, cercana a la frontera con Ucrania.
Hasta ahora, Rusia consideraba este tipo de agresiones una «línea roja» y advertía que su cruce implicaría la participación directa de Occidente en la guerra.
El gobierno ucraniano ha obtenido la aprobación de sus aliados occidentales para llevar a cabo estos ataques. No obstante, esta decisión generó un intenso debate entre los países aliados debido al temor de una fuerte reacción rusa.
Tanto Estados Unidos como Alemania dieron su autorización recientemente, superando sus reservas iniciales.
En cuanto a España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aclaró que, por el momento, no se ha suministrado a Ucrania material militar que pueda ser utilizado para atacar territorio ruso.
2Uso de armamento de Occidente
La posibilidad de utilizar armamento occidental en ataques dentro de Rusia fue mencionada hace una semana por el Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Josep Borrell, en una reunión de ministros de Defensa de la UE en Bruselas.
Borrell señaló que «algunos Estados miembros han empezado a tomar esta decisión para levantar las restricciones», subrayando que esto no violaría el «derecho de guerra». Sin embargo, también destacó la necesidad de equilibrar el riesgo de escalada con la necesidad de Ucrania de defenderse.
La propuesta fue apoyada dentro de la OTAN, con el secretario general Jens Stoltenberg y ministros de Defensa como la neerlandesa Kajsa Ollongren, quien afirmó: «Mientras cumplan con el Derecho Internacional, es posible que tengan que golpear dentro de Rusia».
Hanno Pevkur, ministro de Defensa de Estonia, también apoyó esta postura, argumentando: «No puede ser normal que Rusia ataque desde su territorio mientras los ucranianos luchan con una mano atada. Deben tener todas las posibilidades de defenderse».

Esta nueva estrategia podría intensificar el conflicto y plantea interrogantes sobre la futura dinámica de la guerra entre Ucrania y Rusia.

