Ucrania ha llevado a cabo su primer ataque reivindicado en territorio ruso utilizando armamento occidental, marcando una nueva fase en el conflicto. El ataque tuvo lugar en la ciudad rusa de Belgorod, cercana a la frontera con Ucrania.
Hasta ahora, Rusia consideraba este tipo de agresiones una «línea roja» y advertía que su cruce implicaría la participación directa de Occidente en la guerra.
El gobierno ucraniano ha obtenido la aprobación de sus aliados occidentales para llevar a cabo estos ataques. No obstante, esta decisión generó un intenso debate entre los países aliados debido al temor de una fuerte reacción rusa.
Tanto Estados Unidos como Alemania dieron su autorización recientemente, superando sus reservas iniciales.
En cuanto a España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aclaró que, por el momento, no se ha suministrado a Ucrania material militar que pueda ser utilizado para atacar territorio ruso.
1Mayor libertad para Ucrania
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha instado a sus aliados a otorgarle mayor libertad para utilizar el armamento cedido.
Zelenski argumenta que atacar directamente las áreas desde las cuales Rusia lanza sus bombardeos es crucial para defender regiones vulnerables de Ucrania, como Járkov.
La viceministra para la Reintegración de los Territorios Temporalmente Ocupados, Irina Vereshchuk, compartió imágenes en su cuenta de Telegram mostrando los objetivos atacados en llamas, destacando que el ataque se produjo «días después» de recibir la luz verde de sus socios occidentales.

