Los huevos han pasado de ser casi un enemigo en la cocina a recuperar poco a poco su sitio en el plato, durante años se les señaló por su relación con el colesterol, especialmente a las yemas, y mucha gente acabó reduciendo su consumo casi por miedo, cambiándolos por opciones más “ligeras” que en realidad tampoco aportaban lo mismo a nivel nutricional.
Hoy la conversación es otra, la ciencia ha ido afinando el foco y lo que antes parecía una verdad indiscutible ahora se matiza bastante más; los huevos ya no están en el punto de mira como antes y cada vez hay más estudios que obligan a replantearse si realmente tenía sentido evitarlos o si el problema estaba en otra parte de la dieta.
3Un alimento completo que no conviene eliminar
Más allá del debate, los huevos siguen siendo un alimento muy completo, aportan proteínas de calidad, vitaminas como la D o la A, minerales y compuestos clave como la colina, que está relacionada con la salud cerebral, además de antioxidantes que también tienen su papel en el organismo.
Eso sí, como con casi todo, la clave está en la cantidad y en el contexto, una persona sana puede consumir uno o dos huevos al día sin problema, mientras que quienes tienen el colesterol alto o antecedentes familiares deben ajustar su consumo, pero eliminarlos por completo no suele ser necesario. Al final son un alimento nutritivo, accesible y mucho más inocente de lo que durante años nos hicieron creer.

