Adif invertirá 32 millones en renovar la C-5 de Móstoles y Alcorcón

La inversión de Adif renovará la señalización y modernizará las estaciones del corredor sur, una línea con más de 200.000 viajeros diarios. Los plazos reales decidirán si los vecinos notan la mejora antes del verano de 2027.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los más de 200.000 usuarios diarios de la C-5 entre Humanes, Móstoles, Alcorcón y Embajadores, especialmente vecinos del sur de la Comunidad.
  • ¿Cuándo ocurre? Adif ha adjudicado la actuación en abril de 2026; las obras arrancarán este mismo año y se prolongarán durante los próximos meses, con plazos escalonados por tramos.
  • ¿Qué cambia hoy? Renovación íntegra de la señalización y modernización de estaciones para reducir incidencias y mejorar la fiabilidad de una de las líneas más castigadas del Cercanías madrileño.

La renovación de la Cercanías C-5 contará con 32 millones de euros de Adif para sustituir señalización y modernizar estaciones desde Embajadores hasta Humanes. La inversión, adjudicada por el gestor de infraestructuras ferroviarias, llega después de años de quejas vecinales por averías recurrentes en una línea que conecta a diario el sur metropolitano con el centro de Madrid.

El anuncio confirma lo que algunos ayuntamientos llevaban tiempo reclamando. La C-5 acumula uno de los peores registros de puntualidad de toda la red, junto con la C-3 y la C-4, según los datos publicados por Adif en sus memorias anuales. Y el sur lo ha pagado caro.

Qué cambia exactamente en la línea entre Móstoles y Embajadores

El grueso de la inversión se destinará a sustituir el sistema de señalización por otro de tecnología digital, una de las causas técnicas que la propia operadora identifica como origen de buena parte de los retrasos. Los enclavamientos actuales arrastran décadas de servicio y su mantenimiento se ha vuelto cada vez más complejo.

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En paralelo, las estaciones de Móstoles, Móstoles-El Soto, Las Retamas, Alcorcón y Las Retamas-Móstoles entrarán en un programa de modernización que incluye accesibilidad, información al viajero y mejoras en andenes. Cabe recordar que algunas de estas paradas no se renovaban en profundidad desde su apertura, en los años ochenta y noventa.

El Ayuntamiento de Alcorcón ha celebrado la noticia, aunque con la cautela del que ya ha visto otros anuncios diluirse en el tiempo. Los plazos reales de ejecución decidirán si la inversión se traduce en mejoras palpables antes del verano de 2027 o si los vecinos vuelven a sufrir un calendario de cortes parciales sin alternativa de transporte equivalente.

El pulso entre el sur metropolitano y un Cercanías que llega tarde

Los datos de uso son contundentes. La C-5 mueve a más de 200.000 viajeros cada día laborable, con picos en las estaciones de Móstoles y Alcorcón que multiplican la afluencia de otros núcleos. Para muchos trabajadores y estudiantes, no hay plan B real: el Metro Sur (línea 12) cubre los desplazamientos internos del corredor, pero la conexión rápida con el centro pasa, casi en exclusiva, por la C-5.

De ahí que cada incidencia tenga un efecto dominó. Un retraso de quince minutos en hora punta deja a miles de personas en el andén. La calle dice otra cosa que los comunicados oficiales: la sensación, en barrios como Parque Coimbra o Parque Lisboa, es que el servicio ha empeorado en los últimos cinco años.

En esta redacción entendemos que la cifra de 32 millones, siendo significativa, es modesta comparada con las inversiones que han recibido otras líneas. La C-3, por ejemplo, recibió en 2023 una partida superior para una actuación de alcance similar, según figura en los presupuestos publicados en el BOE. La pregunta es si lo aprobado bastará para revertir la tendencia o solo para frenar el deterioro.

Treinta y dos millones para una línea que mueve más viajeros que muchos Metros europeos enteros explican por qué el sur de Madrid lleva una década pidiendo lo mismo: un Cercanías que funcione.

Lo que el precedente del Plan Cercanías 2018 enseña sobre los plazos

Conviene mirar atrás. El Plan de Cercanías de Madrid presentado en 2018 contemplaba una inversión global cercana a los 5.000 millones de euros y una hoja de ruta hasta 2025. La ejecución real, sin embargo, ha ido por detrás de lo previsto: varios tramos clave siguen pendientes y algunas actuaciones se han reformulado por completo. Es el contexto en el que aterriza la nueva partida para la C-5, y conviene tenerlo presente antes de dar por hecho que en 2027 todo estará listo.

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La comparativa con otras grandes ciudades también ofrece pistas. En el área metropolitana de Barcelona, las Rodalies han atravesado una crisis de fiabilidad equivalente y la respuesta ha pasado por traspasar competencias a la Generalitat. En Madrid no se ha planteado un movimiento de ese calado, y el modelo sigue dependiendo íntegramente de Adif y Renfe. Eso sí, los ayuntamientos del corredor sur han subido el tono en los últimos meses, en algunos casos con mociones aprobadas en pleno.

Quedan dudas legítimas sobre el calendario de cortes que requerirá la obra y sobre el plan alternativo de transporte. El Consorcio Regional de Transportes deberá publicar los servicios de refuerzo cuando los trabajos afecten a tramos concretos. Los vecinos esperan, esta vez, que la información llegue con antelación suficiente. Y no a última hora.