La forma “correcta” de dormir podría no ser la que crees: lo que hacíamos antes y ahora casi nadie recuerda

Puede que llevemos años intentando dormir “bien” sin darnos cuenta de que ese modelo perfecto no siempre fue la norma, porque durante siglos despertarse en mitad de la noche no era un problema, sino parte natural del descanso.

Dormir no siempre fue lo que hoy creemos que “debe” ser, esa idea de cerrar los ojos ocho horas seguidas y despertarse como nuevo, sin interrupciones, casi como si el cuerpo funcionara con un botón de apagado perfecto. En realidad durante siglos ha sido algo mucho más flexible, más cambiante, más humano, y entenderlo así cambia bastante la forma en la que vemos esas noches en las que uno se despierta sin saber muy bien por qué.

Dormir también es una costumbre que se ha ido moldeando con el tiempo, con la llegada de la luz eléctrica, los horarios de trabajo y esa obsesión moderna por aprovechar cada minuto del día. Lo curioso es que, si miramos hacia atrás, lo que hoy llamamos problema antes era simplemente parte del ritmo natural de la vida, algo tan normal que ni siquiera se cuestionaba.

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Lo que dice la ciencia sobre ese patrón olvidado

“Despertarse en mitad de la noche”. Fuente: Magnific

Dormir en dos fases no es solo una curiosidad histórica, también tiene cierto respaldo científico, ya que algunos estudios han demostrado que, cuando se elimina la luz artificial y se alarga el tiempo de oscuridad, el cuerpo tiende de forma espontánea a dividir el descanso en dos bloques, y es como si ese patrón siguiera escondido en algún lugar de nuestra biología.

Dormir de esta manera incluso podría tener sentido desde el punto de vista evolutivo, ya que ese despertar nocturno, lejos de ser un fallo, podría haber servido como mecanismo de vigilancia, asegurando que no todo el grupo estuviera completamente indefenso al mismo tiempo, tratándose de una especie de turno silencioso, sin normas escritas, pero bastante efectivo.