La forma “correcta” de dormir podría no ser la que crees: lo que hacíamos antes y ahora casi nadie recuerda

Puede que llevemos años intentando dormir “bien” sin darnos cuenta de que ese modelo perfecto no siempre fue la norma, porque durante siglos despertarse en mitad de la noche no era un problema, sino parte natural del descanso.

Dormir no siempre fue lo que hoy creemos que “debe” ser, esa idea de cerrar los ojos ocho horas seguidas y despertarse como nuevo, sin interrupciones, casi como si el cuerpo funcionara con un botón de apagado perfecto. En realidad durante siglos ha sido algo mucho más flexible, más cambiante, más humano, y entenderlo así cambia bastante la forma en la que vemos esas noches en las que uno se despierta sin saber muy bien por qué.

Dormir también es una costumbre que se ha ido moldeando con el tiempo, con la llegada de la luz eléctrica, los horarios de trabajo y esa obsesión moderna por aprovechar cada minuto del día. Lo curioso es que, si miramos hacia atrás, lo que hoy llamamos problema antes era simplemente parte del ritmo natural de la vida, algo tan normal que ni siquiera se cuestionaba.

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Antes despertarse era parte del plan al dormir

“La naturaleza guiaba el horario”. Fuente: Magnific

En las sociedades preindustriales para dormir no había que hacerlo de un tirón, sino que más bien había un primer sueño, luego un despertar tranquilo en mitad de la noche y después un segundo descanso hasta el amanecer, y no era insomnio ni un trastorno, era rutina. Durante ese intervalo de vigilia, la gente leía, conversaba, rezaba o simplemente se quedaba en silencio, como si ese paréntesis formara parte del descanso.

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Dormir así tenía lógica en un mundo sin pantallas ni relojes que marcaran el ritmo. El día empezaba y terminaba con el sol, y eso alargaba naturalmente las horas en la cama. Hoy cuesta imaginarlo, pero durante siglos nadie esperaba dormir ocho horas seguidas, y mucho menos se preocupaba por despertarse en mitad de la noche.

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