Se me ha escapado más de un salmonete entre las rejillas y sé la rabia que da ver el pescado deshecho sobre las brasas justo cuando ibas a darle la vuelta. El pescado y las verduras delicadas son los grandes olvidados de la barbacoa, pero con los utensilios adecuados se asan igual de bien que un chuletón. Lidl tiene dos accesorios de acero inoxidable que resuelven ese drama por 7,99 euros cada uno: una bandeja perforada y una sartén redonda para barbacoa. Os cuento cómo usarlas para que el pescado quede entero, jugoso y con ese punto ahumado que tanto nos gusta.
El secreto del éxito
- Precalienta a conciencia. Pon la bandeja o la sartén sobre la rejilla mientras el fuego coge fuerza. Tienen que estar muy calientes antes de poner nada encima.
- Aceite justo y temperatura alta. Unta la superficie con un papel empapado en aceite de oliva justo antes de añadir el alimento. Así se forma una costra rápida que evita que se pegue.
- No lo toques antes de tiempo. El pescado se despegará solo cuando la superficie esté sellada. Si tiras y notas resistencia, espera un minuto más.
Bandeja y sartén: dos aliados por 7,99 €
La bandeja perforada convierte la parrilla en una plancha de asar con toque ahumado. Es de acero inoxidable, reutilizable y muy fácil de limpiar. Los agujeros dejan pasar el humo mientras el metal transmite un calor uniforme, ideal para pescados que de otra forma se desmigarían entre las rejillas. También asa verduras, rodajas de patata o incluso huevos sin que se escapen. Cuesta 7,99 euros y se adapta a cualquier barbacoa de carbón o gas.
La sartén redonda para barbacoa tiene el mismo precio y permite saltear tacos de pescado, marisco o pimientos con el calor directo de las brasas. Agarra fondo rápido, no se deforma con las altas temperaturas y lava a mano en un momento. Con ella puedes preparar desde un revuelto ahumado hasta unas gambas al ajillo sin necesidad de encender la cocina de casa.
Cómo cocinar pescado sin dramas en la barbacoa
Engrasa la bandeja con un hilo de aceite de oliva y espera a que empiece a humear ligeramente. Coloca el pescado con la piel hacia abajo, sazona y no lo muevas. En 3-4 minutos la piel quedará dorada y crujiente, y el pescado se desprenderá con suavidad. Gira con una espátula fina, baja un poco el fuego y deja que se termine al calor residual. El humo sube por las perforaciones y perfuma cada bocado sin resecar. Con la sartén, saltea trozos pequeños adobados: el calor directo marca las esquinas y el resultado recuerda a un wok de brasas. Una gozada para tacos de salmón marinados, pimientos de padrón o calabacín en bastones.
Más allá del pescado: otros usos y maridaje
La bandeja y la sartén estiran el menú de la barbacoa mucho más lejos. Asa espárragos trigueros, berenjena en rodajas o tomates partidos por la mitad que se caramelizan sin quemarse. Corta patatas en láminas finas, échalas a la sartén con un poco de aceite y tendrás una guarnición crujiente en diez minutos. Incluso puedes cascar un par de huevos sobre la bandeja caliente y preparar un desayuno ahumado que sorprenderá a cualquiera.
Para maridar, un pescado blanco a la plancha con estos accesorios pide un verdejo joven o un albariño fresco, que limpie el paladar y realce los tonos ahumados. Si te decantas por los salteados con verduras, un rosado de garnacha hace muy buenas migas con los sabores intensos de la brasa. Después de usarlos, basta con agua caliente, jabón y un estropajo suave: el acero inoxidable no retiene olores ni sabores, así que puedes pasar de un pescado azul un dia a unas verduras dulces al siguiente sin problema. Y cuando no enciendas la barbacoa, la bandeja perforada funciona de maravilla sobre una vitrocerámica o en el horno, aunque sin el humo perderás parte del encanto.
