El presidente Volodímir Zelenski ha confirmado esta semana la firma de un memorando con el Departamento de Estado de Estados Unidos que abre las puertas a la exportación masiva de drones ucranianos a Occidente, en un giro estratégico que redefine el papel de Kiev como proveedor de tecnología militar. El acuerdo, esbozado junto a la embajadora Olha Stefanishyna, contempla la creación de empresas conjuntas en suelo americano para integrar la experiencia de combate ucraniana en las cadenas de suministro de Washington.
De la prohibición total al ‘Drone Deals’ con Occidente
Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, Ucrania prohibió de facto las exportaciones de armamento para priorizar el abastecimiento a sus propias tropas. Hoy, casi cuatro años después, la situación ha cambiado radicalmente. La industria de defensa ucraniana, que ha multiplicado su capacidad de producción 35 veces desde entonces, estima alcanzar los 55.000 millones de dólares en 2026, muy por encima de los contratos domésticos que cubrían apenas un tercio el año pasado. Este superávit ha sido clave para que el gobierno diera luz verde al marco bautizado como Drone Deals.
El nuevo marco autoriza la venta de drones, misiles, municiones, software y servicios de integración —siempre con certificación del Ministerio de Defensa— a través de tres canales legales. Kiev espera que esta apertura sirva para atraer los contratos occidentales que financien la escala necesaria para sostener el frente, según los datos presupuestarios. La experiencia acumulada en el campo de batalla, donde los drones FPV y los interceptores han demostrado su eficacia frente a los ataques masivos rusos, se ha convertido en el principal activo exportable. Hasta la fecha, el productor Aero Center Drones había tenido que rechazar pedidos de hasta 1.500 interceptores por no contar con un cauce legal independiente.
El memorando con Washington es solo el primer paso visible. En paralelo, Ucrania ha firmado ya cuatro contratos bilaterales de exportación y negocia otra veintena con países de Oriente Próximo y otros socios. La reciente cumbre de Bucarest del 13 de mayo, con los nueve miembros del flanco oriental de la OTAN y sus aliados nórdicos, sirvió de escaparate para la nueva doctrina. ‘Necesitamos acuerdos bilaterales de drones, usando las capacidades de producción europeas y la experiencia ucraniana’, declaró Zelenski.
El cambio de doctrina no es improvisado. El Ministerio de Defensa ucraniano registró en 2025 una afluencia de 6.100 millones de dólares en financiación extranjera para defensa, un crecimiento de diez veces respecto al año anterior. Los temores iniciales a que los fabricantes prefirieran vender al exterior en lugar de abastecer al ejército propio se han disipado ante el superávit de producción, que en algunas áreas alcanza el 50%. Todo ello ha despejado el camino para un sistema que ahora promete plazos fijos y menos espacio para la discrecionalidad burocrática.
Tres canales y un plazo fijo: la nueva arquitectura legal para los fabricantes
El nuevo sistema exportador ofrece tres vías. La primera es la licencia independiente a través del Servicio Estatal de Control de Exportaciones. La segunda es el encauzamiento mediante empresas estatales especializadas como Ukrspecexport. Y la tercera, y más ágil, es el permiso preliminar Defense City, un régimen fiscal especial lanzado en enero que concede exenciones tributarias y un trámite acelerado de solo 15 días para obtener la autorización previa. Todos los contratos pasan después por una comisión interinstitucional de 17 miembros bajo el Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, que dispone de un plazo máximo de 90 días para resolver.
El memorando no es solo un acuerdo comercial: redefine el papel de Ucrania como proveedor tecnológico de la OTAN sin ser miembro de pleno derecho.
Este nuevo cronómetro pretende acabar con los cuellos de botella que llevaban a los fabricantes a perder oportunidades de negocio. El Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, que había permanecido inactivo durante ocho meses hasta que Zelenski lo reactivó en diciembre, ha tomado unas 80 decisiones desde entonces. Las autoridades confían en que la previsibilidad de los plazos reduzca los riesgos de corrupción que el antiguo sistema propiciaba. Transparency International, en un análisis de 2026, reconoce avances en la lucha anticorrupción en paralelo, aunque advierte de que aún queda trabajo por hacer.
A los canales de exportación se suma la consolidación de una coalición de compras conjuntas con socios europeos. El Memorando CORPUS, firmado en Kiev el 30 de abril con Finlandia, Italia, Noruega, Suecia y el Reino Unido, coordina las agencias de adquisiciones de estos países para compartir inteligencia de suministro y optar a contratos conjuntos. La dirección de este organismo recae en Arsen Zhumadilov, quien también dirige la Agencia de Contratación de Defensa de Ucrania, una entidad creada en 2023 para profesionalizar las compras tras escándalos de sobrecostes. Dinamarca, Francia y los Países Bajos ya han mostrado interés en unirse.

Equilibrio de Poder
La decisión ucraniana altera el tablero de suministro de defensa occidental. Washington, al integrar drones ucranianos probados en combate, accede a tecnología de bajo coste y alta eficacia que los grandes contratistas no han sabido desplegar con la misma rapidez. Para completar el contexto, la base de datos de gasto militar de SIPRI muestra un incremento sostenido de la inversión en defensa en todos los flancos. Para Moscú, la llegada de la industria ucraniana al mercado estadounidense es una provocación que confirma la profundización de la alianza militar entre Kiev y Occidente, aunque Zelenski insiste en que todo el excedente procede de producción certificada sobrante.
El impacto para España es indirecto pero tangible. La apertura de mercados para drones ucranianos refuerza la tendencia a estandarizar sistemas en la OTAN, lo que podría acelerar programas como el FCAS (Sistema Aéreo de Combate del Futuro) y obligar a nuestra industria de defensa a buscar acuerdos de transferencia tecnológica con Kiev. En el plano regional, la posible venta de drones a países del Magreb y Oriente Próximo exige un seguimiento minucioso desde Moncloa, dado el delicado equilibrio de fuerzas en el Estrecho y el Sáhara.
A medio plazo, la proyección más realista es que Ucrania se convierta en un centro exportador de referencia para drones tácticos e interceptores, junto a Israel y Turquía. La UE, que ya ve en la producción ucraniana un pilar de su defensa colectiva, se expone a una dependencia estratégica de un país que aún está en guerra. El presidente finlandés, Alexander Stubb, lo expresó con claridad: ‘En lugar de pensar que Ucrania necesita a Europa, quizá deberíamos pensar que nosotros en Europa necesitamos a Ucrania más. La próxima cumbre de la OTAN en Varsovia será el primer test para medir hasta qué punto la Alianza está dispuesta a integrar a un socio externo en sus cadenas de suministro sensibles.
