CGT extiende la huelga de bibliotecas de Barcelona a toda Catalunya: más de 1.000 trabajadores secundan

La asamblea del sindicato celebrada ayer, 16 de mayo, aprobó por unanimidad ampliar la protesta, que empezó el 28 de abril, a toda la red de bibliotecas catalanas. Los trabajadores denuncian falta de sustituciones y congelación de plantilla desde la pandemia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Usuarios de todas las bibliotecas públicas de Catalunya, desde las de la Diputació de Barcelona hasta las comarcales gestionadas por la Generalitat.
  • ¿Cuándo ocurre? La huelga indefinida empezó el 28 de abril de 2026; la extensión a toda Catalunya se aprobó el 16 de mayo, y entra en vigor hoy.
  • ¿Qué cambia hoy? Las bibliotecas pueden abrir con servicios mínimos o permanecer cerradas. Se recomienda consultar el estado del centro antes de acudir.

La huelga de las bibliotecas de Barcelona no se queda en la capital: el sindicato CGT ha decidido extenderla a toda Catalunya, en una decisión unánime que amenaza con vaciar de personal las salas de lectura de comarcas enteras. La asamblea celebrada ayer, 16 de mayo, dio luz verde a una movilización que se prolonga desde el 28 de abril y que ahora gana una dimensión autonómica.

El salto de la huelga: de la Diputació de Barcelona a toda Catalunya

El acuerdo, según ha podido confirmar Moncloa.com a través de fuentes sindicales, fue total entre los delegados. La huelga, que inicialmente convocó CGT en las bibliotecas de la Xarxa de Biblioteques Municipals de la Diputació de Barcelona, se amplía así a todas las bibliotecas públicas de Catalunya, incluyendo las dependientes de la Generalitat y de otros consells comarcals.

El detonante de la protesta es conocido: los trabajadores denuncian que desde la pandemia no se cubren las bajas ni las jubilaciones, y que las sustituciones son prácticamente inexistentes. ‘En Vic, en Lleida o en Reus la situación es la misma: plantillas menguantes y usuarios que preguntan por qué no abre la biblioteca’, trasladó un portavoz de CGT a este medio.

Publicidad

El sindicato calcula que más de 1.000 trabajadores secundan la huelga en todo el territorio catalán. Es una cifra que la Diputació de Barcelona no ha desmentido, aunque fuentes del Departament de Cultura han señalado que el seguimiento es inferior al 60% en algunos municipios. Sin embargo, los paros se han traducido en cierres parciales en varias bibliotecas de la capital durante la última semana, especialmente en los barrios de Sants, Gràcia y Horta, donde los usuarios se han encontrado con carteles de ‘cerrado por huelga’ y largas colas para devolver ejemplares.

La huelga se ha traducido en cierres parciales de salas de lectura en Barcelona durante la última semana. La Diputació ha ofrecido servicios mínimos, pero los usuarios se quejan de que el servicio es ‘poco más que la devolución de libros’. Los clubes de lectura y los talleres infantiles se han suspendido en esos centros, y se han cancelado varias sesiones de cuentacuentos que estaban programadas para el fin de semana pasado.

El impacto se ceba especialmente en las comarcas rurales, donde la biblioteca es a menudo el único equipamiento cultural abierto. En municipios como Sant Hilari Sacalm, Llançà o El Pont de Suert, la falta de personal podría dejar a los vecinos sin acceso a internet ni a actividades de fomento de la lectura durante días. ‘Para muchos mayores, la biblioteca es el lugar donde se relacionan. Cerrarla tiene una dimensión social que va más allá de los libros’, subrayan desde las asociaciones de vecinos.

La huelga de las bibliotecas, nacida como un conflicto local en Barcelona, ha puesto al descubierto la precariedad estructural de un servicio que atiende a millones de catalanes.

Cómo afecta a los usuarios: cierres, servicios mínimos y demoras

En la práctica, la extensión de la huelga, supone que los usuarios deben prepararse para encontrar bibliotecas cerradas o con servicios mínimos. Los centros que permanezcan abiertos lo harán con personal reducido, lo que significa que solo se atenderá la devolución de ejemplares y el préstamo en horarios limitados. Además, el sistema de reservas en línea puede sufrir retrasos, ya que el personal de back-office también está de paro.

Los servicios afectados varían según la localidad. En las grandes ciudades, como Barcelona o Girona, los usuarios se están encontrando con mostradores de préstamo sin atender y máquinas de autopréstamo desconectadas. En las bibliotecas comarcales, la situación es más grave: algunas solo abren tres horas al día y otras directamente cierran durante toda la jornada de huelga. Los clubes de lectura y talleres programados para estas semanas se han suspendido en todos los centros, lo que ha generado malestar entre los padres que contaban con ellos como actividad extraescolar.

La precariedad crónica que explica el conflicto: una plantilla sin relevo desde 2020

El conflicto no es nuevo. Ya en 2022, el mismo sindicato denunció la falta de personal en las bibliotecas de Barcelona y consiguió arrancar un compromiso de contratación de refuerzos para el verano, pero los trabajadores aseguran que ese acuerdo nunca se cumplió en su totalidad. Ahora, la extensión a toda Catalunya refleja que el problema no es puntual: las bibliotecas públicas catalanas han perdido más de un 15% de su plantilla fija desde 2019, según datos aproximados que maneja CGT. A ello se suma que, tras la pandemia, se aceleró la digitalización de muchos servicios, pero sin el personal necesario para atender las incidencias técnicas.

Publicidad

Las administraciones locales y la Generalitat invierten en nuevos equipamientos y en digitalización de fondos, pero no destinan partidas suficientes a la contratación de bibliotecarios y auxiliares. El Departament de Cultura, que ahora dirige la consellera Inmaculada García, heredó una red con más de 400 bibliotecas en la que, según un informe interno de 2025, faltan al menos 200 técnicos y auxiliares. La Diputació de Barcelona tiene previsto convocar en junio una mesa de negociación con los sindicatos, aunque las posturas siguen muy alejadas.

La huelga indefinida puede prolongarse semanas, con lo que la temporada de verano —en la que muchas bibliotecas refuerzan su programación infantil— queda en el aire. Los usuarios que necesiten devolver libros o hacer consultas en salas de estudio tendrán que armarse de paciencia y estar atentos a los canales oficiales, como la página de biblioteques.gencat.cat.