Adiós a las patatas aceitosas: el truco de Jordi Cruz para patatas fritas crujientes freidora aire (y microondas)

Jordi Cruz utiliza un precocinado de seis minutos en el microondas y un remate en la freidora de aire a dos temperaturas para conseguir patatas crujientes por fuera y tiernas por dentro, con muy poco aceite. Un truco sencillo que evita el exceso de grasa y el desastre de la freid

Todos hemos soñado con unas patatas fritas crujientes que no dejen la cocina oliendo a freidora industrial. Yo mismo he tirado más de un lote de patatas gomosas salidas de la freidora de aire, hasta que descubrí el método que el chef Jordi Cruz compartió en su perfil de Instagram. Con tres estrellas Michelin y su carisma en MasterChef, Jordi sabe que el truco no está en la máquina, sino en el orden: un paso previo en el microondas convierte las patatas en lienzos tiernos listos para el crujiente final.

La clave está en la evaporación controlada: al cocer las patatas en el microondas con papel film, el vapor ablanda los almidones sin saturarlos de agua, y el poco aceite crea una película que luego se dora. Así se evita la temida patata seca o gomosa de la freidora de aire.

El secreto del éxito

  • Lavado y remojo exprés: Cortar las patatas en bastones y dejarlas en agua fría unos minutos arrastra el exceso de almidón superficial. Así no se pegan y ganan textura.
  • Microondas, el confitado invisible: Seis minutos a 800 W con un hilo de aceite y papel film bastan para que queden “casi como si estuvieran confitadas”, sin baño de aceite.
  • Doble golpe de calor en la freidora: Primero 15 min a 185 ºC para secar el interior, luego un remate de 5 min a 200 ºC justo antes de servir. El cambio de temperatura sella la corteza crujiente.

Ingredientes

  • 4 patatas grandes de las variedades kennebec o monalisa (son las que mejor soportan la fritura, con menos agua y más almidón)
  • Una cucharada de aceite de oliva virgen extra (un hilo fino)
  • Sal en escamas o fina al gusto

Del microondas a la freidora: el paso a paso

Pela las patatas y córtalas en bastones de un centímetro de grosor. Lávalas bajo el grifo y sumérgelas en un bol con agua fría durante al menos 10 minutos. Cambia el agua un par de veces hasta que salga transparente: esa neblina blanca era almidón que estropearía la textura. Escúrrelas bien y sécalas con un paño limpio; la humedad extra es enemiga del crujiente.

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Vuelve a poner los bastones en el bol, rocíalos con el aceite y masajea suavemente para que queden apenas brillantes, no empapados. Tapa el bol con papel film, pincha un par de agujeros para que escape el vapor y programa el microondas a 800 W durante en en seis minutos. Cuidado al retirar el film: el vapor quema. Las patatas estarán tiernas, translúcidas y habrán soltado parte de su agua, igual que tras un confitado lento.

Pasa las patatas a la cesta de la freidora de aire. Extiéndelas en una sola capa, sin amontonar. Ajústala a 185 ºC y programa 15 minutos. A la mitad del tiempo, abre, remueve con unas pinzas y devuelve la cesta para que se doren por igual. Notarás cómo empieza a formarse una costra dorada.

Pasados los 15 minutos, sube la temperatura a 200 ºC y cocina 5 minutos más. En este punto, la cocina huele a patata asada, y el exterior queda crujiente mientras el interior permanece cremoso. Retira, espolvorea sal en escamas al instante y sirve de inmediato. Si las dejas reposar en la cesta caliente, perderán el crujiente.

Variaciones y maridaje

Estas patatas piden una salsa brava casera o un alioli suave, pero con un bol de pimentón ahumado y comino también triunfan. El maridaje perfecto es una cerveza lager bien fría que contraste con el toque graso, o un fino seco si buscas algo más elegante. Si quieres prescindir del microondas, puedes escaldarlas dos minutos en agua hirviendo con vinagre y secarlas bien, aunque el resultado no será igual de tierno.

Para una versión más exprés, reduce la cocción inicial en la freidora a 12 minutos y sube el remate a 3 minutos a 210 ºC, vigilando que no se pasen. También puedes congelar las patatas ya precocidas en el microondas: las escurres, las extiendes en una bandeja y, una vez congeladas, las guardas en bolsas; directamente de la nevera van al airfryer a 200 ºC hasta que estén doradas, sin necesidad de aceite extra.

Si te sobra alguna, no las recalientes en el microondas: devuélvelas a la freidora de aire 2-3 minutos a 200 ºC y revivirán el crujiente. Guardadas en un táper de vidrio aguantan un par de días, aunque dudo que lleguen a enfriarse.

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