Confiesa: ¿cuántas veces has esquivado las espinacas en el mercado porque en tu cabeza solo sonaban a hoja hervida, triste y sosa? A mí me pasaba igual hasta que descubrí que, con la Thermomix y un par de gestos sencillos, se convierten en un plato cremoso y con una personalidad que nadie espera. Si quieres dejar atrás las espinacas aburridas, esta receta es para ti.
El secreto del éxito
- Espinacas bien escurridas: Si llegan al vaso cargadas de agua, la bechamel quedará líquida y sin gracia. Descongélalas y escúrrelas a conciencia.
- Un chorrito de vino fino: El toque seco de un jerez como el Tío Pepe realza el sabor de la verdura y equilibra la grasa de la mantequilla. Lo cambia todo.
- Giro inverso, sí o sí: Programar las cuchillas al revés evita que las hojas se trituren; quedan enteras, con presencia, y la textura final gana mucho.
Ingredientes
- 800 g de espinacas congeladas
- 70 g de mantequilla
- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra molida
- 1 chorrito de vino fino (tipo Tío Pepe)
- 80 g de harina de trigo
- 800 ml de leche entera
- 100 g de queso de tetilla (u otro queso cremoso que funda bien)
- 4 huevos
Paso a paso
Pon en el vaso de la Thermomix la mantequilla y el aceite. Programa 2 minutos, Varoma, velocidad 2, para que la grasa se derrita sin quemarse.
Mientras, descongela las espinacas en el microondas en varias tandas, solo lo justo para que se suelten, y escúrrelas con las manos hasta que no suelten agua. Este es el momento clave: si no las aprietas bien, la salsa quedará aguada.
Añade las espinacas escurridas al vaso y programa 7 minutos, Varoma, giro inverso, velocidad 1. Salpimenta a tu gusto. Al girar al revés, las cuchillas remueven las hojas sin destrozarlas.
A los 3-4 minutos, vierte el chorrito de vino fino por el bocal y deja que el aroma inunde la cocina. Ese puntito seco le da un carácter que no esperas en un plato de verdura.
El truco no está solo en la bechamel espesa; está en escurrir las espinacas a conciencia y darles ese golpe de vino que lo cambia todo.
Pasado el tiempo, incorpora la harina y mezcla unos segundos hasta que se integre sin grumos. Ahora vierte la leche y programa 15 minutos, 100 ºC, velocidad 2. La máquina irá removiendo mientras se forma una bechamel sedosa alrededor de las espinacas. Observa cómo la textura cambia: cuando empiece a espesar y se despegue ligeramente de las paredes, está en su punto.
Detén y añade el queso en trozos, deja que se funda durante un minuto con la temperatura residual y ajusta la sal. Si la notas demasiado densa, alígerala con un chorrito más de leche.
Pasa la mezcla a una fuente de horno y alisa la superficie. Con una cuchara, haz cuatro huecos y casca en cada uno una clara, reservando las yemas. Hornea a 200 ºC hasta que las claras estén cuajadas (unos 10-12 minutos). Coloca entonces una yema en cada hueco y hornea 2 minutos más, lo justo para que asienten sin secarse. Al servir, el contraste entre la bechamel cremosa y la yema templada es puro vicio.
Variaciones y maridaje
Con qué beberlo. Un blanco joven y aromático, como un albariño o un verdejo, corta la cremosidad sin tapar el sabor suave de las espinacas. Si prefieres cerveza, una lager bien fría cumple.
Versión vegetal. Sustituye la mantequilla por margarina o aceite de coco, la leche por bebida de avena sin azúcar y el queso por un queso vegano que funda. Las claras de huevo puedes omitirlas o usar un preparado comercial de aquafaba cuajada.
Opción sin gluten. Cambia la harina de trigo por almidón de maíz (maicena), pero ten en cuenta que la bechamel quedará algo más translúcida y necesita un minuto extra para espesar.
Cómo conservar. En la nevera aguanta hasta 3 días. Recalienta en horno suave o en la propia Thermomix a temperatura baja, y si la bechamel espesa demasiado, añade una pizca de leche al calentar.
