Has llegado a casa con el estómago rugiendo, abres la despensa y ahí están: un bote de garbanzos cocidos y un parche de verduras olvidadas en el cajón de la nevera. Si crees que eso solo puede acabar en ensalada aburrida o en sopa de sobre, tenemos una noticia: la Thermomix hace magia con lo que tienes.
La receta de hoy convierte esos ingredientes humildes en un plato de cuchara cremoso, con el punto justo de dulzor de la calabaza y la zanahoria, y un toque salado que lo remata todo: el jamón serrano. Una crema de verduras con garbanzos enteros que se prepara sin ensuciar más que el vaso de tu robot, y que está lista en poco más de media hora.
El secreto del éxito
- El triturado en caliente: Cocer las verduras con el caldo y triturarlas justo al terminar, sin dejarlas enfriar, es lo que consigue esa crema sedosa y homogénea. El almidón de la zanahoria se activa y liga la mezcla sin necesidad de harinas.
- El punto exacto de sal y caldo: Rectificar el sazón y la cantidad de líquido justo antes de triturar evita que la crema quede aguada o sosa. Un caldo de pollo casero o de buena calidad marca la diferencia, incluso con un brick del súper.
- El jamón, siempre al final: Añadir los taquitos de jamón serrano en crudo sobre el plato servido, no durante la cocción, mantiene su textura tierna y su potente aroma. El calor residual de la crema caliente será suficiente para que suelte todo su sabor.
El resultado es una receta de legumbres con todas las de la ley: proteína vegetal, fibra, vitaminas de las verduras y ese toque goloso que el jamón reserva para los que saben esperar al último momento. Una combinación que gusta tanto a niños como a adultos, porque da igual lo que haya fuera: este plato sabe a hogar.
Ingredientes
- 30 g de aceite de oliva virgen extra
- 1/2 cebolla pequeña
- 1 zanahoria mediana (pelada)
- 70 g de calabaza limpia (sin piel ni semillas)
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de tomate frito casero
- Caldo de pollo (cantidad suficiente para cubrir las verduras, unos 300-400 ml)
- Sal al gusto
- 400 g de garbanzos cocidos (un frasco grande, bien escurridos y lavados)
- 200 g de taquitos de jamón serrano
- Unas ramitas de perejil fresco
Paso a paso
Pon en el vaso de tu Thermomix el aceite, el tomate frito, el diente de ajo, la zanahoria troceada, la calabaza en cubos y la media cebolla partida en cuartos. Cubre las verduras con el caldo de pollo —que apenas las sobrepase— y añade una pizca de sal. Programa 20 minutos, 120 ºC, velocidad 0,5.
Cuando acabe el tiempo, destapa con cuidado y comprueba que las verduras estén tiernas y que el líquido no se haya evaporado en exceso. Si hace falta, añade un poco más de caldo y ajusta de sal. Programa 2 minutos adicionales, 120 ºC, velocidad 0,5.
Ahora viene el momento clave: tritura las verduras calientes durante 40 segundos a velocidad 6-7 progresiva. Verás cómo la mezcla se transforma en una crema aterciopelada que empieza a oler de maravilla. Añade los garbanzos escurridos y programa 15 minutos, 100 ºC, giro a la izquierda, velocidad 0,5.
Una crema de verduras triturada en caliente no necesita espesantes: el mismo almidón de las hortalizas hace el trabajo.
Mientras los garbanzos se calientan en la crema, pica el perejil fresco y reserva los taquitos de jamón a temperatura ambiente. No los metas en el vaso: el jamón perdería su gracia si se cuece.
Pasados los 15 minutos, abre la Thermomix y remueve con la espátula. Verás que los garbanzos se han integrado perfectamente y la crema ha espesado ligeramente. Sirve en platos hondos, corona con una porción generosa de jamón serrano y espolvorea el perejil picado.
Variaciones y maridaje
Para un vino, elige un blanco con cuerpo —un Rueda o un Godello— o incluso un tinto joven sin madera, que aguantará bien la untuosidad del plato. Los taninos suaves de un mencía también son una apuesta ganadora.
Si te gusta el toque crujiente, puedes saltear los taquitos de jamón en una sartén sin aceite hasta que estén dorados y añadirlos calientes al plato. Gana textura y potencia el sabor.
Para una versión sin Thermomix, cuece las verduras en una olla convencional con el caldo durante 25 minutos, tritúralas con batidora y después añade los garbanzos, calentando todo junto 5-10 minutos a fuego lento.
¿Vegana? Sustituye el jamón por daditos de tofu ahumado salteado o por unas almendras tostadas y un chorrito de aceite de sésamo. El caldo de pollo puedes cambiarlo por caldo vegetal sin problema.
La receta aguanta hasta 4 días en la nevera en un recipiente hermético. Al recalentar, añade un chorrito de caldo o agua para devolverle la cremosidad. No recomiendo congelar, porque la textura de los garbanzos se resiente.
