Grupo Icyesa, propiedad de la familia Llarás, ha comprado por 100 millones de euros el edificio de oficinas del grupo editorial RBA en Diagonal 189 (Barcelona). La operación, estructurada como off market e intermediada por CBRE, refuerza la presencia inversora en uno de los polos de oficinas más activos de la ciudad: el 22@.
El inmueble, construido en 2010, suma 20.000 metros cuadrados repartidos en 17 plantas. RBA ocupará la mayor parte de la superficie como inquilino tras la venta, en una fórmula de sale & leaseback que le permite liberar capital sin abandonar su sede. El trato no se había filtrado hasta ahora: se negoció directamente entre las partes y se cerró con el asesoramiento de CBRE.
Icyesa, un holding familiar con raíces en la promoción de viviendas, oficinas, locales, aparcamientos y hoteles —opera la cadena Onyx, con tres hoteles en Barcelona—, venía de anunciar a finales del año pasado su alianza con Emesa, la corporación de Emilio Cuatrecasas, para levantar la Innovation Tower en Esplugues de Llobregat (Barcelona). Ese rascacielos de 23 plantas, dentro del complejo Porta Diagonal, será uno de los proyectos de oficinas más altos de la corona metropolitana.
La compra de la torre de RBA se inserta en una secuencia de grandes transacciones que está reordenando el mercado de oficinas barcelonés. Criteria adquirió el edificio Estel por 385 millones; Freo y Tishman Speyer se hicieron con Two Parc Central; y Square Asset Management tomó el número 1 del World Trade Center Almeda Park. En todos los casos, el foco gravita sobre la zona del 22@, un distrito que concentra ya a tecnológicas, laboratorios y editoriales.
Barcelona se sitúa en unas cifras de inversión en oficinas récord en lo que va de año, y destaca también por su alta absorción de oficinas en alquiler especialmente en el 22@’, apunta Xavier Güell, director ejecutivo y responsable de Barcelona en CBRE.
El 22@ acumula la mitad de la inversión en oficinas de la ciudad y concentra la escasa disponibilidad de superficie de calidad, con rentas al alza por segundo trimestre consecutivo.
RBA, un inquilino con solera editorial
RBA, fundada en 1981 por Ricardo Rodrigo junto a la agente literaria Carmen Balcells y Roberto Altarriba, ha edificado un grupo editorial con divisiones de revistas, coleccionables y sellos. La compañía acaba de incorporar a su perímetro la revista Time Out en España. Mantenerse en Diagonal 189 como inquilino le garantiza la continuidad operativa en un entorno donde la mudanza habría sido costosa y compleja.
El edificio de Diagonal 189 es fácilmente reconocible en el paisaje del 22@ por su perfil acristalado y su ubicación en uno de los cruces más transitados de la trama Cerdà. Aunque la operación se ha pactado fuera de mercado, fuentes inmobiliarias consultadas por Moncloa.com indican que el precio —unos 5.000 euros por metro cuadrado— está en línea con las valoraciones de oficinas prime en ese eje.
El momento del mercado de oficinas en Barcelona
La transacción de Icyesa no es un caso aislado. El mercado de oficinas de Barcelona ha alcanzado en 2026 volúmenes de inversión que no se veían desde antes de la pandemia, con el distrito de la innovación como protagonista absoluto. La absorción de espacio de calidad ha sido especialmente intensa en los inmuebles que combinan certificaciones energéticas y buenas conexiones de transporte público, dos reclamos que cumple la torre de RBA.
A este dinamismo contribuye la escasez de producto terminado en el 22@: apenas quedan promociones listas para entregar antes de 2027, lo que presiona al alza las rentas. El movimiento de Icyesa, un inversor patrimonialista que apuesta por la estabilidad del inquilino —RBA tiene un contrato largo—, envía una señal de confianza en la plaza barcelonesa pese a la incertidumbre sobre los tipos de interés.
Con esta compra, el holding de la familia Llarás engorda una cartera que ya suma casi una docena de activos entre oficinas, hoteles y suelo residencial. La operación encaja además con la estrategia de Emesa de concentrar esfuerzos en el corredor de la Diagonal, donde la Innovation Tower y ahora la torre RBA dibujan un eje de promoción que aspira a capitalizar la demanda de empresas tecnológicas y audiovisuales en busca de sede.

