Almeida confirma que la cruz del Papa se queda en la Plaza de Lima

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha confirmado hoy a través de sus redes sociales que la gran cruz instalada en la Plaza de Lima con motivo de la Vigilia de Oración del Papa León XIV permanecerá en ese emplazamiento de forma definitiva. La decisión llega días después de que Hazte Oír presentara más de 40.000 firmas ciudadanas solicitando su conservación. Desde Hazte Oír «valoramos muy positivamente esta decisión del Ayuntamiento de Madrid.A continuación os recordamos la nota de prensa que os hicimos llegar hace unos días, con motivo de la presentación de esas firmas».

Desde la asociación explican que «lo que comenzó como la iniciativa de dos ciudadanas preocupadas por el futuro de la cruz instalada en la Plaza de Lima se ha convertido en una movilización nacional en defensa de uno de los símbolos más queridos por millones de españoles».

Casi 40.000 personas firmaron una petición dirigida al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, para que la cruz permaneciera en ese emplazamiento. Hace apenas unos días, la asociación Hazte Oír entregó al Ayuntamiento los primeros 2.000 apoyos de ciudadanos. En menos de 48 horas, la campaña multiplicó su alcance por veinte y despertó una respuesta masiva de la sociedad civil.

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Poco después, representantes de la iniciativa regresaron a las dependencias municipales para entregar las cerca de 40.000 firmas recogidas. La petición coincide con la visita apostólica del Papa León XIV a España y refleja el deseo de miles de ciudadanos de que la capital conserve un símbolo que representa la fe, la historia y las raíces cristianas de la nación.

Un portavoz de la iniciativa declaró: «Vivimos en un mundo en el que percibimos constantemente ataques contra los símbolos cristianos. Miles de cruces se derriban en nuestro país y muchas otras están amenazadas por quienes odian nuestra fe. Para una que se instala, pedimos que se mantenga para dejar claro que nuestra fe no es el atrezzo de ningún evento: es la raíz que sustenta la sociedad española».

Junto con la entrega de firmas, diversas agrupaciones y asociaciones ciudadanas solicitaron formalmente una reunión con el alcalde de Madrid para estudiar fórmulas que permitiesen conservar la cruz de manera definitiva. Los promotores consideraban que su permanencia constituiría un gesto de respeto hacia millones de creyentes y un reconocimiento al papel que el cristianismo ha desempeñado en la construcción de España. Los impulsores de la campaña confíaban en que el Ayuntamiento escuchase esta petición ampliamente respaldada y convirtiera la cruz de la Plaza de Lima en un testimonio permanente de la identidad cristiana de Madrid y de España entera.

Algo que finalmente ha ocurrido gracias a la intervención del alcalde Almeida.