Cada junio, Madrid vive el mismo dilema: hace un calor insoportable y la región no tiene playa. Pero antes de meterte en cualquier charco que veas en una ruta de senderismo, conviene saber algo importante: solo cinco zonas tienen el visto bueno de Sanidad para bañarte sin riesgo.
El resto de pozas y remansos que circulan por redes sociales, aunque parezcan tentadores, no cuentan con control sanitario ni garantías de seguridad. Aquí tienes el mapa real de dónde sí puedes tirarte al agua este verano sin que te pongan en aprietos ni la corriente ni el ayuntamiento de turno.
Las Presillas de Rascafría, la piscina más famosa de Madrid
En pleno Valle de El Paular, las Presillas son tres piscinas naturales que forma el río Lozoya a los pies del pico Peñalara. El agua viene directamente del deshielo, así que incluso en pleno agosto te vas a llevar un susto frío al primer chapuzón. Lo compensa el entorno: praderas amplias, sombra de pinos y vistas que parecen sacadas de otra sierra.
Llegar desde Madrid lleva algo más de una hora por la A-1 y la M-604, y también hay autobús interurbano desde Plaza de Castilla. El aparcamiento es de pago y se llena pronto los fines de semana de julio, así que si puedes elegir, mejor entre semana.
Playa del Alberche y Los Villares, las dos caras fluviales del verano madrileño
La Playa del Alberche se encuentra en Aldea del Fresno, en la confluencia de los ríos Alberche y Perales, a poco menos de una hora de la capital. Es de las opciones más cómodas para ir con niños porque el agua apenas cubre en buena parte del cauce, y cuenta con chiringuitos y zonas de sombra que la hacen sentir casi como una playa de costa.
A poca distancia geográfica pero en otra dirección está Los Villares, en Estremera, junto al río Tajo. Tiene arena de verdad, merenderos y un ambiente más relajado que el de Rascafría, aunque su fama corre algo menos rápido entre quienes buscan el plan de fin de semana.
El Pantano de San Juan, el «mar de Madrid» con dos playas oficiales
El embalse de San Juan, entre San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa, es el único de la región donde se permiten deportes acuáticos con motor, y por eso muchos madrileños lo llaman directamente «la playa de Madrid. Dentro del pantano hay dos zonas de baño diferenciadas, así que cuenta como dos de las cinco oficiales.
La playa de El Muro tiene más ambiente de fin de semana, con embarcaciones y terrazas, mientras que Virgen de la Nueva fue la primera playa de interior con Bandera Azul de toda la Comunidad de Madrid. Ambas están a poco más de una hora en coche desde el centro.
Cómo elegir tu zona de baño según lo que busques
No todas las zonas oficiales sirven para lo mismo, y elegir bien te ahorra un disgusto. Si vas con niños pequeños, la profundidad y los servicios pesan más que las vistas; si buscas tranquilidad, el horario importa más que la distancia.
Familias con niños pequeños
La Playa del Alberche y Los Villares ganan por su poca profundidad y por contar con merenderos cerca del agua. Ninguna de las dos exige meterse en zonas de corriente fuerte, algo que sí ocurre en algunos tramos del Lozoya.
Quienes buscan tranquilidad
Las Presillas entre semana, o el Pantano de San Juan fuera de los meses de máxima ola de calor, son la apuesta más segura. El truco de ir a primera hora o después de las seis de la tarde funciona en casi todas las zonas, no solo en Rascafría.
Lo que hace falta saber antes de hacer las maletas
Antes de subirte al coche conviene tener claro qué llevar y qué evitar, porque las normas varían de una zona a otra y algunas multan si no se respetan. Esto es lo básico que no debería faltarte en la mochila.
- Calzado de agua, porque el fondo de ríos como el Lozoya es pedregoso y resbaladizo.
- Protector solar y gorra, ya que la sombra escasea en las horas centrales del día.
- Bolsa para tu propia basura, porque algunas zonas no tienen suficientes contenedores en temporada alta.
- Confirmación del estado del agua, dado que algunos ayuntamientos cierran el baño tras lluvias intensas.
Lo que viene: más control y menos improvisación
La tendencia de los últimos veranos en Madrid apunta a reforzar los controles sanitarios en las cinco zonas oficiales, sobre todo tras los episodios de sequía que han dejado algunos tramos del Alberche casi secos. Es buena noticia para quien quiere bañarse con garantías, aunque signifique algo más de vigilancia y restricciones puntuales.
Mi consejo, después de ver temporada tras temporada el mismo patrón: reserva las pozas no oficiales para fotos y paseos, y deja el chapuzón de verdad para las cinco zonas que sí tienen el sello de calidad. El agua fría sabe mejor cuando no tienes que mirar por encima del hombro.


