Urtasun duplica la subvención a los Comuns y suena como relevo de Pisarello en Barcelona

El ministro de Cultura eleva en un 138% las ayudas a la Fundació Sentit Comú, presidida por Ada Colau, mientras los sondeos hunden al candidato municipal. La operación se lee en clave de plan B para las elecciones de 2027.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha duplicado las ayudas públicas a la Fundació Sentit Comú, la entidad que preside Ada Colau. Según datos del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones, la fundación pasó de percibir 5.575 euros en 2024 a 13.285 euros en 2025, un incremento del 138% en un solo ejercicio.

Las aportaciones acumuladas desde 2023 rozan los 25.000 euros y, si se suman las partidas de Exteriores, superan los 48.000 euros en tres años. El dinero, canalizado por la Subsecretaría de Cultura y la Dirección General del Libro, se ha destinado a la edición de revistas culturales y actividades de estudio del pensamiento político y social, según consta en la base de subvenciones (Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones).

De 5.500 a 13.285 euros: la evolución de la subvención

El salto no es baladí. En 2023 la fundación recibió 5.923 euros; en 2024, 5.575 euros; y en 2025, con Urtasun ya al frente de Cultura, la cifra se disparó a 13.285 euros. El incremento respecto al año anterior es del 138%, y la trayectoria al alza coincide con el ascenso político del ministro y la entrada de los Comuns en la mesa del Govern de Salvador Illa.

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La Fundació Sentit Comú, presidida por Ada Colau y con el exministro Joan Subirats como presidente honorífico, fue creada en 2020 desde el Ayuntamiento de Barcelona con la misión de incentivar la participación ciudadana, la acción política y la transformación social. Hoy, su financiación pública crece al ritmo de las necesidades orgánicas del partido.

El traspié de Pisarello en las encuestas y el ‘plan B’ Urtasun

Mientras tanto, en Barcelona el candidato de los Comuns, Gerardo Pisarello, no despega. Un sondeo reciente de Metrópoli le augura una pérdida de tres concejales: pasaría de 9 a 6 ediles, lejos del PSC (12) y de ERC (8). Los vídeos del político chileno cocinando salmorejo o tomando café con vecinos no han logrado invertir la tendencia.

En ese contexto, la figura de Urtasun cobra un peso creciente. El ministro es hoy el perfil más sólido de la formación en Cataluña junto a Jéssica Albiach, y desde la Moncloa ha ido ganando galones como portavoz de todo el espacio de Sumar. Un eventual fracaso electoral de Pisarello en mayo de 2027 abriría la puerta a un regreso de Urtasun a Barcelona como candidato a la alcaldía, algo que en la formación ya se lee como un plan B apenas disimulado.

Si Pisarello se estrella en las urnas, Urtasun tiene los billetes comprados para volver a Barcelona. Y las subvenciones a la fundación de Colau son el combustible de ese viaje.

El movimiento de las subvenciones, aunque modesto en cantidad, se interpreta en clave interna: el ministro está cuidando a la fundación que sirve de paraguas intelectual y de influencia para los Comuns. Mantener engrasada esa estructura es una forma de blindar su proyección política a largo plazo.

La doble cara de los Comuns: influencia en el Govern, debacle en Barcelona

El episodio revela la dualidad que vive el espacio morado. Por un lado, los Comuns exhiben músculo en el Parlament y en el Govern de Illa, donde han logrado colar medidas como la proposición de ley contra la compra especulativa de vivienda o la nueva oficina de disciplina sancionadora. Por otro, en su antigua fortaleza electoral, la capital catalana, el partido se desangra y las encuestas pintan un escenario de irrelevancia sin un liderazgo capaz de competir con Collboni y Alamany.

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El precedente es claro: en 2011, ICV (embrión de los Comuns) perdió la alcaldía de Barcelona y tardó una década en recuperarla con Ada Colau. Hoy, la formación corre el riesgo de repetir aquel ciclo sin haber consolidado una figura con carisma. Urtasun, con su perfil solvente en Madrid y su imagen de tótem progresista, aparece como el nombre que podría devolver la autoestima a un partido relegado a un papel secundario en el que fue su feudo.

La legislatura española agoniza, y cuando Sánchez convoque elecciones, el futuro de Urtasun en la Moncloa se evaporará. Si para entonces Pisarello ha pinchado en las urnas, el ministro podría hacer las maletas rumbo a Barcelona. Las subvenciones duplicadas a la fundación de Colau son, en esa clave, una inversión de presente con la vista puesta en 2027.

La lectura política no se le escapa a nadie en el partido: el dinero sale del Gobierno, pero el rédito se medirá en votos. Y en los pasillos de la Generalitat, donde los Comuns se han vuelto imprescindibles para la estabilidad de Illa, también se observa con atención este movimiento. Porque un Urtasun fuerte en Barcelona sería un interlocutor aún más decisivo para un Govern que ya depende de los votos de Albiach.