Vox desvela un pacto con el PP en Valencia para recortar un 20% las subvenciones a patronal y sindicatos

El síndic en las Corts, José María Llanos, cifra el recorte pactado y exige que los consellers del PP apliquen la 'prioridad nacional' en los presupuestos de 2026. La negociación tensa la relación con los sindicatos y la patronal.

El portavoz de Vox en las Corts Valencianes, JosĂ© MarĂ­a Llanos, ha revelado este miĂ©rcoles un acuerdo con el PP para recortar en un 20 % las subvenciones a la patronal y los sindicatos. La formaciĂłn exige que los consellers del PP apliquen la ‘prioridad nacional’ como condiciĂłn para aprobar los Presupuestos de 2026.

La propuesta de Vox: un recorte del 20 % y la ‘prioridad nacional’

Llanos, sĂ­ndic del Grupo Parlamentario VOX en las Corts, ha concretado el alcance del tijeretazo que hasta ahora no habĂ­a querido cifrar. SegĂşn ha explicado, el recorte pactado con el PP se suma al 30 % que, afirma, ya se aplicĂł en el ejercicio de 2025 a las ayudas pĂşblicas dirigidas a agentes sociales y empresariales. El argumento de la formaciĂłn es claro: el dinero de los valencianos no debe destinarse a financiar estructuras que no representan prioridades para los ciudadanos.

La clave del pacto, sin embargo, no es solo econĂłmica. Llanos ha subrayado que lo ‘acordado’ con el president de la Generalitat, Juanfran PĂ©rez Llorca, incluye la aplicaciĂłn del principio de ‘prioridad nacional’ en las cuentas autonĂłmicas. ‘No es una cuestiĂłn de ideologĂ­a’, ha deslizado, ‘sino de coherencia con lo firmado’. Y ha advertido: o hay prioridad nacional o no habra presupuestos.

Publicidad

El choque con los consellers del PP y las reacciones

La posiciĂłn de Vox choca con la defendida en los Ăşltimos dĂ­as por varios consellers del PP. El titular de Hacienda, JosĂ© Antonio Rovira, y la vicepresidenta y responsable de Vivienda, Susana Camarero, han dejado claro que ni en el proyecto de presupuestos ni en la ley de acompañamiento aprobada el lunes se recoge la prioridad nacional. En su lugar, figura el concepto de ‘arraigo’, que vincula el acceso a promociones de vivienda en suelo pĂşblico a la empadronamiento continuado en el municipio, con independencia de la nacionalidad.

Camarero defendiĂł ayer que no se trata de una ‘cuestiĂłn ideolĂłgica’ ni de ‘origen o nacionalidad’. Frente a ello, Vox insiste en que el pacto es inequĂ­voco y que el president debe ‘hablar con sus consellers’ para que se respete lo acordado. La patronal y los sindicatos, por su parte, aĂşn no han reaccionado formalmente a la cifra del 20 %, aunque en 2025 ya criticaron con dureza el recorte del 30 % impuesto por criterio de Vox.

La estrategia de Vox: marcar perfil y tensar al PP

La revelaciĂłn de Llanos va más allá del detalle presupuestario. Con este movimiento, la formaciĂłn de Santiago Abascal demuestra que su apoyo a los gobiernos autonĂłmicos del PP no es gratis y que está dispuesto a utilizar toda la palanca negociadora para imprimir su sello en las polĂ­ticas pĂşblicas. Exigir la ‘prioridad nacional’ en el acceso a la vivienda, un tema de alta sensibilidad social, es un modo de diferenciarse con nitidez del discurso del PP, centrado en el arraigo local.

Este pulso no es nuevo. En 2025, el recorte a patronal y sindicatos generó una fuerte controversia, pero Vox ya evidenció que podía condicionar la acción del Consell. Ahora, al poner cifra y fecha a la exigencia de la prioridad nacional, la dirección valenciana del partido refuerza el mensaje de que no avalará unas cuentas que diluyan sus postulados clave en inmigración y gasto público. La maniobra tensa las costuras del PP en Valencia, pero sitúa a Vox como un socio vigilante y coherente con su programa.

Vox no está dispuesto a apoyar unos presupuestos que no incluyan su exigencia de recortar el gasto superfluo y priorizar a los españoles en el acceso a los recursos públicos.

La negociación presupuestaria entra así en una nueva fase. Con el recorte del 20 % ya sobre la mesa y la línea roja de la prioridad nacional, las próximas semanas medirán la capacidad de ambos socios para reconducir un desacuerdo que apunta al corazón de la agenda política de Vox. El desenlace será un termómetro de la estabilidad del pacto en la Generalitat y, de paso, un mensaje para otros territorios donde la formación de Abascal sostiene gobiernos del PP.