El ecosistema de Málaga TechPark cerró 2025 con un balance que confirma su pujanza: un macrocentro de datos de 1.257 millones de euros y la llegada de empresas internacionales de microelectrónica gracias al futuro centro IMEC.
La Junta General de Accionistas, presidida por Carolina España, consejera en funciones de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Diálogo Social, aprobó este lunes las cuentas del pasado ejercicio y destacó la estrategia que está transformando la tecnópolis en el principal nodo de inversión del sur de Europa.
Un centro de datos de 1.257 millones con 150 megavatios de potencia
El acuerdo estratégico con Benbros Energy, vehiculado a través de la sociedad Saltburn Holding/Meridian Data Centers, contempla levantar uno de los mayores centros de datos del continente sobre una parcela de 70.000 metros cuadrados —el equivalente a diez campos de fútbol—, con una edificabilidad de 47.000 metros. La instalación se levantará en el sector SUS‑CA 23, la futura ampliación del parque próxima al núcleo de Campanillas, y estará orientada a dar servicio a grandes corporaciones tecnológicas, administraciones públicas y pymes.
La inversión asciende a 1.257 millones de euros, la cifra más alta movilizada por un solo proyecto en el parque. Durante la fase de obras se generarán 710 empleos directos, y una vez operativo mantendrá 254 puestos de alta cualificación. El suministro eléctrico, de 150 megavatios —suficiente para abastecer a más de 150.000 hogares—, procederá del nudo SET Cártama de Red Eléctrica de España, un punto que está siendo reforzado para asegurar el consumo.
Para agilizar su tramitación, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía lo integró el 12 de mayo en la Unidad Aceleradora de Proyectos, un instrumento que coordina todos los permisos administrativos para que una infraestructura de esta talla pueda estar en marcha en el horizonte de 2030.

El ‘efecto IMEC’ materializa la llegada de ESTEL y acelera la inversión
La futura sede del centro de investigación de IMEC en Málaga ya ejerce de imán. La firma belga ESTEL, que ya cuenta con una sede de producción en Bélgica, un centro de investigación en Suecia y oficinas en Estados Unidos, ha sido la primera en anunciar su desembarco. Especializada en el diseño y fabricación de transceptores ópticos de alto rendimiento para telecomunicaciones, centros de datos, defensa e industria espacial, instalará su nuevo centro europeo en el edificio NODE I del complejo KADANS. La inversión inicial de 15 millones de euros incluye una sala limpia de 500 metros cuadrados —ampliable hasta los 1.000— que creará medio centenar de empleos muy cualificados.
Málaga se ha convertido en el imán de la inversión tecnológica del sur de Europa, y el IMEC acelerará esa inercia con empleos de alto valor.
Con esta nueva incorporación, Málaga TechPark supera ya las 715 empresas, que en conjunto facturan más de 4.800 millones de euros al año y dan empleo a 29.000 profesionales. El parque lidera en sectores como inteligencia artificial, ciberseguridad, tecnologías cuánticas y fotónica, y mantiene conexiones activas con los ecosistemas de innovación más competitivos de Europa y el mundo.
De forma paralela, la tecnópolis malagueña —junto con el proyecto Núcleo del Ayuntamiento de Málaga— ha lanzado la primera convocatoria piloto del programa i‑start de IMEC. Este acelerador pre‑semilla, uno de los más prestigiosos del mundo que ya ha respaldado a más de 300 compañías desde 2011, ofrece financiación inicial de 100.000 euros, ampliables a 300.000 en rondas posteriores, y acceso directo al ecosistema investigador global. Una delegación del equipo directivo del parque malagueno viajó a finales de mayo al encuentro ITF World en Amberes, donde IMEC reúne a más de 600 socios industriales para debatir el futuro de la tecnología profunda.
La Lectura Andaluza
El balance de 2025 confirma que Andalucía dispone de un polo tecnológico capaz de competir con los grandes hubs europeos. Los 1.257 millones de inversión del centro de datos, sumados a los 15 de ESTEL y los programas de aceleración, demuestran que la apuesta de la Junta de Andalucía por dotar de infraestructura eléctrica, agilidad administrativa y conexión internacional al parque está dando frutos tangibles. El nudo de Cártama y la Unidad Aceleradora son dos piezas clave para que proyectos de esta envergadura no se queden en el papel.
Para quienes viven en Málaga o en las provincias cercanas, la noticia tiene una traducción muy concreta: los casi 1.000 empleos directos vinculados al nuevo centro de datos y los 50 de ESTEL serán puestos de ingeniería y alta capacitación, con salarios muy por encima de la media andaluza. El efecto arrastre sobre proveedores locales, servicios técnicos y formación ya se percibe en barrios como Campanillas, y la inercia del IMEC apunta a que en los próximos dos años se materializarán nuevas inversiones de empresas extranjeras que ahora mismo están estudiando Málaga como destino.
La proyección es nítida: cuando el macrocentro de datos esté operativo en 2030 y el centro IMEC alcance su velocidad de crucero, Málaga TechPark se habrá consolidado como el nodo de referencia para la industria europea de semiconductores y fotónica. El reciente acuerdo con la Academia Andaluza de Ciencias Económicas y del Territorio, que instalará su sede en el propio parque, refuerza además la transferencia de conocimiento entre universidad y empresa. La región está construyendo un modelo productivo que, poco a poco, la aleja de la estacionalidad y la acerca a una economía del conocimiento sólida y con futuro. Y lo está haciendo desde su propio talento.
