El BNG (Bloque Nacionalista Galego, principal partido de la oposición) ha exigido este lunes a la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico) que intervenga de forma urgente ante la crisis financiera que ahoga al Consorcio Editorial Galego, la mayor distribuidora de libros en lengua gallega.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Consorcio Editorial Galego, principal distribuidora del libro en gallego, acumula impagos por entre 309.000 y 504.000 euros a unas 60 editoriales independientes.
- ¿Quién está detrás? El BNG, primera fuerza de oposición, exige la intervención urgente de la Xunta. El presidente Alfonso Rueda ha prometido “tomar medidas”.
- ¿Qué impacto tiene? La crisis amenaza la bibliodiversidad en gallego y cientos de empleos, y pone en cuestión la eficacia de la Lei do Libro e da Lectura de Galicia.
Una deuda de hasta medio millón de euros y el temor a la quiebra del ecosistema editorial
El Consorcio Editorial Galego arrastra una deuda que, según los datos barajados por el sector, se sitúa entre los 309.000 y los 504.000 euros. Afecta a unas sesenta editoriales independientes, muchas de ellas pequeñas y especializadas en literatura gallega. La situación llevó a una veintena de sellos a suscribir un comunicado el pasado viernes en el que califican la coyuntura como “una crisis estructural del ecosistema del libro en gallego”. La situación no es nueva: hace unos meses el Consorcio negoció un préstamo a largo plazo con Xesgalicia, pero las conversaciones fracasaron.
La Lei do Libro e da Lectura de Galicia (la ley autonómica de 2006 que regula la promoción de la lectura y la edición en gallego) obliga a la Administración a “favorecer la organización y la actividad de las distribuidoras gallegas”. Sin embargo, según la diputada del BNG Mercedes Queixas, ese mandato lleva años sin cumplirse.
Queixas fue muy crítica contra el ejecutivo de Alfonso Rueda (PPdeG). “La intervención pública es en este momento imprescindible y urgente para garantizar la continuidad del sistema editorial gallego y evitar que la crisis comprometa la creación literaria, la actividad de las editoriales y cientos de empleos”, declaró.
Rueda abre la puerta a medidas tras el fracaso del préstamo con Xesgalicia
El presidente de la Xunta, al término de la reunión semanal del Consello de Goberno (el gabinete autonómico) celebrada este lunes, aseguró que el Gobierno gallego “tomará medidas” si está en su mano “revertir la situación”. “Que no haya duda de que se hará”, añadió. Una respuesta que llega después de que el intento de salvar a la distribuidora con financiación pública no prosperara.
Mientras tanto, cuatro editoriales –Aira, Antela, Boadicea y Patas de Peixe– se reunieron ya con el director general de Cultura, Anxo Lorenzo. La Consellería de Cultura ha evitado compromisos concretos y se limita a mostrar, a preguntas de este diario, su “ánimo y disposición a que se produzcan vías y puentes de entendimiento”.
La crisis del Consorcio Editorial Galego no es la quiebra de una empresa: es el síntoma de un modelo cultural que se sostiene con alfileres sin un respaldo público decidido.
El Laboratorio Gallego
La crisis del mayor distribuidor del libro en gallego pone a prueba la coherencia de las políticas culturales de la Xunta de Galicia, gobernada con mayoría absoluta por el PPdeG. La Lei do Libro, aprobada en 2006 durante un gobierno de coalición de socialistas y nacionalistas, sigue vigente, pero su aplicación práctica ha sido cuestionada repetidamente. Ahora, la oposición nacionalista del BNG fuerza un debate que incomoda al ejecutivo de Rueda: si la ley obliga a apoyar a las distribuidoras, la inacción ante una crisis que afecta a 60 editoriales pequeñas resulta difícil de justificar.
En el plano nacional, el desplome del Consorcio ofrece un ángulo poco habitual sobre la protección de las lenguas cooficiales. Mientras el debate estatal suele centrarse en la enseñanza o el uso administrativo, Galicia muestra ahora la fragilidad del eslabón comercial. Sin una red de distribución sólida, la bibliodiversidad en gallego se reduce a un catálogo imposible de encontrar en las librerías. Es un aviso para otras comunidades con lenguas propias y un termómetro de hasta dónde llega el compromiso real de las administraciones con la cultura en idiomas minorizados.
Con las elecciones autonómicas aún lejanas –los próximos comicios no están previstos hasta 2028–, la Xunta tiene margen para diseñar una intervención sin la presión inmediata de las urnas. La expectativa queda fijada en el próximo Consello de Goberno y en la sesión parlamentaria en la que el BNG probablemente forzará una votación sobre el tema. De momento, la cultura gallega contiene el aliento.
Ficha del Caso
- El caso: El Consorcio Editorial Galego, distribuidora de referencia del libro en gallego, acumula deudas impagadas con decenas de editoriales pequeñas. Las negociaciones para un rescate con Xesgalicia fracasaron.
- Datos importantes: Deuda estimada entre 309.000 y 504.000 euros. Afecta a unas 60 editoriales. La Lei do Libro e da Lectura de Galicia (2006) obliga a la Xunta a apoyar a las distribuidoras.
- Resumen: El BNG exige intervención pública inmediata. Rueda se abre a actuar. La crisis amenaza la bibliodiversidad en gallego y pone en cuestión la política cultural autonómica.

