Trump sopesa reanudar los ataques masivos contra Irán y decidirá antes de hablar con los líderes del Golfo

El presidente de EE. UU. se reunirá el martes con seis líderes del Golfo en la ONU para decidir el siguiente paso del conflicto. Una escalada encarecería el crudo y el diésel que importa España.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha reconocido que sopesa reanudar los ataques masivos contra Irán para cerrar un conflicto que ya dura casi siete meses. Tomará la decisión antes de reunirse este martes con los líderes del Golfo.
  • ¿Quién está detrás? El presidente de Estados Unidos y su secretario de Guerra, Pete Hegseth —el titular del Departamento de Guerra, la nueva denominación del Pentágono—, junto a las monarquías árabes del Golfo, cuyas infraestructuras energéticas están en el punto de mira de Teherán.
  • ¿Qué impacto tiene? Una ofensiva a gran escala dispararía el crudo y el diésel que España importa del Golfo, con efecto directo en el transporte, la inflación y la factura energética de los hogares.

Donald Trump sopesa reanudar los ataques masivos contra Irán antes de reunirse el martes con los líderes del Golfo.

La duda, dijo el jueves a Axios, es si ordena ‘aniquilar’ al régimen iraní o no. ‘Es una gran decisión. Conmigo puede pasar cualquier cosa’, resumió. Esa big decision que él mismo ha bautizado así significa, traducida al idioma de la política exterior, que mantiene sobre la mesa todas las opciones militares y que la siguiente jugada depende de lo que escuche en Nueva York.

La gran decisión de Trump se juega el martes con seis líderes del Golfo

El encuentro, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, reunirá al presidente con líderes o altos cargos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin, Kuwait y Omán. No es un gesto protocolario. En agosto, Donald Trump ya frenó una ofensiva a gran escala después de que Riad y Doha advirtieran de que Teherán podría responder golpeando su infraestructura petrolífera y de gas.

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Teherán, entretanto, manda señales contradictorias. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dice estar dispuesto al diálogo, pero exige el levantamiento de sanciones y rechaza negociar bajo presión militar. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, va más lejos: ‘no habrá conversaciones hasta que se cumplan las condiciones de Irán’. Trump sostiene que existe contacto directo y que Teherán quiere un acuerdo.

El crudo y el diésel que España importa, en el disparadero

España mira el tablero con un interés muy concreto: el precio del petróleo y del diésel. El país importa prácticamente todo el crudo que consume y depende del Golfo para una parte sustancial de sus suministros. Cualquier recorte del flujo a través del estrecho de Ormuz —por donde pasa buena parte del petróleo mundial— se traslada en días a los surtidores y a la factura del transporte. Washington no pide permiso.

El estrecho sigue abierto, y el Pentágono presume de ello: su portavoz en el Mando Central (CENTCOM, el mando militar estadounidense para Oriente Próximo), el capitán Tim Hawkins, cifró este miércoles en más de 900 millones de barriles el crudo que las fuerzas estadounidenses han escoltado por esas aguas desde principios de mayo. El argumento oficial es que la presión funciona. El mercado, sin embargo, cotiza cada amenaza como un riesgo real.

precio del petróleo

Cada barril que deja de fluir por Ormuz se convierte, en cuestión de días, en un litro de diésel más caro en una gasolinera española.

La Lógica de Washington

La pregunta que sobrevuela el Ala Oeste no es si Estados Unidos puede golpear a Irán, sino cuándo conviene dejar de hacerlo. Washington repite, con matices, el manual que ya aplicó en 2020 con el ataque que eliminó al general iraní Qasem Soleimani: máxima presión, golpes quirúrgicos y una mesa de negociación que solo se abre cuando el rival está contra las cuerdas. La novedad es el bloqueo naval, un instrumento que evoca la llamada ‘guerra de los petroleros’ de los años ochenta, cuando Ronald Reagan reabanderó buques kuwaitíes para garantizar el tránsito por el Golfo.

Hay además un calendario electoral que pesa. El propio presidente ha pronosticado que el conflicto terminará ‘inmediatamente después’ de las elecciones de medio mandato, y ha dejado claro que un futuro acuerdo iría mucho más allá de lo nuclear, el eje de las negociaciones que en 2015 cuajaron en el pacto con Teherán. El diseño del día después —contener a Irán, reforzar a los aliados y ampliar la normalización entre Israel y sus vecinos— corre por cuenta de el Departamento de Estado. Es un mensaje diseñado para su base del Partido Republicano: fuerza antes que concesión, y ninguna retirada que parezca una derrota. El reloj corre.

Para España, la ventana clave es el martes. De lo que salga de Nueva York depende que el crudo se mantenga en los niveles actuales o dé un salto que encarecería el diésel, el combustible que mueve el transporte de mercancías y buena parte del campo español. Compañías como Repsol siguen con lupa cada movimiento en en Ormuz. La incógnita, admiten los propios funcionarios estadounidenses, es cuál es el objetivo final: ‘en algún momento hay que decidir cuál es el final del juego’, resume uno de ellos. Esa frase explica, mejor que cualquier discurso, por qué la decisión sigue abierta.

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Ficha del Caso

  • El caso: Trump sopesa reanudar los ataques masivos contra Irán para cerrar el conflicto antes de las elecciones de medio mandato, con el visto bueno —o el freno— de las monarquías del Golfo.
  • Datos clave: Casi siete meses de conflicto; reunión este martes en la ONU con Arabia Saudí, Emiratos, Catar, Baréin, Kuwait y Omán; más de 900 millones de barriles escoltados por Ormuz desde mayo; bloqueo naval y sanciones en vigor.
  • Para España: El país importa casi todo su crudo y buena parte de su diésel del Golfo. Una escalada se traduciría en precios más altos para el transporte, la industria y los hogares.