Madrid aprueba su primera Ley de Caza y Pesca: control de jabalíes y conejos

La Asamblea regional aprueba la primera normativa autonómica de caza y pesca, que sustituye a la ley estatal de 1970. La medida incluye planes para controlar la sobrepoblación de jabalíes y conejos y amplía la distancia de seguridad a 150 metros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A cazadores, pescadores, agricultores, ganaderos y ayuntamientos de la Comunidad de Madrid con sobrepoblación de jabalíes o conejos.
  • ¿Cuándo ocurre? La ley fue aprobada el 18 de junio de 2026 y entrará en vigor tras su publicación en el BOCM, en los próximos días.
  • ¿Qué cambia hoy? Se amplía la distancia de seguridad a 150 metros, se crean planes de control poblacional para especies sobreabundantes y se implantan licencias digitales y un nuevo régimen sancionador.

La Asamblea de Madrid ha aprobado este jueves, con los votos de PP y Vox, la primera ley autonómica de caza y pesca de la región. La norma sustituye a la legislación estatal de 1970 y reconoce la actividad cinegética como un motor del desarrollo rural, al tiempo que refuerza la seguridad y la digitalización del sector.

Qué cambia con la nueva ley: distancias, licencias y sanciones

La ley unifica en un solo texto los aspectos esenciales de la caza y la pesca en Madrid. A partir de ahora, la distancia mínima para la práctica cinegética respecto a núcleos de población se eleva de 100 a 150 metros, aunque se mantienen otras limitaciones vigentes. Además, se fija por primera vez un tamaño mínimo de 250 hectáreas para los cotos de caza —con la excepción de la caza menor, que podrá autorizarse desde 50 hectáreas con justificación técnica—, y se simplifican las categorías de aguas para la pesca, reduciéndolas a tres: cotos, aguas en régimen especial y aguas privadas.

La digitalización es uno de los ejes: se implantarán licencias digitales y procedimientos administrativos electrónicos para agilizar trámites. En paralelo, el régimen sancionador se endurece: las infracciones leves costarán entre 200 y 1.000 euros; las graves, entre 1.000 y 10.000 euros; y las muy graves, hasta 80.000 euros.

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Actualmente, el 71% de la superficie madrileña (572.254 hectáreas) es terreno cinegético y hay 45.044 licencias de caza en vigor. En pesca, existen 46.414 permisos activos y 34 tramos regulados que suman 347 kilómetros, una realidad que la nueva normativa busca ordenar.

Planes de control poblacional para jabalíes y conejos

La estrella de la ley son los Planes de Control Poblacional, una herramienta que permitirá a los ayuntamientos actuar sobre especies sobreabundantes como el jabalí y el conejo incluso fuera de los periodos ordinarios de captura. El objetivo es prevenir daños en cultivos, accidentes de tráfico y problemas de salud pública derivados del exceso de estas especies.

La mayoría de los cazadores tiene licencia para caza mayor —datos del Gobierno regional— y los municipios llevan años reclamando soluciones ante las incursiones de jabalíes en zonas urbanas. La ley les da ahora un amparo legal claro, aunque la izquierda teme que se confunda el control poblacional con la caza recreativa.

En pesca, se pone el foco en especies emblemáticas como la trucha y se regulan mejor las capturas en embalses y tramos bajos de los ríos, donde abundan la carpa o el lucio.

La caza es libertad para unos y un anacronismo para otros; esta ley intenta reconciliar ambos mundos, pero la política lo convierte en un campo de batalla.

Una ley que llega con 46 años de retraso y reaviva la brecha política

Madrid era una de las pocas comunidades autónomas que carecía de ley propia de caza y pesca, a diferencia de regiones como Castilla y León o Andalucía, que legislaron hace décadas. La ley estatal de 1970 llevaba 46 años en vigor sin adaptarse a las particularidades del territorio madrileño. Con esta aprobación, la Comunidad se suma a una tendencia de modernización que reconoce el valor ecosistémico de estas actividades, pero el debate ha evidenciado profundas divisiones.

El PP y Vox defendieron la norma como un avance para el medio rural. El diputado popular Juan Carlos Carretero la calificó de ‘gran día para la caza, la pesca y el mundo rural’, mientras que desde Vox, Íñigo Henríquez de Luna, confirmó su apoyo tras aceptar el PP 14 de sus 40 enmiendas, como permitir la caza en parcelas sin cosechar o el uso de armas blancas de remate.

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Sin embargo, la oposición, la rechazó con dureza. El PSOE lamentó que solo se admitieran 4 de sus 99 enmiendas y acusó al PP de no tener en cuenta a los expertos. Más Madrid insistió en que la ley es ‘insuficiente y cargada de ideología’, y que confunde el control poblacional con la caza recreativa. ‘Es un día triste para la caza y la pesca en Madrid’, sentenció su portavoz.

Más allá de la bronca parlamentaria, la norma aterrizará en los próximos meses en los municipios, que tendrán que elaborar y ejecutar los planes de control. El éxito dependerá de la colaboración entre administraciones y de que las nuevas herramientas digitales agilicen los trámites para los casi 100.000 cazadores y pescadores con licencia. La primera piedra está puesta; ahora queda ver si la ley consigue lo que promete: equilibrar tradición, seguridad y biodiversidad.