Sánchez recibe críticas de la UE en el Consejo Europeo por la regularización de migrantes

Sánchez defiende en Bruselas una política migratoria basada en derechos humanos y rechaza los centros de deportación externos, mientras varios líderes europeos le reprochan el posible efecto llamada de la regularización. La tensión traslada al ámbito comunitario el debate interno

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Varios líderes de la UE criticaron ayer a Sánchez en el Consejo Europeo por la regularización extraordinaria de migrantes en España y su posible impacto en el resto de socios.
  • ¿Quién está detrás? Pedro Sánchez defendió su rechazo a la externalización de centros de deportación en países terceros y subrayó la apuesta de España por una política migratoria basada en los derechos humanos.
  • ¿Qué impacto tiene? El pulso traslada al corazón de la UE la tensión entre el enfoque socialdemócrata del Gobierno y las posiciones más restrictivas de otros Estados miembros.

Pedro Sánchez encaró ayer en Bruselas críticas directas de varios jefes de Estado y de Gobierno de la UE durante el Consejo Europeo, celebrado a puerta cerrada. El motivo: la regularización extraordinaria de migrantes que España ha impulsado como respuesta humanitaria y la firme negativa del presidente a sumarse a la reforma acordada por el bloque para endurecer la política de asilo y crear centros de deportación en terceros países.

El debate a puerta cerrada tras el rechazo español

Según ha adelantado Europa Press y confirman a Moncloa.com fuentes del Gobierno, la discusión se produjo en la sesión plenaria del jueves, después de que Sánchez expusiera la posición española. Para Moncloa, la regularización —que dará papeles a cientos de miles de personas que ya viven y trabajan en el país— es una cuestión de justicia social y de cohesión comunitaria, en línea con la tradición socialdemócrata de integrar a quienes contribuyen a la economía. Sin embargo, varios socios comunitarios, sobre todo del norte y del este de la UE, consideraron que la medida puede tener un “efecto llamada” y reclamaron un alineamiento más estricto con la reforma del Pacto Europeo de Migración y Asilo.

El presidente respondió con un argumentario que ya había desplegado en Madrid: los centros de deportación en países terceros no resuelven los flujos migratorios, vulneran los derechos humanos y dañan la imagen de una Europa que se reclama faro de libertades. “No vamos a externalizar nuestras obligaciones”, trasladó Sánchez a sus colegas, según las mismas fuentes.

Publicidad

Derechos humanos frente a la externalización

El rechazo español a la externalización no es una sorpresa. El Gobierno de coalición PSOE-Sumar ya había manifestado su oposición a los centros de deportación durante las negociaciones previas del pacto europeo, y la regularización extraordinaria aprobada en el Consejo de Ministros de mayo supone la concreción doméstica de esa filosofía. Para Ferraz, se trata de una seña de identidad que diferencia al socialismo español de las recetas autoritarias de la derecha y de la ultraderecha. Pero en Bruselas, ese perfil propio genera fricciones.

El PP y Vox han aprovechado para arremeter contra el Gobierno, acusándolo de debilitar la posición negociadora de España en la UE y de provocar un aislamiento diplomático. Sin embargo, la posición de Sánchez no está sola: otros Estados miembros con gobiernos progresistas han mostrado reticencias a la externalización, aunque hasta ahora ningún socio ha respaldado abiertamente la regularización masiva.

La defensa de los derechos humanos no es un capricho ideológico: es la esencia misma de la socialdemocracia europea que el PSOE lleva décadas abanderando.

El Eje del Poder Socialista

El pulso en el Consejo Europeo es el reflejo comunitario de un debate que también tiene su correlato interno. Dentro del partido, la medida ha sido aplaudida por las bases más progresistas y por la dirección federal, que la presentan como una muestra de coherencia entre lo que se predica y lo que se gobierna. En Ferraz entienden que, en un momento de polarización extrema, el PSOE debe marcar distancia con las políticas de “mano dura” que abandera la derecha europea.

El aterrizaje territorial, no obstante, no es inocuo. Las comunidades autónomas gobernadas por el PSOE —Cataluña, Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra—, y los grandes ayuntamientos como el de Barcelona, tendrán que gestionar la acogida y los servicios públicos para las personas regularizadas. El presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, ha pedido cautela en la dotación de recursos, pero respalda el criterio de integración. “Si se ha tomado la decisión, lo que toca ahora es aplicarla con eficacia”, señalaron fuentes de su gabinete.

El riesgo inmediato es que la brecha con los socios comunitarios se agrande y dificulte futuras negociaciones —desde los fondos Next Generation hasta la reforma del mercado eléctrico—, pero Moncloa confía en que la diplomacia silenciosa de los próximos meses limará asperezas. El siguiente hito será la aprobación definitiva del Real Decreto en el Consejo de Ministros de la próxima semana, y la comparecencia de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones —una cartera en manos socialistas— en el Congreso para detallar el calendario.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Defensa de los derechos humanos y de una política migratoria justa, solidaria y basada en la integración, frente a la tentación de la externalización.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: Aprobación definitiva del Real Decreto sobre regularización extraordinaria en el Consejo de Ministros de la próxima semana.