Qué ejército tendría ventaja en una hipotética guerra entre España y Marruecos actualmente

Las relaciones entre España y Marruecos atraviesan habitualmente etapas de cooperación y momentos de tensión diplomática, especialmente por cuestiones relacionadas con Ceuta, Melilla, la inmigración, el Sáhara Occidental y el control del Estrecho de Gibraltar. Aunque un conflicto armado entre ambos países es considerado altamente improbable debido a la pertenencia de España a la OTAN, la estrecha cooperación con Estados Unidos y los intereses estratégicos de la Unión Europea, numerosos analistas militares coinciden en que resulta interesante estudiar cómo sería un hipotético enfrentamiento desde un punto de vista estrictamente estratégico.

El equilibrio militar entre ambos países ha cambiado notablemente durante las dos últimas décadas. Mientras España mantiene una ventaja tecnológica considerable, Marruecos ha invertido miles de millones de euros en modernizar sus Fuerzas Armadas, incorporando nuevos cazas, sistemas antiaéreos, drones y carros de combate que han reducido parte de la distancia existente años atrás.

El M4 revoluciona la capacidad táctica de las unidades de élite del Ejército español. Foto: Agencias
El M4 revoluciona la capacidad táctica de las unidades de élite del Ejército español. Foto: Agencias

España partiría con ventaja gracias a su superioridad tecnológica

Las Fuerzas Armadas españolas continúan situándose entre las más avanzadas de Europa occidental. El Ejército del Aire dispone de una flota formada por Eurofighter Typhoon y cazas F-18 modernizados, capaces de realizar misiones de superioridad aérea, ataque al suelo y defensa del espacio aéreo nacional.

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En el ámbito naval, la Armada Española representa uno de los principales factores de desequilibrio. Las fragatas F-100, equipadas con el sistema de combate AEGIS, proporcionan una capacidad antiaérea muy superior a la existente en el norte de África. A ello se suma el submarino S-81 Isaac Peral, considerado uno de los más modernos de Europa, junto con los buques anfibios y el portaaeronaves Juan Carlos I, que permiten proyectar fuerza rápidamente sobre cualquier escenario cercano.

También el Ejército de Tierra mantiene una importante ventaja en sistemas de mando y control, artillería, guerra electrónica y coordinación conjunta entre los tres ejércitos. La experiencia acumulada durante décadas en misiones internacionales bajo mandato de la OTAN ha permitido desarrollar procedimientos operativos muy superiores a los disponibles en la mayoría de países de la región.

No obstante, España también presenta algunas limitaciones reconocidas por numerosos expertos, especialmente en materia de defensa antimisiles de largo alcance, reposición de municiones de alta intensidad y disponibilidad de determinadas capacidades tras años de presupuestos contenidos.

Marruecos ha reducido la distancia gracias a una profunda modernización

Durante los últimos quince años, Marruecos ha protagonizado uno de los mayores procesos de modernización militar del continente africano. Rabat ha destinado importantes recursos económicos a renovar prácticamente todos sus ejércitos.

Su fuerza aérea opera cazas F-16 Block 72, considerados entre las versiones más avanzadas del popular avión estadounidense, además de helicópteros Apache recientemente adquiridos, drones de reconocimiento y drones armados de fabricación turca e israelí que han demostrado una notable eficacia en diferentes conflictos internacionales.

En tierra, el Ejército marroquí dispone de carros M1 Abrams, artillería autopropulsada, lanzacohetes de largo alcance y modernos vehículos blindados capaces de operar con rapidez en escenarios desérticos.

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Quizá uno de los cambios más relevantes haya sido el enorme crecimiento de sus capacidades no tripuladas. Marruecos ha apostado claramente por la guerra mediante drones, un elemento que ha transformado completamente los conflictos contemporáneos en Ucrania, Oriente Medio y el Cáucaso.

A ello se suma una creciente cooperación militar con Estados Unidos, Israel y Turquía, países que han contribuido tanto a la formación de personal como al suministro de tecnologías avanzadas.

Blindado vigilando la frontera con Ceuta (Fuente: Agencias)
Blindado vigilando la frontera con Ceuta (Fuente: Agencias)

El dominio del aire decidiría buena parte del conflicto

Si ambas naciones llegaran a enfrentarse, el primer objetivo de los dos ejércitos sería obtener la superioridad aérea. Sin controlar el cielo, cualquier operación terrestre o naval quedaría seriamente limitada.

En este apartado, España conservaría una ventaja importante, principalmente gracias al rendimiento del Eurofighter Typhoon, considerado superior al F-16 marroquí en combate aire-aire cuando opera con apoyo de radares terrestres y sistemas de vigilancia aliados.

Sin embargo, el escenario sería mucho más complejo de lo que podría parecer sobre el papel. La proximidad geográfica favorecería a Marruecos, cuyos aviones despegarían desde bases muy cercanas al posible teatro de operaciones.

España, por su parte, contaría con el respaldo de un sofisticado sistema de vigilancia aérea integrado en la OTAN, además de una red de radares capaces de detectar amenazas con gran antelación.

Los drones desempeñarían un papel absolutamente protagonista. Marruecos podría emplearlos para saturar defensas, localizar posiciones españolas o realizar ataques de precisión, mientras España recurriría a sistemas de guerra electrónica y capacidades antidron desarrolladas por empresas nacionales como Indra y Escribano, además de interceptores convencionales.

Ceuta, Melilla y el Estrecho serían los escenarios más sensibles

Desde un punto de vista geográfico, cualquier hipotético enfrentamiento tendría como principal escenario Ceuta, Melilla y el Estrecho de Gibraltar.

La cercanía de ambas ciudades autónomas al territorio marroquí supondría un enorme desafío logístico para España. No obstante, ambas cuentan con importantes guarniciones militares preparadas para responder de manera inmediata ante cualquier incidente.

La Armada tendría como prioridad garantizar abiertas las rutas marítimas hacia ambas ciudades, mientras el Ejército del Aire protegería el espacio aéreo y proporcionaría apoyo cercano a las unidades terrestres.

El Estrecho de Gibraltar adquiriría una relevancia estratégica extraordinaria. Se trata de uno de los corredores marítimos más transitados del planeta y cualquier alteración afectaría no solo a España y Marruecos, sino también al comercio internacional y a numerosos aliados occidentales.

La superioridad naval española permitiría, previsiblemente, mantener un mayor control sobre estas aguas, aunque la presencia de misiles costeros, drones y sistemas antibuque convertiría cualquier operación naval en una misión especialmente delicada.

Exterior del submarino S-81, a 12 de febrero de 2025, en Cartagena, Murcia (España). El Isaac Peral (S-81) es un submarino de ataque SSK-AIP de la clase S-80 perteneciente a la Armada, construido por la empresa española Navantia en Cartagena (Fuente: Agencias)
Exterior del submarino S-81, a 12 de febrero de 2025, en Cartagena, Murcia (España). El Isaac Peral (S-81) es un submarino de ataque SSK-AIP de la clase S-80 perteneciente a la Armada, construido por la empresa española Navantia en Cartagena (Fuente: Agencias)

La OTAN cambiaría completamente el equilibrio estratégico

El factor decisivo que diferencia este hipotético escenario respecto a otros conflictos regionales es la pertenencia de España a la OTAN.

Aunque la aplicación automática del Artículo 5 sobre Ceuta y Melilla ha sido objeto de debate entre especialistas, cualquier escalada militar tendría enormes implicaciones para la seguridad europea y para Estados Unidos, principal aliado estratégico de Madrid.

Además del posible apoyo político y diplomático, España podría beneficiarse de inteligencia compartida, vigilancia satelital, capacidades de reabastecimiento, guerra electrónica y coordinación con otras fuerzas aliadas.

Precisamente por ello, la inmensa mayoría de expertos considera que la disuasión continúa siendo el principal elemento que evita cualquier escalada militar real entre ambos países.

En un escenario puramente convencional, España mantendría una clara ventaja tecnológica, especialmente en el ámbito naval, en la integración conjunta de sus fuerzas y en la calidad de numerosos sistemas de combate. Sin embargo, Marruecos ya no es el ejército que era hace veinte años. Su acelerada modernización, la incorporación masiva de drones, la mejora de sus capacidades aéreas y el incremento constante de su presupuesto militar han elevado considerablemente su potencial.

Más que una guerra rápida o sencilla para cualquiera de las partes, un hipotético enfrentamiento demostraría hasta qué punto la tecnología, la logística, la inteligencia y la cooperación internacional son hoy factores tan decisivos como el número de soldados o el volumen de armamento disponible. Precisamente esa realidad explica que la disuasión militar siga siendo, por el momento, la mejor garantía para preservar la estabilidad en uno de los espacios estratégicos más sensibles del Mediterráneo occidental.