El desahucio de Maricarmen ha desatado la pugna PSOE-Sumar por el decreto de vivienda pendiente y la expropiación del piso.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El desalojo de una anciana en Madrid ha reabierto el pulso por el decreto ley de vivienda y ha colocado sobre la mesa la expropiación del inmueble.
- ¿Quién interviene? Yolanda Díaz, Pablo Bustinduy y Ernest Urtasun lo exigen para el martes; Óscar Puente y Óscar López responden desde el PSOE.
- ¿Qué importa? El choque mide cuánto puede marcar Sumar la agenda del Gobierno sin romper la coalición.
El pulso por el decreto de vivienda y la expropiación
El desalojo se ejecutó el miércoles en Madrid y despertó una ola de indignación que llegó hasta Nueva York, donde Pedro Sánchez cerraba la semana grande de la Asamblea General de la ONU. El presidente admitió la urgencia de aprobar el decreto ley de vivienda, pero no garantizó que fuera ya el próximo martes. Nadie en el Ejecutivo quiere repetir el error de llevar la norma al Congreso sin los votos que aún no cuadran.
La Moncloa sostiene desde hace semanas que no aprobará el decreto sin apoyos parlamentarios suficientes para convalidarlo después. Y ahí está el nudo: alinear a Junts y a Podemos, la pescadilla que se muerde la cola. El paquete incluye la prórroga de los alquileres, la moratoria antidesahucios, y la congelación de las rentas que reclama Sumar.
En Sumar no niegan las responsabilidades de Isabel Díaz Ayuso y de José Luis Martínez-Almeida en la política de vivienda madrileña, pero han decidido concentrar la presión sobre el sector socialista del Gobierno. El portavoz plurinacional y ministro de Cultura, Ernest Urtasun, calificó el desahucio de «punto de inflexión» y reclamó al PSOE que no espere más para «desempolvar» el decreto que, a su juicio, habría impedido el desalojo.
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, fijó la línea roja: «El próximo martes el Consejo de Ministros debe aprobar la expropiación de la vivienda de Maricarmen y un paquete para congelar los alquileres, como pedimos desde Sumar. Sí o sí». El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, repitió el mismo cierre: un ‘sí o sí’ que no admite más esperas.
El ministro socialista de Transportes, Óscar Puente, salió de inmediato al paso. Recordó que Ayuso tiene las competencias de vivienda en Madrid y reprochó a la izquierda que, en lugar de señalarla, culpara al PSOE. «A mí a izquierdista no me gana nadie», advirtió. «Y eso incluye no ponerme jamás en la posición de hacer de tonto útil de la derecha». Ese es el reproche que ha crispado la coalición.
Lo que se dirime no es solo un decreto: es quién marca el tempo de la coalición cuando la calle empuja y las cuentas del Congreso no alcanzan.
La letra pequeña interna de Sumar
La línea roja que Sumar ha elevado esta semana va más allá del decreto. El socio minoritario exige ahora la expropiación de la vivienda de Maricarmen para que la anciana pueda volver a su casa. Compromís, uno de los confluentes del espacio, lo ha verbalizado sin rodeos por boca del diputado Alberto Ibáñez: «Hay que estudiar todas las posibilidades, incluso socializar las casas que los fondos buitre han arrebatado al pueblo. Basta ya».
Desde la dirección de Sumar admiten que las negociaciones con el PSOE son «intensas», aunque confían en que lleguen a buen puerto. Advierten, eso sí, de que no se habrá logrado nada si los partidos de la mayoría de la investidura no están a la altura. En ese pulso, Sumar también reclama la dimisión de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez.
La respuesta socialista ha llegado por boca del ministro y líder de los socialistas madrileños, Óscar López: «Se equivocan quienes cambian el foco». A su juicio, cambiar el gobierno de Madrid es la única solución real, no señalar al PSOE.

La Dinámica de Coalición
La dinámica interna de Sumar juega a dos velocidades internas. Los ministros del ala estatal —Díaz, Bustinduy, Urtasun— sostienen el pulso con el PSOE desde dentro del Consejo de Ministros, mientras los socios territoriales empujan desde posiciones aún más duras. Esa división de papeles no es nueva: el grupo ya vivió una tensión parecida antes del verano, cuando el decreto decayó en el Congreso sin los votos de Junts ni de Podemos.
Frente al PSOE, el margen de Sumar es estrecho: comparten Gobierno, pero no calendario ni prioridades. Si el decreto no llega al Consejo de Ministros del martes 29 de septiembre, Sumar tendrá que decidir cuánta presión aguanta la coalición sin resquebrajarse. Y en el horizonte asoma la cita madrileña de mayo de 2027, cuando la izquierda vuelva a medirse con Díaz Ayuso en las urnas.
Ficha del Caso
- El caso: El desahucio de Maricarmen en Madrid reabre la pugna entre el PSOE y Sumar por el decreto ley de vivienda y pone sobre la mesa la expropiación del piso.
- Datos importantes: El decreto ley de vivienda ya decayó en el Congreso antes del verano por falta de apoyos; Sumar exige su aprobación en el Consejo de Ministros del martes 29 de septiembre; la norma incluye la prórroga de alquileres y la moratoria antidesahucios.
- Resumen: El pulso mide la capacidad de Sumar de condicionar la agenda del Gobierno y la disposición del PSOE a ceder sin garantizar los votos de Junts y Podemos.
