El campamento romano de A Ciadella en Sobrado inicia su declaración como BIC por la Xunta de Galicia

La Xunta publica en el DOG la incoación del expediente para proteger como Bien de Interés Cultural uno de los dos únicos campamentos militares romanos permanentes de Galicia, clave para entender la romanización del noroeste peninsular.

El Diario Oficial de Galicia (DOG) publicó este viernes la incoación del expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el campamento romano de A Ciadella, en el municipio coruñés de Sobrado. La medida, adoptada por la Xunta de Galicia tras el informe favorable de los técnicos de patrimonio, supone la aplicación inmediata del máximo nivel de protección que contempla la Lei de Patrimonio Cultural de Galicia para uno de los enclaves arqueológicos más completos del noroeste peninsular.

Buena parte de la comunidad científica llevaba años reclamando este paso. El yacimiento es uno de los dos únicos campamentos militares romanos de carácter permanente que se conservan en Galicia, y su valor histórico para entender el proceso de romanización resulta difícil de exagerar. La incoación del expediente blinda provisionalmente el recinto mientras se tramita la declaración definitiva, un procedimiento que la Xunta calcula que podría alargarse hasta dos años.

Un enclave único en la romanización de Galicia

A Ciadella se levanta en una posición estratégica que los ingenieros del imperio supieron leer con precisión: a medio camino entre Brigantium (A Coruña) y Lucus Augusti (Lugo), controlando las rutas comerciales y, sobre todo, el acceso a los ricos yacimientos auríferos del interior. La Cohors I Celtiberorum Equitata Civium Romanorum ocupó estas 2,4 hectáreas entre los siglos II y IV, con una dotación de entre 500 y 600 soldados cuya misión principal era vigilar la vía que unía las dos principales ciudades del norte de Gallaecia.

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El dispositivo defensivo delata la ambición del asentamiento: murallas de más de tres metros de espesor, fosos perimetrales, cuatro puertas de acceso y varias torres de vigilancia. En el interior se distribuían los barracones, las cuadras, los edificios administrativos y la residencia del comandante, siguiendo el patrón ortogonal que el ejército romano replicaba en todo el imperio. Llaman la atención las dimensiones del recinto, que hablan más de una base estable que de un campamento de campaña.

Los trabajos arqueológicos han permitido recuperar un conjunto material que va de la numismática a la cerámica, pasando por piezas de vidrio, hierro y bronce. Entre los hallazgos más singulares figura una estatuilla de la diosa Minerva descubierta en 1929, conservada hoy en el Museo de Bellas Artes de A Coruña. Aunque las primeras excavaciones científicas se remontan a 1934, fueron las campañas de las décadas de 1980 y 1990 las que convirtieron el lugar en un referente de la arqueología romana gallega.

A Ciadella es uno de los dos únicos campamentos militares romanos permanentes conservados en Galicia, y buena parte de su superficie permanece aún sin excavar, lo que lo convierte en un laboratorio arqueológico de primer orden.

Un laboratorio arqueológico al aire libre

Precisamente esa circunstancia —que la mayor parte del recinto se mantenga virgen de intervenciones— es lo que más valoran los especialistas. El subsuelo de A Ciadella guarda aún los estratos intactos de casi dos siglos de ocupación militar, con un potencial de investigación que trasciende lo puramente local. La información que atesoran las tierras de Sobrado permitiría reconstruir con un detalle poco común la vida cotidiana de una unidad auxiliar del ejército imperial y su interacción con la población galaica del entorno.

El enclave cuenta además con un importante trabajo de divulgación. Las zonas ya excavadas se han consolidado y se han instalado paneles informativos, códigos QR y recursos interpretativos que ayudan al visitante a entender la disposición del campamento y el papel que desempeñaba en la red de control territorial de la Gallaecia romana. La declaración BIC no solo incrementa la protección jurídica del yacimiento, sino que lo sitúa en el mapa del turismo arqueológico de calidad que la propia Xunta de Galicia viene impulsando en los últimos años.

Las primeras noticias documentadas sobre los restos de A Ciadella aparecen ya en la obra de Manuel Murguía, pero no fue hasta el primer tercio del siglo XX cuando la arqueología profesional empezó a prestarle atención. Las campañas más recientes han confirmado la presencia de la Cohors I Celtiberorum, una unidad auxiliar integrada mayoritariamente por soldados celtiberos y ciudadanos romanos que, pese a su nombre, operó durante siglos en el noroeste peninsular dejando una huella arqueológica que ahora se protege con el máximo rango.

El Laboratorio Gallego

La decisión de la Xunta de Galicia de incoar el expediente BIC para A Ciadella no es un gesto aislado. El gobierno autonómico del PPdeG ha fortalecido en la última década la política de declaraciones de Bien de Interés Cultural, con un ritmo de incoaciones que supera al de legislaturas anteriores. La Lei de Patrimonio Cultural de Galicia, aprobada con un amplio consenso parlamentario, otorga al ejecutivo herramientas para proteger enclaves que, como este, corrían el riesgo de quedar al margen de los grandes circuitos de conservación pese a su relevancia científica.

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Desde el punto de vista nacional, Galicia ofrece un modelo en el que la protección del patrimonio arqueológico se vincula cada vez más al desarrollo local. La declaración BIC de A Ciadella llega en un momento en que otras comunidades autónomas revisan sus catálogos de bienes protegidos, y el ejemplo gallego muestra cómo la colaboración entre los servicios técnicos de la Xunta, los ayuntamientos y los equipos de investigación universitarios puede acelerar la tramitación sin rebajar las garantías jurídicas. La proyección turística del campamento —inserto en una comarca que combina el legado romano con el monacato cisterciense del monasterio de Sobrado dos Monxes— refuerza la dimensión económica de la cultura, uno de los ejes que el PPdeG defiende en sus comparecencias sobre el modelo de gestión autonómica.

Cabe recordar que el procedimiento apenas acaba de comenzar. La incoación publicada en el DOG activa un plazo que puede extenderse hasta dos años, durante los cuales se recabarán informes complementarios y se abrirá un periodo de alegaciones. El desenlace previsible es que A Ciadella obtenga la declaración definitiva y se consolide como el gran referente de la arqueología militar romana de la comunidad, un estatus que, de confirmarse, añadiría un nuevo capítulo a la ya nutrida lista de BIC gallegos.

Ficha del Caso

  • El caso: La Xunta de Galicia ha incoado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural el campamento romano de A Ciadella, uno de los dos únicos permanentes conservados en la comunidad, situado en el municipio de Sobrado (A Coruña).
  • Datos importantes: Recinto de 2,4 hectáreas ocupado entre los siglos II y IV por la Cohors I Celtiberorum (500-600 efectivos). Murallas de más de 3 metros, fosos, cuatro puertas y torres. Las excavaciones, iniciadas en 1934, han sacado a la luz monedas, cerámicas, vidrios y una estatuilla de Minerva. Buena parte del yacimiento sigue sin excavar.
  • Resumen: La medida refuerza la protección de un enclave clave para entender la romanización del noroeste peninsular y se enmarca en la política cultural de la Xunta, con una clara proyección turística y científica que puede servir de referencia para la gestión del patrimonio arqueológico en otras comunidades.