Vox exige al alcalde Martínez un plan de limpieza permanente para Palma

El portavoz municipal Fulgencio Coll anuncia una moción para auditar Emaya y aumentar el número de inspectores medioambientales. La formación de Abascal eleva su presión sobre el PP a pocos meses del próximo ciclo electoral.

Vox ha exigido este jueves al alcalde de Palma, Jaime Martínez (PP), que la ciudad esté limpia «365 días al año» y no solo en fechas señaladas. El portavoz municipal, Fulgencio Coll, ha anunciado una moción para auditar la empresa municipal Emaya y aumentar el número de inspectores medioambientales, en lo que supone un claro toque de atención a su socio de gobierno en el consistorio.

Una ciudad limpia 365 días al año: las exigencias de Vox

Coll ha trasladado el malestar de los vecinos, para quienes la limpieza es «una de las preocupaciones coincidentes». En declaraciones a OKDiario, ha descrito un panorama de «contenedores desbordados de basura a diferentes horas del día, trastos por doquier, falta de higiene en las aceras, hierbajos», un deterioro que, según advierte, «va en aumento a medida que nos alejamos del escaparate de Palma». El portavoz de Vox subraya que la ciudad ha ganado unos 63.000 habitantes en los últimos veinte años, mientras que el número de inspectores ambientales se ha reducido a la mitad, hasta apenas una decena.

«Deberíamos superar el estadio de reproches y búsqueda de responsables y pasar al nivel de encontrar soluciones reales», ha afirmado Coll. Para ello, Vox ha registrado una moción en el pleno municipal que reclama tres medidas concretas: una auditoría externa de los mandos intermedios de Emaya, la incorporación de más inspectores medioambientales que puedan atender denuncias y sancionar conductas incívicas, y un plan de mantenimiento que garantice la limpieza después de los habituales planes de choque por barriadas.

Publicidad

La iniciativa responde, ha explicado el portavoz, a la constatación de que muchas de las incidencias —abandono de residuos fuera de los contenedores, depósito incorrecto de enseres, falta de recogida de excrementos de animales— tienen su origen en conductas evitables que generan un impacto negativo en la imagen de la ciudad.

Moción en un Pleno con el PP en minoría: ¿qué posibilidades tiene de prosperar?

El ayuntamiento de Palma está gobernado por el PP en minoría, con 11 de los 29 concejales, y Vox es su apoyo indispensable. La moción se presenta en un contexto en el que el equipo de gobierno ya ha activado la licitación de una campaña de concienciación ciudadana, lo que demuestra que la propia administración identifica los mismos problemas que denuncia Coll. Sin embargo, la exigencia de una auditoría externa sobre Emaya —empresa que ha sido objeto de controversia en legislaturas anteriores— y el refuerzo de inspectores suponen un salto cualitativo que puede tensar la relación con los populares.

Fuentes municipales consultadas por Moncloa.com confirman que la moción se debatirá en el próximo pleno ordinario. La aritmética obliga al PP a negociar con Vox si quiere evitar una derrota simbólica; un rechazo frontal al texto podría interpretarse como un desaire a quien le garantiza la estabilidad del mandato.

La estrategia de Vox: presión por la derecha y marca propia en Palma

La presión de Vox no se limita a la limpieza: es un recordatorio al PP de que la estabilidad del gobierno municipal tiene un precio en forma de gestión eficaz.

El movimiento de Fulgencio Coll encaja en la estrategia nacional de la formación que preside Santiago Abascal: exhibir firmeza en las cuestiones de gestión ordinaria y marcar perfil propio frente a un PP al que sostiene pero al que no está dispuesto a dar un cheque en blanco. En Palma, esa táctica se traduce en señalar las carencias de la limpieza viaria, un tema que afecta directamente a la calidad de vida de los ciudadanos y que trasciende las etiquetas ideológicas.

La apuesta por auditar Emaya no es casual. La empresa municipal arrastra dudas de eficiencia desde la etapa del anterior gobierno de izquierdas, y Vox quiere capitalizar ahora la oportunidad de presentarse como el socio que obliga al PP a pasar de las promesas a los hechos. A pocos meses del próximo ciclo electoral autonómico y municipal, la formación de Abascal refuerza su discurso de utilidad y exigencia, consciente de que su electorado premia la coherencia y castiga la complacencia.

En la práctica, la moción servirá para medir la disposición real del alcalde Martínez a escuchar a su socio. Si prospera —con los votos del PP o con una abstención que permita su aprobación— Vox podrá anotarse un tanto de gestión; si es derrotada, el partido se habrá asegurado un argumento de peso para futuros pulsos. En ambos casos, el mensaje a la calle es claro: Vox no se conforma con dar estabilidad, exige resultados.

Publicidad