La población Ourense supera los 307.000 habitantes por primera vez en ocho años gracias a la inmigración

Ourense alcanza los 307.119 empadronados en julio de 2026, su mejor dato desde 2018. La población extranjera, que ya supone el 17,6 % del censo, compensa la caída vegetativa de la provincia.

La provincia de Ourense ha alcanzado los 307.119 habitantes a 1 de julio de 2026, según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la primera vez desde finales de 2018 que la provincia gallega supera la barrera de los 307.000 empadronados, un umbral que parecía inalcanzable tras varios años de sangría demográfica.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Ourense alcanza los 307.119 habitantes según la Estadística Continua de Población del INE a 1 de julio de 2026.
  • ¿Quién está detrás? El crecimiento se debe a la inmigración extranjera —1.004 llegadas netas entre abril y julio—, que compensa la pérdida de autóctonos.
  • ¿Qué impacto tiene? La provincia rompe la tendencia a la despoblación y fija un nuevo modelo para la España interior: la inmigración como motor de recuperación demográfica.

Los números que confirman el giro demográfico de Ourense

El saldo vegetativo de la provincia sigue siendo negativo: entre el 1 de abril y el 1 de julio fallecieron 493 residentes más de los que nacieron. Sin embargo, la llegada de habitantes extranjeros ha compensado esa pérdida con creces. En el mismo trimestre, Ourense sumó 1.004 nuevos residentes nacidos en el extranjero, lo que arroja una media de 11 llegadas netas al día. El resultado es un balance positivo final de 511 empadronados más.

Esta dinámica no es puntual. En el primer semestre de 2026, la ganancia neta de población foránea roza los 2.000 vecinos. Si miramos los últimos doce meses (de julio de 2025 a julio de 2026), el padrón gana 1.494 habitantes gracias a los 4.037 inmigrantes que fijaron su residencia en la provincia, frente a los 2.543 residentes de origen nacional que el territorio perdió por la diferencia entre nacimientos y defunciones.

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La cifra de vecinos nacidos fuera de España alcanza ya los 54.122, lo que significa que el 17,62 % de toda la población provincial ha nacido en el extranjero. El perfil de los recién llegados es abrumadoramente iberoamericano: más del 70 % de los inmigrantes del segundo trimestre proceden de Venezuela (340 personas), Colombia (200) y Brasil (170). Un patrón que se repite desde 2020: desde entonces, la provincia ha perdido más de 16.000 vecinos nacidos en España y ha ganado más de 18.000 del exterior.

Ese intercambio casi simétrico ha permitido que la provincia evite caer por debajo de la línea roja de los 300.000 habitantes, un escenario que las proyecciones más pesimistas situaban en 2022, cuando el padrón tocó fondo con 303.908 empadronados. En apenas cuatro años, Ourense ha esquivado el precipicio demográfico.

Ourense ha dejado de ser el paradigma de la España vaciada para convertirse en una ventana a la recuperación demográfica por la vía migratoria.

De la amenaza de los 300.000 al renacer: claves de un cambio de tendencia

Lejos de la imagen de provincia envejecida y sin relevo generacional, Ourense muestra un rostro distinto en sus calles. La comunidad venezolana se ha consolidado como la más numerosa, seguida de colombianos y brasileños, que encuentran en la provincia un coste de vida bajo, empleos en el sector servicios y una red de acogida ya consolidada. La inmigración, además, rejuvenece la pirámide poblacional y dinamiza la economía local: cada familia que se instala activa el consumo, el alquiler y la matrícula escolar.

La Xunta de Galicia ha acompañado este proceso con planes de integración y empleo para inmigrantes, aunque el verdadero imán ha sido el boca a oreja de las comunidades asentadas y la estabilidad administrativa que ofrece la residencia legal en España. En paralelo, la construcción de nuevas promociones de vivienda pública y la mejora de las comunicaciones con la Meseta —especialmente en el AVE hacia Madrid— han facilitado la fijación de población.

No obstante, la dependencia exclusiva del flujo migratorio también plantea dudas. La caída interanual de 2.543 autóctonos demuestra que la solución no puede basarse solo en la llegada de extranjeros: el reto es revertir la baja natalidad y ofrecer oportunidades de trabajo que retengan a los jóvenes gallegos. La provincia sigue siendo la más envejecida de Galicia, y el relevo total requiere una doble estrategia.

El Laboratorio Gallego

Galicia ha sido durante décadas el paradigma del invierno demográfico español. Pero Ourense, la provincia gallega más castigada hasta hace tres años, está demostrando que la inmigración puede cambiar las cifras de manera rápida. Este fenómeno tiene una lectura nacional evidente: las provincias del interior de la Península, desde Teruel a Zamora, comparten el mismo perfil de envejecimiento y saldo vegetativo negativo. La experiencia de Ourense —con el 17,6 % de población extranjera en un territorio donde hace una década apenas había— muestra que la llegada ordenada de inmigrantes puede ser un instrumento eficaz de revitalización demográfica.

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Desde Madrid, la política migratoria del Gobierno central ha sido ambivalente, pero el modelo gallego, pilotado por la Xunta del PPdeG, ha integrado la inmigración en su estrategia de reequilibrio territorial. El ex presidente Alberto Núñez Feijóo, hoy líder del PP nacional, defendió en varias ocasiones la necesidad de atraer talento extranjero a las zonas rurales para frenar la despoblación. Ahora, los datos de Ourense dan cuerpo a ese discurso: Galicia se ha convertido en un banco de pruebas de cómo la inmigración puede ser la palanca de la España vaciada.

El próximo Consello de Goberno tendrá la oportunidad de reforzar estos programas. La proyección de la Euroregión Galicia-Norte de Portugal, donde ya se comparten experiencias transfronterizas de acogida, añade otra dimensión europea. Si la tendencia se mantiene, Ourense cerrará 2026 por encima de los 308.000 habitantes, confirmando que el camino iniciado en 2022 no fue un espejismo, sino un cambio de ciclo con lecciones para todo el país.

Ficha del Caso

  • El caso: Ourense, la provincia gallega que rozó la caída por debajo de los 300.000 habitantes en 2022, supera en julio de 2026 los 307.000, su mejor dato en ocho años.
  • Datos importantes: El 17,6 % de la población ha nacido en el extranjero; Venezuela, Colombia y Brasil son los principales países de origen. En el segundo trimestre de 2026 llegaron 1.004 inmigrantes, frente a una pérdida vegetativa de 493 autóctonos.
  • Resumen: La inmigración ha logrado revertir, al menos por ahora, la despoblación de la provincia más envejecida de Galicia, ofreciendo un espejo para las provincias de la España interior que afrontan el mismo desafío.