El mercado laboral de 2026 ya no habla de si la inteligencia artificial destruirá empleo, sino de quiénes se beneficiarán de ella. Según el nuevo barómetro global de PwC, basado en el análisis de más de 1.000 millones de ofertas de trabajo en 27 países, la respuesta empieza a ser contundente: los puestos que exigen competencias en IA crecen ocho veces más rápido que la media del mercado y pagan hasta un 62% más.
Claves de la operación
- La brecha salarial se amplía al 62%. Hace solo un año, el diferencial a favor de los perfiles con IA se situaba en el 57%. El tirón de la demanda ha acelerado la escalada.
- Las empresas más intensivas en IA multiplican su productividad por cinco. Los sectores con alta exposición a la inteligencia artificial registran un aumento del 163% en productividad, frente al 24% de los menos expuestos.
- Los puestos junior desaparecen tal como los conocíamos. Las ofertas para perfiles de entrada exigen cada vez más competencias típicas de sénior, como juicio crítico y liderazgo.
El barómetro de PwC confirma una tendencia que ya anticipaban los analistas: el mercado laboral se parte en dos velocidades. Por un lado, los roles ‘profesionalizados’ —médicos especialistas, arquitectos, reclutadores— que usan la IA como apoyo pero requieren al humano para el trabajo fino. Por otro, los ‘democratizados’ —atención al cliente, soporte técnico básico, administrativos— en los que la tecnología avanza hacia una automatización casi total. Los primeros crecen el doble en ofertas publicadas y los salarios suben un 42% más que en los segundos.
Pero la fractura no se queda en los puestos. Las empresas también se están separando en dos grupos, y la distancia entre ellos empieza a ser inquietante. Las compañías que exprimen la IA disparan su productividad un 163%, frente al 34% de las que simplemente operan en sectores expuestos y al 24% de las menos expuestas. Y no solo son más eficientes: también crecen en plantilla un 52%, muy por encima del 36% del resto.
La IA ha dejado de ser una ventaja competitiva para convertirse en una línea de fractura económica.
La prima salarial de la IA, un 62% y subiendo
El informe es claro: saber de inteligencia artificial se paga. La brecha salarial entre quienes dominan estas competencias y quienes no ha pasado del 57% al 62% en el último año. Y no es un fenómeno aislado de Silicon Valley: los sectores de tecnología, medios, telecomunicaciones y servicios profesionales concentran la mayor demanda, pero la ola ya empieza a salpicar a la banca, la energía y la administración pública.
Los roles de machine learning e ingeniería de prompts son los más beneficiados, con un crecimiento del 69% en las ofertas, casi ocho veces más que el 9% del mercado general. El número de vacantes ligadas a la IA duplica ya las de 2024.
Adiós al perfil junior: ahora se exige experiencia sénior desde el primer día
Quizá el dato más demoledor para los recién graduados es este: las ofertas para puestos de entrada tienen siete veces más probabilidades de pedir habilidades sénior en los sectores más expuestos a la IA. Cualidades como el juicio, la creatividad o el liderazgo, antes reservadas para directivos, ahora aparecen en las descripciones de vacantes para becarios y trainees.
El resultado es que las vacantes de este ‘junior-sénior’ han crecido un 35% desde 2019, mientras que el resto de puestos de entrada ha caído un 10%. La IA no solo está automatizando tareas: está redibujando la escalera profesional por la que siempre habíamos subido.
Qué significa para España: el eco de un mercado que ya se resquebraja
En España, el impacto empieza a notarse. Telefónica, que ha hecho de la IA una palanca transversal en su plan estratégico 2025-2030, es un buen termómetro del IBEX 35: la operadora redujo su plantilla un 12% el año pasado mientras disparaba las contrataciones en perfiles digitales y de datos. El patrón se repite en Indra, Santander o BBVA. Las grandes empresas del país están reconvirtiendo su fuerza laboral a marchas forzadas, y el riesgo de una brecha generacional y territorial es real.
El estudio de PwC no es el primero en alertar sobre este fenómeno. Ya en 2024, un informe encargado por el Ministerio de Trabajo cifraba en 2,3 millones los empleos que cambiarían para siempre en España debido a la automatización. Dos años después, aquella previsión empieza a cumplirse con más velocidad de la esperada. Los próximos doce meses serán cruciales para ver si la formación y la regulación logran cerrar el hueco, o si la dualidad se consolida como rasgo estructural del mercado laboral español.

