El Gobierno tendrá por fin, si se cumplen los planes previstos, un canal de televisión privado que juegue claramente en su campo. El próximo 5 de noviembre arrancará La Séptima, la nueva cadena impulsada por José Miguel Contreras, un proyecto que nace con la ambición de equilibrar un panorama audiovisual que desde el entorno del Ejecutivo consideran claramente desfavorable. En Moncloa llevan tiempo sosteniendo que la agenda informativa está marcada por cadenas como Antena 3, Telecinco, Cuatro o Trece y que, incluso, La Sexta ha ido perdiendo parte del perfil progresista que la caracterizó durante sus primeros años. En ese contexto surge una televisión que aspira a convertirse en el principal referente privado para el electorado de izquierdas.
José Miguel Contreras vuelve así a mover ficha en el tablero audiovisual español. El histórico impulsor de La Sexta prepara el lanzamiento de una cadena de TDT que comenzará sus emisiones el 5 de noviembre y que pretende consolidarse como la gran referencia del espacio progresista en la televisión privada.
Uno de los fichajes de mayor peso será el de Javier Ruiz. El periodista valenciano no solo presentará algunos de los principales formatos informativos, sino que asumirá la dirección editorial de la cadena. Será el número dos de la estructura, únicamente por detrás de Contreras, con la responsabilidad de coordinar la línea informativa y supervisar buena parte de la programación.
Su incorporación supone uno de los movimientos más relevantes del nuevo proyecto. Ruiz acumula una extensa trayectoria en Cadena SER, Cuatro y RTVE, donde se ha especializado en información económica y política. Su perfil responde a la intención de ofrecer una televisión con un fuerte componente de análisis, pero utilizando un lenguaje accesible para un público amplio.
Junto a él, otro de los nombres que gana fuerza es el del humorista Héctor de Miguel. El presentador de Hora Veintipico podría convertirse en una de las caras más visibles de la cadena dentro de una estrategia que pretende combinar información política, sátira y entretenimiento en una programación diaria.
La apuesta recuerda inevitablemente al modelo que durante años representó Intereconomía, aunque situado en el extremo ideológico contrario. Si aquella cadena logró fidelizar a una parte del electorado conservador mediante una programación basada en la actualidad política y el debate permanente, La Séptima aspira a ocupar ese mismo espacio desde postulados progresistas.

Contreras pretende evitar que el proyecto se limite a una sucesión de tertulias políticas. Por ello, el humor ocupará un lugar destacado en la parrilla. El objetivo es desarrollar un gran formato diario donde convivan actualidad, análisis, entrevistas y sátira, siguiendo la línea de programas como El Intermedio, uno de los grandes éxitos impulsados por el propio empresario durante su etapa en La Sexta.
La posible llegada de Héctor de Miguel responde precisamente a esa filosofía. La intención pasa por atraer espectadores que buscan una forma distinta de consumir información política, alejándose del tono más bronco que caracteriza a buena parte de las tertulias televisivas actuales.
No obstante, la información seguirá siendo el principal eje del canal. La programación incluirá distintos espacios de debate repartidos a lo largo de la jornada con el objetivo de competir directamente con programas conservadores como Horizonte, El Análisis: Diario de la Noche, o El Cascabel.
El nacimiento de La Séptima coincide con un momento de importantes movimientos en el sector audiovisual. RTVE atraviesa una etapa de fortaleza gracias al rendimiento de programas como La Hora de La 1, Mañaneros o Malas Lenguas, mientras que La Sexta continúa siendo una referencia informativa aunque lejos de las cifras de audiencia que llegó a alcanzar hace una década.
Tensión en Prisa
En paralelo, el Grupo Prisa vive un periodo de cambios internos y debate sobre su orientación editorial bajo la presidencia de Joseph Oughourlian. En ese contexto, Contreras considera que existe espacio para una nueva televisión privada dirigida específicamente a espectadores progresistas que demandan una programación política constante.
El proyecto arrancará con una inversión cercana a los 30 millones de euros y una plantilla de alrededor de 300 trabajadores entre periodistas, técnicos, productores y personal administrativo. Toda la infraestructura técnica estará externalizada mediante Toboggan Group, encargada de proporcionar estudios, realización y los recursos necesarios para las emisiones.
La iniciativa supone además el regreso de José Miguel Contreras a un mercado que conoce como pocos. Fue una de las figuras clave en la creación de La Sexta antes de su integración en Atresmedia y ahora pretende repetir la jugada con un proyecto completamente nuevo y adaptado a un escenario mediático mucho más fragmentado.
La gran incógnita será comprobar si existe suficiente demanda para una televisión de marcado perfil progresista en abierto. Sus impulsores creen que sí y confían en captar a un público que consideran huérfano tras la evolución editorial de algunas cadenas generalistas.
Sin embargo, el reto no será sencillo. La Séptima competirá por la atención de una audiencia cada vez más repartida entre plataformas, televisión lineal y contenidos digitales. Si consigue construir una programación reconocible y atraer nombres con capacidad de prescripción, podrá aspirar a consolidarse como una nueva referencia informativa. Si no acierta con la parrilla, corre el riesgo de quedarse más cerca de los modestos registros de cadenas como Trece que del entorno del 5% de cuota de pantalla con el que sueñan sus promotores.
