Las recompensas de X para creadores: adiós al reparto de ingresos desde septiembre.

El nuevo programa de recompensas por contenido original reemplaza al antiguo sistema de reparto desde el 8 de septiembre. La plataforma exige suscripción Premium y un umbral de visualizaciones del Timeline procedentes de usuarios verificados.

X rompe casi cuatro años de reparto de ingresos publicitarios y eleva la barrera de entrada para monetizar en la red social. El 7 de septiembre de 2026, la plataforma propiedad de Elon Musk extinguirá su programa de revenue sharing y, a partir del día siguiente, solo los suscriptores Premium que cumplan estrictos requisitos de audiencia podrán cobrar por la interacción de otros usuarios verificados. La medida, adelantada por Engadget, reconfigura el modelo de creadores en un ecosistema donde el contenido original gana valor frente a los retuits mejorados.

Claves de la operación

  • Adiós al reparto de ingresos: el 7 de septiembre se cierra la ventanilla. X dejará de aceptar solicitudes para su antiguo programa de monetización y lo enterrará por completo tras esa fecha. Los creativos actuales tendrán que volver a postularse al nuevo sistema.
  • Nuevas exigencias: suscripción Premium, 500 seguidores verificados y medio millón de visualizaciones. Para cobrar, los creadores deberán ser miembros de pago, acumular 500 seguidores verificados y lograr 500.000 visualizaciones únicas del Timeline de usuarios Premium en los últimos 90 días.
  • Recompensa por contenido original, no por la simple viralidad. El programa valora reportajes, análisis, fotos, vídeos o ilustraciones propias. Quedan fuera los montajes con solo texto superpuesto o los meros retuits sin comentario añadido de valor.

Un programa con barreras de entrada que estrechan el grifo de la monetización

El nuevo Original Content Rewards Program sustituye al sistema de reparto de ingresos que X implantó en 2022 para retener a los creadores tras la compra de Musk. La diferencia es sustancial: antes bastaba con publicar y recibir impresiones; ahora la moneda de cambio es el contenido genuino. Según la propia red social, se considerará original la redacción o reportaje del usuario, las fotos o vídeos tomados por él, y los memes o ilustraciones creados desde cero. Incluso un retuit podrá generar ingresos si se acompaña de un comentario o análisis significativo; meras descripciones o superposiciones de texto no puntuarán.

Los requisitos de elegibilidad son más duros que nunca. Además de ser mayor de edad y residir en uno de los países donde el programa esté disponible, el interesado debe ser suscriptor de Premium, Premium+ o Premium Business. La criba de audiencia, sin embargo, es lo que mayor debate suscita: 500 seguidores verificados y un mínimo de 500.000 visualizaciones únicas del Timeline de usuarios Premium en los últimos 90 días. En la práctica, las impresiones que cuentan son solo las de quienes pagan la suscripción, lo que excluye a buena parte de la base de usuarios. Los que entren en el programa tendrán que mantener esos umbrales para seguir cobrando, lo que transforma la monetización en un esfuerzo continuo y reservado a los power users.

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El nuevo programa de X apuesta por la calidad, pero eleva tanto la barrera que la mayoría de los creadores no podrán ni asomarse.

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No es la primera vez que X retoca sus reglas de monetización. En marzo de 2024 ya modificó el sistema para dar más peso a la interacción de la región de origen del creador. Entonces se intentaba desanimar a las cuentas que simulaban ser estadounidenses para inflar sus números, una práctica detectada tras la publicación de decenas de perfiles con narrativa pro‑Trump que operaban desde otros países. Ahora, el foco se desplaza hacia la autenticidad del contenido. La red social quiere recompensar las ideas originales y el esfuerzo creativo, y corta de raíz la monetización de las cuentas que viven de republicar contenidos ajenos sin aportar nada propio.

El cambio llega en un momento de competencia feroz por el talento digital. Plataformas como YouTube, TikTok o Instagram ya pagan por la calidad o la viralidad, pero ninguna exige un umbral tan alto de audiencia proveniente de suscriptores de pago. X corre el riesgo de vaciar su base de creadores ocasionales, justo cuando Musk busca consolidar un modelo de negocio basado en las suscripciones y la publicidad de las cuentas verificadas. La gran incógnita es si la apuesta por la calidad atraerá suficiente contenido diferencial o si, por el contrario, ahuyentará a los influencers que alimentan el tráfico diario con publicaciones masivas.

programa de recompensas X

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Desde que Elon Musk tomó el control en 2022, la monetización directa de los creadores ha sido una palanca clave para cambiar la cultura de la red social. Primero llegó el reparto de ingresos publicitarios, destinado a los suscriptores de X Premium que sumasen muchas visualizaciones. Después, la plataforma incentivó los Ticketed Spaces y las suscripciones de seguidores. Ahora, con el Original Content Rewards Program, X da un paso más hacia un modelo que recuerda al de Substack o Medium, donde la calidad y la originalidad marcan la diferencia, aunque aquí el pago no depende de un muro de pago sino de la audiencia Premium. La jugada encaja con la obsesión de Musk por convertir X en una superapp de pago, pero la pregunta es si la base de usuarios está dispuesta a pagar por ver contenidos que, en muchos casos, ya consumían gratis.

El peso del IBEX 35 no tiene un equivalente directo, pero el sector español de creadores de contenido podría sentir el impacto si alguna de las grandes cuentas locales dependía de los ingresos de X. La plataforma nunca ha sido líder en monetización en España, pero sí un altavoz para periodistas, políticos y tertulianos. La mayoría de los solicitantes necesitará una base de seguidores Premium muy por encima de la media, lo que deja a los microcreadores fuera de juego y concentra el dinero en unas pocas manos. Eso, inevitablemente, alterará el tipo de discurso que circula por la red.

En este contexto, cabe recordar que X ya perdió relevancia entre los anunciantes tras los bandazos de moderación de contenido. Con este programa, Musk apuesta por transformar a los creadores en anunciantes y suscriptores de facto, un bucle que podría reforzar la burbuja ideológica de los usuarios dispuestos a pagar. La red social asegura que el nuevo sistema empezará a funcionar el 8 de septiembre; a partir de ahí, los números dirán si la audiencia Premium es suficiente para sostener una economía de creadores de verdad o si el movimiento acaba siendo otro intento fallido de monetizar la desinformación.