El precio del diésel se convierte en arma electoral en EEUU y amenaza el mercado global

Las refinerías estadounidenses colocan 1,5 millones de barriles diarios en el exterior. Una restricción encarecería el gasóleo en Europa y tensionaría el transporte y la agricultura en España.

El precio del diésel se ha disparado un 73% en Estados Unidos y ya es un arma electoral. Con las legislativas de noviembre en el horizonte, varios candidatos republicanos reclaman cortar las exportaciones de gasóleo para aliviar a sus votantes. El problema es que de ese flujo depende medio mundo, España incluida.

Conviene empezar por los números, porque explican la urgencia. El galón de diésel —3,78 litros— se ha llegado a pagar a 6,52 dólares, esto es, 1,72 dólares por litro, según los registros de la asociación automovilística AAA: un 73% más que antes de la guerra con Irán, cuando costaba 3,77 dólares.

Estados Unidos consume 4,1 millones de barriles de diésel al día y exporta 1,5 millones, según S&P Global. Traducido: más de un tercio del gasóleo que refina sale al exterior, y ese es justo el grifo que algunos quieren cerrar.

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Del estrecho de Ormuz a las refinerías rusas: por qué el diésel está por las nubes

Porque el problema no está en la demanda, sino en el suministro. Oriente Medio concentra buena parte del crudo que se refina en gasóleo, y el cierre del estrecho de Ormuz retiró del mercado cerca del 20% del petróleo mundial. Parte de ese volumen se ha recuperado, pero sigue lejos de los niveles previos. A eso se suma otro golpe del que casi nadie habla: los ataques ucranianos contra refinerías rusas han dejado fuera hasta un millón de barriles diarios de diésel, según S&P Global.

Con ese telón de fondo, la campaña estadounidense ha encontrado su asunto. La representante Ashley Hinson, candidata al Senado por Iowa, pide prohibir la venta de gasóleo al extranjero: ‘no deberían pagar la factura de la guerra en la gasolinera’, dijo. El senador Chuck Grassley, también de Iowa, se ha erigido en su mayor defensor, y Donald Trump ha respaldado la idea en público, aunque su secretario de Energía, Chris Wright, la ha enfriado después.

Y aquí está la trampa. El gasóleo no mueve solo coches: mueve camiones, tractores, barcos y generadores eléctricos. El precio del diésel afecta todo lo que requiere transporte en nuestra economía, incluidos los alimentos que más compramos’, resume Joseph Brusuelas, economista jefe de la firma RSM. Cada subida del carburante acaba en la caja del supermercado.

El gasóleo no solo mueve camiones: marca el precio de los alimentos, de los materiales y de casi cualquier bien que viaja por carretera.

Qué se juega España si Washington cierra la espita del gasóleo

El mercado español de carburantes se abastece en buena medida con gasóleo refinado fuera de sus fronteras, y Europa compra parte de ese producto en el Golfo de México. Si Washington recorta esas salidas, el barril que hoy viaja al continente tendrá que buscar otro destino o pagar una prima. Las refinerías españolas —Repsol, Cepsa o la vizcaína Petronor— trabajan con crudo importado y no pueden sustituir de un día para otro el volumen que se quedara en el camino.

exportaciones de diésel

Todo esto llegaría a España por la vía más sensible: la del precio. El transporte por carretera y el sector agrario son los primeros en notar cada subida, y ambos trasladan el coste al resto de la cadena. En un país donde el gasóleo profesional mueve la logística y las campañas del campo, la factura se convierte en inflación. ¿Puede hacer algo Bruselas? Poco, más allá de la presión diplomática: la decisión es de Washington.

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El precedente de la soja de Nixon y el riesgo de recesión global

Los economistas avisan de que la medida puede volverse contra quien la aplica. El American Petroleum Institute sostiene que limitar las exportaciones subiría el precio para la mayoría de los estadounidenses, y Brusuelas habla de un ‘golpe doble’. La razón es mecánica: si las refinerías no venden fuera, llenan sus tanques; cuando se saturan, recortan producción. Y no pueden dejar de fabricar diésel sin reducir a la vez la gasolina y el queroseno de aviación.

‘Realmente no existe una forma sencilla de reparar el daño que eso causaría a la cadena de suministro mundial’, advierte Debnil Chowdhury, responsable de combustibles de S&P Global. Añade que las probabilidades de una recesión mundial aumentarían drásticamente.

No es una hipótesis nueva. En 1973, Richard Nixon prohibió exportar soja estadounidense y el resto del mundo buscó proveedores alternativos: hoy Brasil produce más que Estados Unidos.

Phil Verleger, economista que asesoró a la Casa Blanca durante la crisis del petróleo de aquellos años, lo resume con una honestidad incómoda: es ‘una pésima medida económica’ con consecuencias ‘nefastas’ a largo plazo, pero si él fuera un político electo, la aplicaría.

Ese es el nudo. La urgencia de las urnas pesa más que el cálculo de largo plazo, y el precio del diésel que paguen los transportistas españoles dependerá de cuánto aguante ese pulso en Washington. Conviene seguir la letra pequeña que salga del Departamento de Energía en las próximas semanas.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El precio récord del diésel por la guerra en Oriente Medio ha llevado a varios candidatos republicanos en EEUU a pedir el fin de las exportaciones de gasóleo.
  • Datos importantes: El galón se ha pagado a 6,52 dólares, un 73% más que antes del conflicto, y EEUU exporta 1,5 millones de barriles diarios según S&P Global.
  • Resumen: Una restricción estadounidense tensionaría el mercado global y encarecería el gasóleo que mueven el transporte y la agricultura en España.