El riesgo de parto prematuro creció un 76% en los municipios más golpeados por la DANA, según un estudio del CSIC y la UNED. La cifra no sale de una encuesta: sale de casi 12.000 nacimientos.
Casi 12.000 nacimientos para medir lo que no se ve
La investigación la firman Leire Salazar, del Instituto de Bienes y Políticas Públicas del CSIC, y Nerea Bello-Iglesias, de la UNED. Se publica en la revista Social Science & Medicine con un título que no deja lugar a dudas: ‘Exposición prenatal al estrés materno durante las inundaciones de 2024 en Valencia, España, y riesgo de prematuridad’. Los autores comparan 5.867 nacimientos de noviembre y diciembre de 2023 con otros 6.081 del mismo tramo de 2024, ya con la catástrofe del 29 de octubre encima. Mismo territorio. Misma estación.
El resultado global es un 36% más de riesgo de parto prematuro en los municipios afectados por las inundaciones. El desglose es lo que duele de verdad. Donde los daños en infraestructuras fueron mayores, el exceso llega al 76%. Los investigadores lo atribuyen al estrés de las gestantes en el tramo final del embarazo: la incertidumbre, los días sin agua potable, sin luz, sin saber si la casa seguía en pie ni cuándo volvería el trabajo.
La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos, el fenómeno que inundó decenas de municipios valencianos en octubre y noviembre de 2024) dejó 229 víctimas mortales confirmadas por el balance oficial. Este estudio añade otra capa: daños que no aparecen en las fotos de los coches apilados ni en los informes de obra.
Hay un detalle metodológico que conviene no perder. El estudio trabaja con datos agregados por municipio, no con entrevistas a cada madre: mide exposición colectiva, no la biografía de una gestante concreta. Aun así, el patrón se sostiene cuando se compara el mismo territorio consigo mismo, un año antes y un año después.
El estrés de una inundación no se va con el agua: se queda en el cuerpo de quienes estaban a punto de dar a luz.
En las semanas de la emergencia, la prioridad era el rescate, el barro y el suministro. El seguimiento de las gestantes no estaba en la lista. Ahora, dos años después, los registros hablan por ellas: más partos de los que corresponderían en un año normal, con ingresos en neonatología, seguimiento pediátrico y meses de incertidumbre para familias que ya estaban reconstruyendo su vida.
De la estadística a la Conselleria: quién responde de los efectos invisibles

La reconstrucción se contabiliza en viviendas, polígonos industriales y kilómetros de carretera. Los indicadores del Plan RERD (el instrumento de la Generalitat para canalizar los fondos de reconstrucción) hablan de obra y de tejido productivo. La salud maternoinfantil no es uno de sus ejes. Y la pregunta que deja el estudio es incómoda: ¿quién rinde cuentas de lo que no entra en el cuadro de mando?
En Madrid, el pulso político sobre la DANA se ha librado en el terreno de las alertas, las competencias y el dinero transferido. La dimensión sanitaria, en cambio, no ha ocupado el mismo espacio en el Congreso de los Diputados. El Consorcio de Compensación de Seguros (el organismo estatal que cubre los daños de catástrofes naturales cuando el seguro privado no llega) indemniza coches, casas y comercios. No indemniza un parto prematuro.
Conviene mirar la metodología antes de convertirlo en titular. Comparar el mismo periodo en dos años consecutivos, con y sin shock, es el estándar epidemiológico para aislar el efecto de una catástrofe. Aplicarlo a la DANA transforma una intuición en un dato y abre una pregunta nueva para los planes de emergencia: qué ocurre con las gestantes cuando la ciudad se queda a oscuras.
El Escenario Valenciano
En el Consell de Pérez Llorca, el estudio no ha generado de momento una respuesta política a la altura del dato. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, sostiene el pacto con Vox con la reconstrucción como marco permanente de su acción de gobierno, mientras PSPV y Compromís reclaman de forma periódica, que las comisiones de las Corts Valencianes aborden los efectos sociales de la catástrofe y no solo los presupuestarios. El expresident Carlos Mazón, que dimitió el 3 de noviembre de 2025 por su gestión de la emergencia, conserva su acta de diputado y sigue vinculado al proceso judicial abierto por la DANA: cualquier informe sanitario nuevo acaba, antes o después, en ese expediente.
La lectura nacional también cuenta. Un dato de salud reproductiva en L’Horta Sud tiene recorrido en el debate sobre el sistema nacional de protección civil, sobre el diseño de los planes autonómicos de emergencia y sobre la forma en que el PP defiende su gestión ante el Gobierno de Pedro Sánchez. La comparación con otras catástrofes —la riada de Biescas de 1996, las inundaciones de Murcia de 2012— casi siempre se ha hecho en clave de infraestructuras y de alertas. Incorporar la salud maternoinfantil desplaza el eje. Y fija la próxima cita: la tramitación de los presupuestos de la Generalitat para 2027 y el siguiente pleno de las Corts serán el primer escenario donde este informe pueda convertirse en una pregunta parlamentaria con respuesta exigible.
Ficha del Caso
- El caso: Un estudio del CSIC y la UNED compara casi 12.000 nacimientos antes y después de la DANA de 2024 y detecta un exceso de partos prematuros en los municipios afectados.
- Datos importantes: 5.867 nacimientos entre noviembre y diciembre de 2023 frente a 6.081 en el mismo periodo de 2024; un 36% más de riesgo de prematuridad en zonas afectadas y hasta un 76% donde los daños en infraestructuras fueron mayores.
- Resumen: El impacto sanitario de la catástrofe entra en la agenda de la reconstrucción y expone un vacío en los indicadores oficiales y en los protocolos de emergencia, en Valencia y en el conjunto de España.

