La Confederación Empresarial de Ourense ha firmado en la provincia china de Sichuan un acuerdo para abrir canal comercial entre ambos territorios.
David Martínez y César Blanco culminan el viaje y firman con el Consejo de Promoción Internacional
El presidente de la Confederación Empresarial de Ourense (CEO), la patronal provincial, David Martínez, y el vicepresidente de la entidad, César Blanco, completaron un viaje comercial a China con la idea de estrechar acuerdos de colaboración con la provincia de Sichuan. Allí fueron recibidos por responsables de su Consejo de Promoción Internacional, con quienes suscribieron un acuerdo que permitirá, según el presidente, estrechar los vínculos empresariales entre ambos territorios y facilitar el desarrollo de futuras iniciativas conjuntas.
La agenda no se agotó en la firma. Los representantes de la patronal ourensana visitaron una feria internacional alimentaria y prepararon los primeros contactos para nuevas iniciativas empresariales. Ese trabajo de pasillo, poco vistoso, es el que después sostiene los contratos. Ahí se decide si el acuerdo se queda en papel o se convierte en pedidos.
En palabras de Martínez, estas actividades adquieren especial interés para la economía ourensana y gallega, dada la importancia de sectores como la agroalimentación, la industria y la innovación, que pueden encontrar en la cooperación internacional nuevas oportunidades de desarrollo y expansión comercial. La cita, leída con calma, describe una estrategia: vender fuera lo que Ourense ya produce dentro.
Ourense es una provincia sin litoral, con un tejido productivo concentrado en torno a la agroalimentación, la pizarra y el textil, y con una patronal que lleva años reclamando que la internacionalización no se decida solo en Vigo o en A Coruña. La CEO viene a cubrir ese hueco. No espera a que Madrid le abra la puerta: va a llamar.
Ourense no tiene puerto ni aeropuerto internacional, así que su patronal ha decidido salir a buscar los clientes donde estén: en Sichuan.
Para calibrar el movimiento conviene recordar cómo funciona el comercio exterior gallego. La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago de Compostela) canaliza buena parte de su política de promoción a través del IGAPE, el Instituto Galego de Promoción Económica, y las estadísticas oficiales se publican sin desagregar por provincia. Eso deja a las patronales pequeñas con una vía propia: acuerdos bilaterales, ferias y visitas institucionales. La CEO ha elegido esa vía.
El marco chino no es sencillo. Las relaciones comerciales con Pekín atraviesan un momento de aranceles europeos al vehículo eléctrico y de revisión de inversiones estratégicas, y cualquier acuerdo provincial se mueve en ese terreno. Aun así, la puerta alimentaria está más despejada: vino, agua mineral, y conservas buscan comprador en un mercado que consume y paga. La agroalimentación ourensana, con las denominaciones de origen del Ribeiro, Valdeorras y Monterrei, encaja en ese perfil.
Agroalimentación, industria e innovación: lo que Ourense puede colocar en Sichuan

El acuerdo firmado no detalla cifras de inversión, volúmenes ni calendario. Es la letra pequeña que falta y también la incógnita principal: sin números, la firma es una intención. Lo que sí fija es un marco para futuras iniciativas conjuntas, que en la práctica se traduce en contactos identificados, misiones inversas y, previsiblemente, una visita de la delegación china a la provincia.
Para Ourense, el rédito no es inmediato. Se mide en empresas que ganan un cliente, en plantas que suman un turno. Frente a eso, el tejido industrial provincial —pizarra, transformados metálicos, textil— afronta costes energéticos y logísticos que la cooperación internacional no resuelve por sí sola. La internacionalización abre mercados; no abarata la factura eléctrica.
Hay además una cuestión de escala. Una patronal provincial negocia con una provincia china de dimensión incomparablemente mayor y lo hace sin red diplomática propia. Esa asimetría obliga a apoyarse en la Administración autonómica y en las cámaras. Si el acuerdo se queda en el ámbito asociativo, su alcance será limitado. Si arrastra a la Xunta y al Gobierno central, cambia el relato.
El Laboratorio Gallego
En clave gallega, el gesto encaja en un mapa político estable: el PPdeG gobierna la Xunta con mayoría absoluta desde hace años, el BNG ejerce como primera fuerza de la oposición y el PSdeG busca reconstruir su perfil tras los últimos ciclos electorales. Ninguno de los tres discute la necesidad de internacionalizar; discrepan en el cómo y en quién se lleva el mérito. Que una patronal provincial firme en China sin pasar por Santiago les obliga a posicionarse.
La dimensión nacional también aparece. Alberto Núñez Feijóo ha repetido en sus intervenciones que lo que funciona en Galicia puede funcionar en España, y la apertura exterior es uno de los terrenos donde ese relato se prueba. Mientras en Madrid se debate la política comercial con Pekín y Bruselas, en Ourense se firma. El contraste resulta útil para el PP nacional, y también para el PSOE, que puede reivindicar el marco institucional de apoyo a la exportación.
La proyección es concreta y modesta. Toca convertir la firma en agenda: identificar empresas interesadas, cerrar una misión inversa y llevar el asunto a la tramitación presupuestaria que el Parlamento de Galicia (la cámara unicameral, con 75 deputados) afrontará en los próximos meses. Si en un año no hay ni una operación cerrada, el acuerdo habrá sido una fotografía. Si hay dos, será el inicio de una ruta.
Ficha del Caso
- El caso: El presidente y el vicepresidente de la Confederación Empresarial de Ourense viajan a China y suscriben un acuerdo de colaboración con el Consejo de Promoción Internacional de la provincia de Sichuan.
- Datos importantes: La firma se produjo tras visitar una feria internacional del sector alimentario. La patronal sitúa agroalimentación, industria e innovación como sectores prioritarios. El texto no incluye cifras de inversión ni calendario.
- Resumen: Ourense abre un canal comercial propio con China sin esperar a las grandes patronales gallegas ni al marco institucional de Santiago, en un momento de aranceles europeos y de competencia entre territorios por atraer negocio asiático.

