Las empresas familiares de Málaga ya son 66.300 y sostienen 430.000 empleos en la provincia, el mayor volumen de Andalucía por número de firmas.
El dato procede del informe que la Asociación Andaluza de la Empresa Familiar (AAEF) ha presentado en Málaga, elaborado por la Sociedad Española de Investigadores en Empresa Familiar (Safer) a partir de los registros del Directorio Central de Empresas (DIRCE) del INE. La fotografía no admite discusión: Andalucía es, en proporción, más familiar que la media del país.
En el conjunto de la comunidad, estas compañías suman casi 230.000 sociedades, rozan los 2,1 millones de empleos y generan 119.000 millones de euros de valor añadido bruto (VAB). El 92% del tejido empresarial andaluz responde a este modelo, sin contar a los trabajadores autónomos.
El peso real de la empresa familiar andaluza
La aportación no se queda en el número de sociedades. Las empresas familiares concentran el 77% del valor añadido bruto y el 78% del empleo privado de la región, unas tasas por encima de la media española, donde la representatividad también llega al 92% pero el empleo cae al 70% y el VAB al 57%.
Dentro de ese mapa, Málaga es la primera provincia andaluza por número de empresas familiares, con 66.300, por delante de Sevilla y sus 55.800. En empleo y riqueza la balanza se invierte: la provincia sevillana supera los 500.000 trabajadores y los 34.020 millones de euros de VAB, frente a los 430.000 empleos y los 28.332 millones que aporta Málaga.
El estudio confirma que la presencia de la empresa familiar supera el 90% en todas las provincias andaluzas y se extiende a la industria, el comercio, la construcción, el turismo y el sector agroalimentario. Seis de cada diez grandes empresas andaluzas siguen siendo familiares, lo que desmonta la idea de que este modelo vive solo en la pequeña y mediana empresa.
No es un detalle menor: esas grandes compañías familiares aportan aproximadamente la mitad del empleo y del valor añadido bruto de toda la comunidad.
Andalucía sostiene su economía sobre casi 230.000 empresas familiares: el 92% del tejido, el 78% del empleo privado y la mitad de su riqueza.
El informe también mide la salud financiera de estas compañías. Aunque su tamaño medio es menor, presentan mejores niveles de rentabilidad económica y financiera, una estructura más sólida, menos endeudamiento y una tasa de supervivencia superior a la de las empresas no familiares, lo que refuerza su capacidad para invertir con visión de largo plazo.
Menos tamaño, más resistencia

Predomina, igual que en el resto de España, el perfil de la pyme. La empresa familiar andaluza da empleo de media a 17 trabajadores, mientras que la no familiar se mueve en torno a los 72, una diferencia que explica en parte su menor peso relativo sobre el empleo total. Aun así, la conclusión del informe es clara: menos dimensión no significa menos competitividad.
Florencio Chacartegui, vicepresidente de la AAEF, puso el acento en el carácter de estas compañías: «Son empresas que no piensan en el corto plazo, sino en generaciones, y que combinan competitividad y arraigo para contribuir de forma decisiva al desarrollo económico y social de Andalucía». La jornada, patrocinada por Unicaja Empresas, incluyó una mesa con Mari Paz Hurtado (Hutesa), Francisco Gómez (Alfil Patrimonial Socimi) y Vicente Martín (Grupo MAS) sobre el uso de los datos como palanca de competitividad.
La Lectura Andaluza
Andalucía supera a España en peso de la empresa familiar: el 78% del empleo privado frente al 70% nacional y el 77% del valor añadido bruto frente al 57%. Ese diferencial no es un adorno estadístico. Es la forma en que esta tierra organiza su economía desde hace generaciones, cuando la mayoría de los negocios se levantaban sobre un apellido y un equipo de confianza.
Para el lector de la provincia, la cifra tiene traducción inmediata: 430.000 empleos cuelgan de una empresa familiar. Son los puestos del taller de Málaga capital, del invernadero de la costa, del hotel de la playa y de la empresa de transporte del polígono industrial. Compañías con arraigo, difíciles de deslocalizar y, según el informe, más resistentes cuando llega la incertidumbre. En Sevilla, el otro gran motor andaluz, el volumen es todavía mayor: más de medio millón de trabajadores.
La proyección invita a mirar el dato con perspectiva. El INE y el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) actualizan cada ejercicio sus directorios de empresas, de modo que las próximas ediciones dirán si Málaga consolida ese liderazgo en número de firmas o si se queda en el primer puesto sin traducirlo en empleo. La asignatura pendiente sigue siendo el tamaño: 17 trabajadores de media, muy lejos de los 72 de las no familiares.
Y hay un motivo para el optimismo que los datos sostienen. La empresa familiar es la que no se va: invierte donde vive, genera empleo estable y reparte la riqueza en su propio territorio. Cerrar la brecha de dimensión sin perder ese carácter es el gran reto del empresariado andaluz. Cuando nueve de cada diez empresas de Andalucía son familiares, sostenerlas es sostener la comunidad entera.

