El juez Samuel Alito ha confirmado este jueves al Wall Street Journal que cumplirá un mandato más en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, asegurando así la mayoría conservadora de 6 a 3 para los próximos años. La decisión, adelantada en una entrevista de verano poco habitual para un magistrado, disipa los rumores que desde hace meses señalaban su posible retiro.
El juez Alito despeja las dudas: un mandato más
Alito, de 76 años y nombrado en 2006 por el presidente George W. Bush, fue el autor de la opinión que en 2022 anuló el derecho constitucional al aborto. Este año ha redactado además sentencias que avalan varias iniciativas migratorias de la administración Trump. En sus declaraciones al diario económico, el juez descartó cualquier plan de retiro: «Obviamente estoy aquí para otro mandato», afirmó.
Esta confirmación cierra la ventana de oportunidad que algunos sectores republicanos veían para rejuvenecer la Corte. Un retiro de Alito habría permitido al presidente Donald Trump nombrar a un sustituto más joven y de perfil similar mientras el Senado aún está bajo control republicano. El propio Chuck Grassley, presidente del Comité Judicial, había mencionado a los senadores Ted Cruz y Mike Lee como posibles reemplazos.
Alito, sin embargo, rechazó la idea de cronometrar su salida para beneficiar a un partido concreto: «Voto cada caso como creo que debe decidirse. Si eso significa una alta correlación con lo que Trump quiere, bien. Si significa correlación cero, también bien». Confesó que los llamamientos a jubilarse le resultan «desagradables» – «es como ver a los buitres sobrevolando», añadió.
La renuncia de Alito este año habría puesto en manos de Trump la tercera vacante desde 2024, ampliando aún más el giro ideológico del alto tribunal.
Una Corte con sello conservador: impacto en la agenda de Trump
El Tribunal Supremo mantiene desde 2020 una mayoría de seis jueces conservadores frente a tres progresistas, un equilibrio que no peligrará mientras Alito y su colega Clarence Thomas, de 77 años, sigan en activo. Thomas ha suscitado menos especulaciones pese a ser mayor, lo que subraya el foco mediático sobre Alito desde que la radio pública NPR difundió erróneamente – y rectificó en minutos– una noticia sobre su retiro el pasado 30 de junio.
Para la agenda del presidente Trump, una Corte consolidada en el conservadurismo jurisprudencial es una garantía de supervivencia. El tribunal ya ha validado en los últimos años un amplio margen de discrecionalidad ejecutiva en materia de inmigración y comercio internacional. Ese blindaje judicial se traduce en menor riesgo de bloqueo ante demandas de estados demócratas o de socios comerciales.
La Lógica de Washington
Desde dentro del sistema político americano, la permanencia de Alito obedece a una lógica tan simple como poderosa: la longevidad es la única herramienta real para consolidar un legado ideológico en el poder judicial. Los jueces federales, vitalicios por mandato constitucional, no deben su puesto a la popularidad ni a las urnas. Deciden cuándo marcharse, y cada año extra en el estrado es un año más en que sus decisiones marcan la vida de 335 millones de personas.
Esa es la razón por la que los sectores conservadores llevaban meses presionando a Alito para que dimitiera mientras los republicanos controlan el Senado – el mismo cálculo que aplicaron con Anthony Kennedy en 2018 y con Stephen Breyer en 2022 en el bando demócrata. La lógica es estratégica: si Alito se retira en 2028 bajo una hipotética presidencia demócrata, la vacante iría al tribunal de apelación, y el péndulo ideológico podría oscilar. Ahora, al decidir quedarse, el juez blinda la mayoría conservadora al menos hasta 2029, desactivando temporalmente ese riesgo.
Para España y la Unión Europea, el dato no es menor. El Tribunal Supremo estadounidense ha refrendado en sentencias recientes la legalidad de los aranceles impuestos bajo la Sección 232 por razones de seguridad nacional, que afectaron directamente a las exportaciones de acero y aluminio españolas. Una Corte con seis votos alineados con la filosofía originalista seguirá presumiblemente proclive a conceder al presidente un margen amplio en política comercial exterior. Los tribunales inferiores apenas podrán corregir decisiones presidenciales en ese ámbito, y el riesgo de litigios prolongados se reduce de forma notable.
La estabilidad de la composición actual del tribunal se proyecta así sobre todas las relaciones transatlánticas, desde la regulación de las grandes tecnológicas hasta los tratados de inversión. El Gobierno español, que este año ha intensificado los contactos bilaterales con Washington para salvaguardar los intereses de empresas como Iberdrola o Ferrovial, tendrá que incorporar ese dato en su estrategia: la Corte no será un contrapeso efectivo a las decisiones del ejecutivo en comercio.
Ficha del Caso
- El caso: El juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Samuel Alito, confirma en una entrevista que seguirá un mandato más, asegurando la mayoría conservadora y cerrando las especulaciones sobre su retiro.
- Datos clave: Mayoría conservadora 6-3; Alito tiene 76 años; fue nombrado por George W. Bush en 2006; es el autor de la sentencia que anuló el derecho al aborto en 2022.
- Para España: La Corte seguirá legitimando un amplio poder presidencial en comercio, lo que dificulta impugnar futuros aranceles o medidas proteccionistas que afecten a exportaciones españolas.
