El Gobierno Vasco ha concedido el tercer grado penitenciario a la etarra Idoia Mendizabal MĆŗgica, condenada por atentados contra cargos del PSOE. La medida le permite salir a diario de prisión y, en las próximas semanas, podrĆa dejar de regresar a la cĆ”rcel de Zubieta para cumplir el resto de su pena en su domicilio.
La concesión se enmarca en la polĆtica de progresiones de grado que gestiona el Departamento de Justicia del Ejecutivo autonómico, que dirige la consejera socialista MarĆa JesĆŗs San JosĆ©. La competencia sobre los centros penitenciarios vascos corresponde al Gobierno Vasco desde octubre de 2021, cuando se cerró el traspaso pactado con la Administración central. Mendizabal ya salĆa a diario del centro, y la nueva resolución abre la puerta a que la pernocta en prisión quede suspendida de forma definitiva.
Qué implica la concesión del tercer grado
El tercer grado es el rĆ©gimen penitenciario que permite al interno salir a diario del centro para trabajar o participar en actividades y regresar solo a pernoctar, siempre que se acredite arraigo y una evolución favorable en el tratamiento. Es el paso previo a la libertad condicional, y su concesión corresponde a las juntas de tratamiento de cada prisión. En Euskadi, esos órganos dependen administrativamente del Gobierno Vasco desde el traspaso de 2021. Existe ademĆ”s la modalidad del artĆculo 100.2, que flexibiliza el rĆ©gimen ordinario y se traduce en semilibertad.
Mendizabal acumula mÔs de 400 años de prisión por su participación en atentados contra Eduardo Madina, el empresario Enrique Ybarra y la periodista de Antena 3 Marisa Guerrero. Fue detenida en Francia en 2005 y desde 2010 cumple condena en cÔrceles españolas.
En noviembre de 2011, durante el juicio por el atentado contra la teniente de alcalde socialista de Portugalete Esther Cabezudo, respondió en euskera al tribunal presidido por el juez Gómez BermĆŗdez que se sentĆa ‘orgullosa de su militancia’ en ETA. SegĆŗn la información publicada por El Mundo, ahora habrĆa asumido su responsabilidad en los hechos para acceder a la progresión de grado, un requisito habitual en este tipo de resoluciones.
En febrero de 2002, Mendizabal formaba parte del comando Olaia junto a Garikoitz Aspiazu Rubina, ‘Txeroki’, y Asier Arzalluz cuando se planificó el atentado contra Cabezudo. La acción la ejecutaron finalmente integrantes del comando Jata, que colocaron un artefacto en una zona de paso próxima al domicilio de la edil. La entonces teniente de alcalde salvó la vida porque el escolta que la acompaƱaba cambió su rutina y caminó por la acera contraria.
El tercer grado permite a la reclusa salir a diario de prisión y abre la vĆa a que el resto de la condena se cumpla en su domicilio.
Los precedentes del mes de septiembre y el cómputo de progresiones
El caso de Mendizabal se suma al del histórico dirigente Henri Parot, que tambiĆ©n ha recibido el tercer grado, y al de Soledad Iparraguirre, ‘Anboto’, a quien se ha concedido la semilibertad prevista en el artĆculo 100.2. La FiscalĆa ha recurrido la medida adoptada a favor de Iparraguirre, autorizada en los Ćŗltimos cinco meses para abandonar la prisión a diario.
SegĆŗn los datos de la Asociación de VĆctimas del Terrorismo, solo 32 presos de ETA permanecen en rĆ©gimen ordinario de segundo grado. La organización contabiliza 125 progresiones a tercer grado, 28 semilibertades con el artĆculo 100.2 y otras 62 libertades condicionales.
El encaje institucional de la competencia vasca
La polĆtica penitenciaria corresponde al Gobierno Vasco desde octubre de 2021. El traspaso, acordado con la Administración central, incluyó la gestión de los tres centros penitenciarios de Euskadi āZubieta, Araba y Bizkaiaā y de las juntas de tratamiento que resuelven las progresiones de grado, segĆŗn el reparto competencial detallado en el portal institucional del Ejecutivo autonómico. En el resto de EspaƱa, la gestión de las prisiones depende del Ministerio del Interior a travĆ©s de Instituciones Penitenciarias; CataluƱa cuenta con una competencia equiparable a la vasca.
Las resoluciones de progresión pueden ser revisadas por los tribunales a instancia de la FiscalĆa, como ocurre con la semilibertad de Iparraguirre. El Ministerio PĆŗblico se perfila asĆ como la principal vĆa de revisión judicial de las Ćŗltimas decisiones, que podrĆan resolverse en las próximas semanas. El asunto mantiene ademĆ”s recorrido en el Parlamento Vasco, donde la polĆtica penitenciaria es objeto de seguimiento periódico por parte de los grupos de la CĆ”mara.

