Ferraz quiere que la campaña electoral de Sánchez se juegue también fuera de España. El PSOE recoloca la cita del 29-N en el eje de la resistencia progresista internacional, con Brasil y Estados Unidos como espejos, mientras el PP regresa a Ábalos y a la corrupción.
La información publicada por El País este domingo confirma una divergencia que llevamos semanas detectando en los pasillos del Congreso: los dos cuarteles generales han elegido marcos incompatibles. Moncloa y Ferraz apelan al ciclo progresista americano; Génova responde que aquí se vota con el bolsillo, el antisanchismo y el miedo.
No es un desacuerdo de agenda. Es la definición del terreno de juego.
Por qué Ferraz desplaza el eje internacional en plena precampaña
El PSOE nunca ha tratado la política exterior como un adorno. Desde el anclaje europeo de Felipe González hasta la Alianza de Civilizaciones de José Luis Rodríguez Zapatero, cada etapa socialista ha utilizado la proyección internacional para definir su identidad y, de paso, para cohesionar a su militancia. Con Sánchez ocurre lo mismo: Europa, América Latina y, ahora, la ola de resistencia progresista que recorre el continente americano.
La elección del marco tampoco es inocente. Ferraz necesita un relato que agrupe, y el internacional agrupa mejor que ningún otro: sitúa al PSOE del lado de los gobiernos progresistas, lo conecta con la Internacional Socialista y le permite hablar de derechos, democracia y multilateralismo justo cuando la oposición prefiere hablar de expedientes.
Cuando el adversario discute expedientes, el PSOE discute el siglo. Ese es el terreno donde la militancia se reconoce y el rival se incomoda.
El PP sostiene exactamente lo contrario. Dirigentes populares repiten que ‘ahí no se juegan las elecciones’, según recoge la información del diario de Prisa, y enumeran su propio catálogo: antisanchismo, corrupción, Ceuta, el accidente de Urda, la amnistía, el nacionalismo, Bildu, la inmigración y la okupación.
Feijóo no se mueve cómodo en ese terreno y su partido lo asume sin dramatizar. Eso deja al PSOE un espacio que Ferraz piensa ocupar sin competencia: el relato de la gestión frente al relato del ruido. El argumentario de campaña se irá desplegando a través de los canales oficiales del partido, recogidos en la web oficial del PSOE, según avance la precampaña.
El regreso del PP a Ábalos y el coste de mirar solo hacia dentro

La estrategia popular tiene un eje recurrente: el caso que afecta al exministro José Luis Ábalos y el relato de corrupción que el PP considera su mejor munición. No hay novedad en el guion. Feijóo vuelve a Ábalos porque es el marco que su electorado reconoce sin necesidad de explicación y porque le evita discutir de gestión.
El problema, para los populares, es que ese marco tiene techo. Moviliza al ya convencido y apenas roza al votante que decidió en 2023 por el PSOE y que ahora mira la nómina, la pensión y el recibo del alquiler. Ahí el Gobierno socialista tiene algo que decir, y la campaña lo va a decir con nombre y apellidos.
En Ferraz son conscientes de un riesgo evidente: la resistencia internacional no paga la cesta de la compra. Por eso cada referencia a Brasil o a Estados Unidos irá acompañada de una política concreta —vivienda, pensiones, salario mínimo, dependencia— en los mítines de Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra y Cataluña, donde los barones socialistas miden cada palabra.
Observamos, además, un coste para el PP que trasciende la campaña: renunciar al terreno internacional deja al primer partido de la oposición sin discurso sobre Europa, sobre defensa o sobre el comercio con América Latina, asuntos que luego regresan al Congreso convertidos en tratados, directivas y votaciones. En el Grupo Parlamentario Socialista lo resumen con sorna: los marcos los pone quien gobierna.
El Eje del Poder Socialista
El movimiento tiene lectura interna. En Ferraz conviven dos sensibilidades sobre el peso del factor exterior: la que considera que el relato internacional refuerza la figura de Sánchez y la que, como Emiliano García-Page, reclama que la campaña hable de gestión, de agua, de agricultura y de servicios públicos. No es una fractura; es el debate de siempre sobre el tono, y la dirección federal lo administra con la vista puesta en el 29-N.
El aterrizaje territorial será desigual, y ese es el verdadero test. El PSC de Salvador Illa explotará el perfil europeo del Gobierno; Asturias y Navarra pondrán el acento en la industria y en el Estado del bienestar; Castilla-La Mancha, en lo agrario y en la financiación. El marco internacional se traduce de forma distinta en en cada federación, y ninguna quiere que el relato de las urnas se le escape de las manos. En paralelo, el encaje con Sumar y con los socios parlamentarios —ERC, EH Bildu, Junts, PNV, BNG y Coalición Canaria— no se resiente: esto es campaña, no aritmética parlamentaria.
A tres semanas del 29-N, la aritmética sigue mandando: la mayoría absoluta se sitúa en 176 de los 350 escaños del Congreso y ninguna campaña se gana solo con marco. El precedente invita a la prudencia. Felipe González convirtió el referéndum de la OTAN de 1986 en una prueba de madurez democrática y lo ganó, aunque el precio fue una fractura interna que tardó años en cerrarse. La historia enseña dos cosas: el marco internacional fija identidad y moviliza a los tuyos, pero rara vez decide por sí solo.
La duda, a medio plazo, no es si el PSOE puede sostener el relato de la resistencia progresista, sino si el PP logrará imponer su agenda local en la última semana, cuando el debate se dirime en los bolsillos. Ferraz tiene tres semanas para que las dos cosas —el siglo y la nómina— digan lo mismo.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: España como voz de la socialdemocracia y de los derechos frente a los relatos del ruido interno.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Arranque oficial de la campaña del 29-N, con el primer acto internacional de Sánchez pendiente de confirmar por Ferraz.

