Seis mil simpatizantes han arropado este domingo a Alberto Núñez Feijóo y a Juanma Moreno en el pabellón de Carranque, en Málaga, a tres domingos de las elecciones del 29N.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El PP ha reunido a unos 6.000 simpatizantes en su acto de precampaña, a cinco días del arranque oficial de la campaña electoral.
- ¿Dónde y quién? Pabellón de Carranque, en Málaga. Han acompañado a los líderes el alcalde, Francisco de la Torre; la delegada de la Junta, Patricia Navarro; y los cabezas de lista Elías Bendodo y Francis Salado.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Feijóo promete un millón de viviendas y revalorizar las pensiones cada año conforme a los precios si gobierna tras el 29N.
Un pabellón lleno y un mensaje: Andalucía como motor del cambio
No es la primera vez que ambos comparten escenario en Málaga. Ya lo hicieron en mayo, cuando Juanma Moreno se jugaba la continuidad al frente de la Junta de Andalucía, el gobierno autonómico con sede en Sevilla. Este domingo, en el acto de precampaña del PP en Málaga, el motivo era otro: las generales del 29 de noviembre, con la campaña arrancando oficialmente el viernes 13.
Ante un polideportivo con 6.000 personas, el líder del PP dejó claro el marco de su intervención: «Andalucía tiene que ser el motor del cambio para toda España». Primera y última vez que pedirá el voto desde la provincia en esta campaña, según lo expuesto este domingo sobre el escenario.
Las promesas concretas llegaron después. Feijóo se comprometió a construir un millón de viviendas y pensiones revalorizadas cada año conforme a los precios, y a no olvidar a la provincia si el 29N le convierte en presidente del Gobierno. «Si no me falléis, os prometo que yo no os voy a fallar», dijo. Y añadió que Málaga no va a fallar porque «no ha fallado nunca», pese a que «le pedimos más que a los demás».
El candidato popular estuvo rodeado de altos cargos provinciales: el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la delegada de la Junta, Patricia Navarro; los números uno al Congreso y al Senado, Elías Bendodo y Francis Salado; y el propio presidente de la Junta, que ya en mayo lo llamó «futuro presidente de todos y cada uno de los españoles». Moreno transmitió una petición directa: «Trátanos como a los demás, no nos maltrates como Sánchez».
El PP convierte Andalucía en su bandera nacional y lo hace en Málaga, la provincia que mejor resume el crecimiento demográfico del sur de Europa.
Vivienda, pensiones y la crisis ferroviaria
Buena parte del discurso giró en torno a la gestión del Gobierno central. La crisis ferroviaria, asunto central del mitin. «Dedicaré el dinero de los españoles a revisar cada catenaria, no en gratificaciones a los directivos de Adif que han provocado este accidente», aseguró el líder del PP, que recordó a las 115 víctimas de los accidentes de Adamuz y Urda con una mención especial a la exministra Fátima Báñez. Ceuta y Melilla también tuvieron su hueco en el pabellón de Carranque.
Feijóo se reivindicó como alternativa al Ejecutivo de Sánchez: «Yo no tengo que cambiar la estrategia de nuestra campaña, no necesito encuestas para saber lo que es inmoral y no soy un disfraz ni cartón piedra». Repasó su trayectoria al frente de la Xunta de Galicia y de Correos para avalar su candidatura y reclamó un voto masivo para extender «el ejemplo andaluz» al conjunto del país.

La réplica del PSOE andaluz llegó a lo largo de la jornada: en la provincia está en juego la continuidad del Gobierno, sostienen los socialistas, que sitúan la cita del 29N como una elección entre dos modelos y no como un plebiscito sobre Andalucía.
La Lectura Andaluza
Andalucía no es un territorio cualquiera en un calendario electoral. Reparte 61 de los 350 escaños del Congreso y concentra ocho provincias con comportamientos de voto muy distintos, desde la costa turística de Málaga hasta el interior olivarero de Jaén. Que Feijóo haya escogido el pabellón de Carranque para su único mitin malagueño —once de esos 61 escaños se eligen en la provincia— dice bastante de dónde cree el PP que se decide la mayoría. En una comunidad de 8,5 millones de habitantes, la vivienda y el ferrocarril son dos de los asuntos que más pesan en la conversación pública, y ese debate ha terminado por colarse en la campaña nacional.
El impacto se mide en la vida cotidiana. Un millón de viviendas prometidas suenan a compromiso grande en una provincia, Málaga, donde el alquiler se ha convertido en el principal quebradero de cabeza para miles de familias y para los jóvenes que trabajan en el sector turístico. Y la revalorización anual de las pensiones afecta de lleno a Andalucía, la comunidad con mayor número de pensionistas contributivos del país: aquí cada décima cuenta en la nevera de muchas casas. En el capítulo ferroviario, los usuarios de las cercanías de Málaga y de las conexiones con Sevilla y Córdoba llevan meses reclamando frecuencias y material rodante en condiciones.
Queda campaña por delante. El calendario marca el viernes 13 de noviembre como pistoletazo de salida y el domingo 29 como cita con las urnas; Feijóo no volverá a Málaga en lo que reste de campaña, y el PSOE andaluz ya sostiene que la provincia será territorio decisivo. En paralelo, el Parlamento de Andalucía —la cámara legislativa autonómica con 109 escaños, también con sede en Sevilla— seguirá tramitando sus iniciativas con la vista puesta en el nuevo año, mientras la Junta de Andalucía mantiene su hoja de ruta en vivienda, sanidad y cercanías. Lo que ocurra el 29N en Málaga, en Sevilla y en el resto de la región no solo reparte escaños: marca el tono de la política andaluza para los próximos años. Y cuando Málaga llena un pabellón a tres domingos de las urnas, lo que se mueve no es solo un puñado de votos: se mueve la idea que Andalucía tiene de sí misma.
