Feijóo no descarta la coalición con Vox y derogará los decretos de vivienda de Sánchez

El líder del PP asegura que el pacto con la ultraderecha 'no depende de mí' y antepone una mayoría suficiente que los sondeos no le garantizan. La derogación de los decretos de vivienda se convierte en el eje del choque de modelos.

Feijóo no descarta la coalición con Vox y anuncia que derogará los decretos de vivienda de Sánchez. Lo ha dicho a tres semanas del 29-N, en pleno arranque de campaña, y con una fórmula que ya funciona como titular: ‘hacer una coalición de gobierno con Vox no depende de mí’.

La frase tiene dos mitades y las dos cuentan. Feijóo antepone, dice, lograr una mayoría suficiente en las urnas y evitar tener socios en el Consejo de Ministros. Ahí está el mensaje que quiere que se escuche: el PP se presenta como partido de gobierno y no como socio de nadie.

La otra mitad se escucha igual de bien. Los sondeos sitúan al PP por delante, pero sin la horquilla suficiente para gobernar en solitario, de modo que la suma con Vox resultaría imprescindible. 176 escaños marcan la mayoría absoluta en un Congreso de 350 diputados, y esa cifra es hoy el corazón aritmético de la campaña.

Publicidad

Sobre la hipótesis de pedir la abstención del PSOE para gobernar sin Vox, Feijóo no la contempla. Es coherente con su estrategia, aunque deja al descubierto la contradicción que el adversario explotará hasta el 29-N: quien no descarta a Vox tampoco puede presentarse como el voto útil contra Vox.

El nudo que Feijóo no desata: Vox en el Gobierno o Vox en la esquina

La arquitectura del pacto, el reparto de poder y las consejerías son el terreno donde el PP se juega su credibilidad de gestión. El líder popular ha detallado líneas rojas, pero no ha cerrado la puerta. Y una puerta entreabierta, en campaña, es una invitación.

No es una duda táctica: es la pregunta que el PP lleva cuatro años intentando responder sin responderla.

El precedente está a la vista y no hace falta irse lejos. Castilla y León inauguró en 2022 la primera coalición de PP y Vox en en una comunidad autónoma. Después llegaron otras, con consejerías de Cultura, Agricultura o Familia en manos de la ultraderecha. Ese es el modelo que Ferraz pondrá encima de la mesa cada vez que Feijóo hable de mayoría cómoda.

A eso se suma el anuncio de derogar los decretos de vivienda. No es un detalle de programa: es la decisión que convierte la campaña en una elección entre dos modelos de país. El Ejecutivo ha hecho de la vivienda el quinto pilar del Estado del bienestar, junto a sanidad, educación, pensiones y dependencia, y ha desplegado un paquete de medidas sobre alquileres, suelo público y acceso a la vivienda asequible que ahora el PP promete desmontar.

Derogar la política de vivienda: a quién le sale cara la factura

PP Vox 29-N

La pregunta que Moncloa quiere instalar es sencilla: ¿a quién beneficia la derogación? Los colectivos afectados son identificables: jóvenes que no pueden emanciparse, familias con alquileres por encima de su capacidad de esfuerzo, inquilinos en zonas tensionadas y ayuntamientos que necesitan suelo público para construir.

El aterrizaje territorial es igual de concreto. Los gobiernos autonómicos del PSOE —Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra y, vía PSC, Cataluña— han desplegado programas propios de vivienda asequible y han hecho de la colaboración con el Ejecutivo central una palanca de inversión. Derogar los decretos no solo cambia la norma estatal: reordena el marco en el que esas comunidades programan suelo, rehabilitación y ayudas. Incluso Emiliano García-Page, voz crítica habitual con el diseño estatal en esta materia, ha defendido que Castilla-La Mancha no renuncia a sus políticas propias de acceso a la vivienda.

Publicidad

Ferraz tiene el argumentario preparado y lo repite en cada comparecencia. Frente a la derogación, Moncloa opone un dato de gestión y una promesa: mantener la senda de inversión en vivienda pública y no dar un paso atrás en la regulación de alquileres. El texto de los reales decretos que el PP quiere tumbar está publicado en el Boletín Oficial del Estado.

Hay una lectura menos amable para el PP. Prometer la derogación sin detallar con qué texto se sustituye es un gesto de campaña que se cobra en credibilidad. Los decretos de vivienda han pasado por el filtro del Congreso y su articulado consta en la web oficial de la Cámara: cualquiera puede comprobar qué se elimina exactamente.

El Eje del Poder Socialista

Tres capas explican por qué este envite importa más de lo que parece. La primera es la simetría de los pulsos: Feijóo administra su flanco derecho mientras Ferraz administra la unidad de su mayoría. La segunda es el calendario: con el 29-N encima, cada declaración sobre Vox y cada promesa de derogación se convierten en munición para movilizar a un electorado progresista tentado por la abstención.

La tercera capa es territorial. En un país donde varias comunidades gobernadas o copresididas por el PSOE concentran parte decisiva del suelo disponible y de los programas de alquiler asequible, derogar el marco estatal obliga a rehacer convenios, convocatorias y presupuestos. Los barones socialistas han trasladado a Ferraz que la vivienda es tema de movilización social, no de nicho. Adrián Barbón y María Chivite la han situado entre sus prioridades de legislatura, y ningún gobierno autonómico socialista quiere aparecer ante su electorado como el que dio un paso atrás.

Hay precedente para medir el coste. La moción de censura de 2018 y la investidura de 2023 demostraron que el PSOE rentabiliza electoralmente la comparación de modelos cuando el adversario se ve obligado a elegir entre su electorado moderado y su socio. Feijóo intenta no elegir. La política española lleva una década cobrando caro ese intento.

Queda una incógnita razonable: la campaña acaba de arrancar y los sondeos se mueven. Si el PP logra mayoría suficiente sin Vox, este debate se desinfla en cuarenta y ocho horas. Si no la logra, la pregunta por la coalición dejará de ser hipótesis y se convertirá en la primera decisión de un Gobierno del PP.

El PSOE tiene su propia tarea, y no es pequeña. Ferraz debe convertir la defensa de la vivienda asequible en un argumento de movilización sin prometer lo que no depende de La Moncloa en solitario: el precio del alquiler se pelea con suelo, financiación y normativa, y también con las comunidades. La próxima ventana para medirlo se abrirá en el Congreso que salga de las urnas, cuando toque decidir qué se convalida, qué se deroga y con qué mayoría.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La vivienda como quinto pilar del Estado del bienestar frente a quien promete derogar la política que lo sostiene.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE), con Ferraz activando el argumentario territorial.
  • Próximo hito: Cierre de campaña del 29-N y constitución del Congreso que deba convalidar o derogar los decretos de vivienda.