Egipto reabrió el sábado su embajada en Trípoli tras doce años y anunció un yacimiento de gas mediterráneo de 200.000 millones de pies cúbicos. La visita del ministro de Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, sirvió para relanzar el comercio y la energía con el Gobierno de Trípoli y para plantear sus objeciones al acuerdo marítimo que Turquía y Libia firmaron en 2019.
Qué se ha decidido en Trípoli: embajada, comercio y una frontera en disputa
La reapertura del edificio histórico de la legación se produjo durante la visita de Abdelatty, que se reunió con el ministro de Exteriores libio en funciones, Taher al-Baour, según el relato del Ministerio de Exteriores de Egipto. El inmueble permanecía cerrado desde enero de 2014, cuando un grupo armado secuestró a cinco trabajadores de la embajada.
La misión diplomática egipcia había retomado su actividad en Trípoli en mayo de 2021, aunque sin recuperar la sede. El cierre del edificio ha durado doce años.
En el terreno económico, Abdelatty se reunió con el primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional (el ejecutivo con sede en Trípoli reconocido por la ONU), Abdulhamid Dbeibah. El primer ministro elogió el papel de las empresas y los trabajadores egipcios en la reconstrucción de Libia, de acuerdo con la nota del ministerio egipcio.
El titular de Exteriores también se entrevistó con el ministro de Petróleo en funciones en la sede reabierta. Allí pidió acelerar los gasoductos entre ambos países y los planes para refinar crudo libio en Egipto y exportarlo desde allí. El ministro libio viajará a El Cairo para nuevas conversaciones, según la agencia estatal de noticias de Libia.
El Cairo respaldó durante años al mariscal Jalifa Haftar, cuyo poder se asienta en el este de Libia; este sábado negoció en Trípoli con su rival reconocido.
El acuerdo marítimo de 2019 que Turquía defiende y Egipto rechaza
En las conversaciones con Dbeibah, Abdelatty trasladó las objeciones de Egipto al acuerdo firmado en 2019 entre Turquía y el entonces gobierno de Trípoli, conforme a la versión de su ministerio. Sostuvo que las preocupaciones de El Cairo deben tenerse en cuenta cuando se tracen las fronteras marítimas.
El texto delimita las zonas marítimas de Turquía y Libia en el Mediterráneo oriental, donde varios países reclaman derechos de exploración de petróleo y gas. Grecia mantiene que la línea ignora los derechos de sus islas, incluida Creta, situada entre las costas turca y libia. Egipto y Chipre también rechazan el pacto.
El parlamento del este de Libia ratificó el acuerdo el pasado 20 de octubre, después de años de oposición. La Unión Europea advirtió al día siguiente de que el pacto vulnera derechos de terceros países y no puede tener efectos legales sobre ellos. El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, lo defendió como «un acuerdo enteramente legítimo, tanto desde el punto de vista legal como político».
Los mapas siguen sin resolverse. Dbeibah declaró al canal egipcio Al-Qahera News que responsables de ambos países abordarán las cartas y sus respectivas reclamaciones en la próxima reunión.
El yacimiento de 200.000 millones de pies cúbicos
El Ministerio de Petróleo de Egipto ha anunciado un nuevo descubrimiento de gas en el Mediterráneo estimado en 200.000 millones de pies cúbicos, según la comunicación oficial del departamento. La estimación es la que maneja el propio ministerio y se refiere al volumen del hallazgo, no a su valor de mercado.
El anuncio es independiente de la visita a Trípoli, pero llega en el mismo escenario: la pugna por los derechos de exploración en un mar atravesado por reclamaciones superpuestas. Cualquier delimitación que se firme condiciona qué país puede perforar y dónde.
El Mediterráneo oriental acumula ya varias disputas abiertas entre Estados ribereños. La nueva cifra egipcia añade un argumento económico a una negociación que hasta ahora era jurídica.
El impacto para España y para el flanco sur de Europa
Para España, el expediente tiene dos derivadas. La primera es comunitaria: la posición que fije Bruselas sobre la validez del pacto vincula a los Estados miembros, España incluida, en su relación con Turquía y con Libia. La segunda es energética: cualquier reordenación de las fronteras marítimas condiciona el mapa de exploración con el que la UE pretende diversificar su suministro de gas.
Madrid no forma parte de la disputa, pero sí del marco donde se decide. Un acuerdo bilateral entre Ankara y Trípoli que la Unión considera inoportuno para terceros deja a los socios comunitarios ante la misma pregunta: qué hacer si una de las partes es también candidata a la adhesión y socio comercial de peso.
La próxima cita será técnica. Las delegaciones deben poner sobre la mesa los mapas y sus reclamaciones, y de lo que salga de esa reunión dependerá si El Cairo y Trípoli firman su propia delimitación y si el acuerdo de 2019 queda, o no, sin efecto práctico.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Egipto reabrió su embajada en Trípoli el sábado, tras doce años cerrada, y anunció un yacimiento de gas de 200.000 millones de pies cúbicos.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? El ministro Badr Abdelatty, el primer ministro Abdulhamid Dbeibah, Turquía, Grecia, Chipre y la Unión Europea.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Las delegaciones de Egipto y Libia discutirán los mapas marítimos y sus reclamaciones en su próxima reunión.

