La tregua comercial entre EEUU y China se prolonga hasta enero. La prórroga evita, por ahora, el regreso de los aranceles más agresivos entre las dos mayores economías del planeta, pero deja intacto el problema que de verdad inquieta a la industria europea: el control de Pekín sobre las tierras raras, los minerales sin los que no se fabrica un motor eléctrico, un aerogenerador ni un sistema de guiado.
Vamos por partes. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó que Washington está dispuesto a extender el acuerdo alcanzado en Busan o incluso a estudiar uno más amplio. La decisión última queda en manos de Donald Trump y Xi Jinping, que abordaron la cuestión en la Casa Blanca.
El encuentro previo sirvió para desatascar los asuntos pendientes. En la mesa se sentaron el viceprimer ministro chino, He Lifeng, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. Bessent calificó la reunión de ‘exitoso’ y habló de una estabilidad estratégica basada en la ‘reciprocidad y la equidad’.
Ambas partes acordaron además activar una ‘línea directa’ para notificarse incidentes de seguridad en inteligencia artificial. Pekín confirmó el gesto de forma mucho más tibia, a través de una nota de la agencia estatal Xinhua que se limitó a reconocer que el asunto se había tratado.
Y aquí está la clave para España. La prórroga no relaja ni un ápice el régimen de exportación de tierras raras que China mantiene como palanca de presión. La Cámara de Comercio de la UE en China ha advertido de que esos controles amenazan el suministro industrial europeo. Traducido: el calendario se alarga, la amenaza no se mueve.
Qué incluye la prórroga y hasta cuándo se extiende
El pacto de Busan, firmado el año pasado, fijó su primer vencimiento el 10 de noviembre de 2025. Desde entonces, cada plazo se ha resuelto con una nueva prórroga, y la última lleva la fecha de caducidad hasta enero. Lo que la tregua no aborda es el capítulo de los minerales críticos, y esa omisión explica la inquietud de las patronales europeas.
La tregua aplaza los aranceles, pero la llave de los minerales críticos sigue en manos de Pekín.
Bessent dejó abierta la puerta a un acuerdo ‘más amplio’, una opción que, según dijo, planteó primero la parte china. Conviene recordar que la relación entre ambas potencias lleva años funcionando así: pactos parciales, plazos que se estiran y una desconfianza de fondo que no desaparece.
Por qué las empresas europeas en China no cantan victoria
La Cámara de Comercio de la UE en China ha puesto el foco en el eslabón más vulnerable de la cadena: los imanes permanentes y las aleaciones fabricadas con tierras raras. De ellos dependen el automóvil, la energía eólica, la electrónica de consumo y buena parte de la industria de defensa. Sin licencia de exportación china, el suministro de esas plantas se complica de inmediato.

España no es un espectador cómodo en esta película. El automóvil y los componentes son uno de los pilares industriales del país, y muchas fábricas españolas trabajan con piezas que pasan, antes o después, por plantas chinas. A eso se suma la exposición de los grupos energéticos y de bienes de equipo con presencia en Asia.
La pregunta incómoda es otra: ¿de qué sirve prorrogar una tregua arancelaria si el cuello de botella se ha desplazado a los minerales? Es exactamente lo que llevan meses planteando las patronales europeas con sede en Pekín.
Bruselas ha intentado responder con el reglamento europeo de materias primas críticas, que busca diversificar proveedores y reactivar proyectos mineros y de refino dentro de la Unión. El problema es el tiempo: abrir una mina no se resuelve en un ejercicio presupuestario.
Lo que el precedente de Busan enseña sobre las treguas
La historia de los pulsos comerciales entre Washington y Pekín repite un patrón: se firma, se incumple en parte y se vuelve a negociar. Ocurrió con el acuerdo de fase uno y ocurre ahora con el texto de Busan. Cada prórroga compra meses de calma para los mercados, pero no toca la dependencia de proveedores únicos en sectores estratégicos.
El precedente más ilustrativo se remonta a 2010, cuando Pekín recortó las exportaciones de tierras raras a Japón en plena crisis diplomática. Aquel episodio disparó los precios y empujó a medio mundo a buscar alternativas. Más de una década después, la concentración del refino sigue siendo abrumadora y Europa no ha cerrado la brecha. Para España, el aviso es directo: asegurar suministro propio o aliado no es un lujo, es la condición para que el tejido industrial aguante el próximo susto. La fecha que conviene vigilar es enero.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Estados Unidos y China prolongan su tregua comercial hasta enero y estrenan una línea directa para incidentes de seguridad en inteligencia artificial. Los controles sobre las tierras raras quedan fuera del acuerdo.
- Datos importantes: El pacto de Busan fijó su primer vencimiento el 10 de noviembre de 2025 y se ha ido prorrogando. La Cámara de Comercio de la UE en China alerta del riesgo para el suministro industrial europeo.
- Resumen: La tregua alivia los aranceles, pero mantiene la dependencia europea y española de las tierras raras chinas, un riesgo estructural para el automóvil, la eólica y la defensa.
