Si eres de los que ha subido a un vagón de la Línea 1 de Madrid este verano y ha sentido que entraba en un horno, no lo has imaginado. Los datos oficiales lo confirman con una cifra que asusta: las quejas por la temperatura de los trenes pasaron de 540 en junio de 2025 a 2.073 un año después, casi cuadruplicándose en doce meses.
El detonante no ha sido casualidad. AEMET confirmó el 21 de septiembre que 2026 ha sido el verano más cálido de la serie oficial española, iniciada en 1961. Y el suburbano madrileño, con más de un siglo de historia a sus espaldas, ha acusado el golpe como pocas veces antes.
Madrid, entre el récord de calor y el récord de reclamaciones
Solo en junio de 2026, Metro de Madrid recibió 3.753 reclamaciones totales, la cifra mensual más alta desde que el operador publica estos datos de forma homogénea. De esas quejas, el 47% señalaba directamente la temperatura de los trenes como motivo principal, y si se suman las relacionadas con el calor en las estaciones, el porcentaje sube hasta el 56%.
La Línea 1 ha concentrado buena parte del malestar, y no es casualidad: es una de las más antiguas de la red, con trenes de la serie 2000 que datan de finales de los años 90. Los usuarios incluso han creado una plataforma ciudadana, Termo de Madrid, para reportar y visibilizar dónde y cuándo se dispara el termómetro dentro de los vagones.
El plan de 3,5 millones para la Línea 1 y la Línea 5
Ante la avalancha de quejas, la Comunidad de Madrid ha adjudicado un contrato de 3,5 millones de euros para reforzar la climatización de 93 trenes que circulan por las líneas 1 y 5. La actuación afecta a 744 equipos de aire acondicionado, repartidos entre 47 trenes de la Línea 1 (Pinar de Chamartín-Valdecarros) y 46 de la Línea 1 y la Línea 5 (Alameda de Osuna-Casa de Campo).
El contrato no se limita a cambiar piezas rotas. Incluye la detección y reparación de averías, la sustitución de componentes deteriorados por el uso constante y, sobre todo, la implantación continua de mejoras técnicas pensadas para que la fiabilidad del sistema no dependa únicamente de reaccionar cuando ya hace demasiado calor dentro del vagón.
Lo que ya se hizo este verano (y no bastó)
Antes de este contrato de refuerzo, Metro ya había activado su plan estacional habitual: 40 equipos de refrigeración en 20 estaciones de las líneas 1 y 5, funcionando con agua entre las 11:30 y las 21:30 horas cuando la temperatura exterior superaba los 30 grados. Era, de hecho, la tercera vez consecutiva que se ponía en marcha esta medida desde 2024.
También se reforzaron las revisiones periódicas del aire acondicionado en toda la red y se desactivó la apertura automática de puertas en los meses de más calor, un gesto pensado para no perder el frío acumulado en cada parada. Pese a todo, la magnitud de la ola de calor de 2026 —con anomalías de hasta 7,1 grados en junio, según AEMET— superó lo que estas medidas podían absorber.
Cómo saber si tu línea está entre las afectadas
Si viajas habitualmente por Madrid y quieres entender si tu trayecto forma parte de este plan, conviene tener claro qué se está tocando exactamente y qué no:
- Líneas incluidas en el refuerzo: 1 y 5, las que concentran el mayor volumen de trenes con climatización más antigua.
- Modelo de tren afectado: principalmente la serie 2000, la más veterana en circulación.
- Qué se cambia: equipos de aire acondicionado, componentes degradados y sensores de monitorización térmica.
- Qué no cubre este contrato: el resto de la red, donde el material móvil es más reciente y las incidencias han sido notablemente menores.
Lo que Metro reconoce y lo que los usuarios denuncian
Desde el suburbano han admitido públicamente «las molestias que pueden ocasionar las altas temperaturas», señalando que trabajan «de forma permanente» para mejorar el confort de los viajeros. Aseguran que cualquier tren con una incidencia se retira de la circulación lo antes posible y se repara en un plazo máximo de un día.
Sin embargo, la plataforma Termo de Madrid ha calificado esas respuestas de «vacías y genéricas», insistiendo en que los fallos no son puntuales, sino una constante en las horas punta. Fuentes sindicales han ido más allá, señalando que el mantenimiento de la climatización en la Línea 1 está externalizado a una subcontrata, lo que, según denuncian, dificulta una respuesta más ágil y económica.
Dos H3 aquí abajo con detalle de las medidas concretas:
Sensores para anticiparse a la próxima ola de calor
Uno de los puntos más relevantes del nuevo contrato es la instalación de sensores de monitorización en tiempo real, algo que hasta ahora no existía de forma sistemática en estas líneas. La idea es sencilla pero clave: detectar una avería en el aire acondicionado antes de que el vagón se convierta en un horno, no después de que lleguen las quejas.
El aislamiento térmico, la pieza menos visible
Además de sustituir los equipos, se contemplan mejoras en el aislamiento térmico de los propios vagones. Es una actuación menos vistosa que instalar aire acondicionado nuevo, pero puede marcar una diferencia real: un coche mejor aislado necesita menos potencia de refrigeración para mantener una temperatura estable, lo que también reduce el riesgo de averías por sobreesfuerzo del sistema.
¿Llegará listo para el verano de 2027?
Las obras de este contrato se prevén sin afectar al servicio habitual, aprovechando las horas valle para minimizar el impacto en los viajeros. El objetivo declarado por la Consejería de Transportes es tener todos los trenes listos antes del inicio del próximo periodo estival, evitando así el efecto sorpresa que ha marcado este 2026.
Es una apuesta razonable, aunque no exenta de riesgo: los contratos de mantenimiento ferroviario suelen sufrir retrasos, y la experiencia de este verano demuestra que las olas de calor pueden llegar antes y con más fuerza de lo previsto. Aun así, la diferencia respecto a años anteriores es notable: por primera vez se aborda el problema con sensores, aislamiento y un presupuesto específico, no solo con ventiladores de emergencia y revisiones de última hora.


